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El relativo que y el interrogativo-exclamativo qué

El pronombre que es el relativo de uso más general en español, lo que se debe a que carece de flexión y no contiene rasgos léxicos que restrinjan sus posibles antecedentes. Tal defectividad le impide encabezar relativas sin antecedente expreso si no va precedido del artículo determinado, puesto que este es el que aporta la información que permite reconocer al antecedente: {La ~ *Ø} que llamó me dijo que... Cuando encabezan relativas semilibres, los dos componentes de la combinación «artículo determinado + que» tienen cierta independencia. Según unos análisis, el antecedente del relativo queda tácito en estos casos (el Ø que antes termine el examen); según otros, estaría representado por el propio artículo (el que antes termine, lo que quieras comprar), que adquiere así valor pronominal. En una y otra interpretación, el artículo determinado mantiene sus propiedades referenciales. Se discute el carácter sintáctico o léxico de la combinación «artículo determinado + que» cuando el antecedente está expreso, como en aquello de lo que hablan. En estos casos el artículo y el relativo forman los llamados relativos complejos (también compuestos) el que, la que, lo que, los que y las que

La forma lo que no solo hace referencia a entidades (Esto es lo que le gusta), sino también a cantidades, como en Usted conviene conmigo en que estas joyas valen la mitad de lo que vale el collar (Silva, Sobremesa). El uso cuantitativo de lo que, que comparte con el demostrativo esto (Vale esto ~ Vale mucho), se ve favorecido en los contextos exclamativos como Ustedes pueden imaginarse lo que significa para un venezolano un sitio donde se respeta el conocimiento y la sabiduría (Universal [Ven.] 1/9/1996), donde lo que equivale a ‘lo mucho que’. El relativo lo que forma parte de algunas expresiones lexicalizadas o semilexicalizadas, con el sentido de ‘cualquier cosa’, como lo que haga falta, lo que venga, lo que sea: Dale lo que sea y que se vaya (Mendizábal, Cumpleaños). 

El pronombre qué posee gran número de usos. Se emplea como pronombre interrogativo o exclamativo referido a cosas, como en ¿Qué quieres?, y como determinante en ¿Qué regalo quieres? o en ¡Qué gozo para su alma aquel abrazo de su Jeromín querido! (Coloma, Jeromín). Atendiendo al conjunto de personas o cosas al que afecta la incógnita que introduce, el interrogativo qué admite dos interpretaciones. En la interpretación no restringida induce la selección de una entidad que no ha de ser tomada de un conjunto previo: ¿Qué dice aquí?; ¿Qué ciudad eligirías para vivir? En la interpretación partitiva encubierta o discriminativa se realiza implícitamente dicha selección a partir de un conjunto aportado por el discurso inmediato o mencionado de forma expresa, como en Tengo que elegir un color de estos, pero aún no he decidido qué color. La entidad identificada puede ser una clase entre varias (interpretación cualitativa). Así, ¿Qué (o cuál) cerveza te gusta más? significa ¿‘Qué tipo de cerveza te gusta más?’. Usado como determinante con interpretación discriminativa, qué puede alternar con cuál: —[...] Me pareció que decía que se iba a la costa —¿A la costa? ¿A qué costa? (Savater, Caronte); —No te apures tanto, dinos qué pasó en la Cámara. —¿Cuál Cámara? (Ibargüengoitia, Relámpagos). En esta posición se va imponiendo qué a cuál en las áreas rioplatense y europea, no tan claramente en las demás. No se produce la alternancia entre qué y cuál si ambos se usan como pronombres, puesto que cuál alude a un conjunto implícito (Aún no he decidido cuál compraré), mientras que qué no lo hace necesariamente (Aún no he decidido qué compraré). 

El interrogativo qué recibe una interpretación cuantitativa (semejante a la de cuánto) con ciertos nombres no contables que designan nociones mensurables: ¿{Qué ~ cuánta} profundidad tiene la fosa? o ¿{Qué ~ cuánta} temperatura ha de alcanzar la mezcla? También la adquiere con los verbos de medida costar, valer, pesar, etc., sobre todo en la lengua coloquial: Desde los seis o siete años fueron preguntas usuales en ella: —¿Esto qué vale? ¿Esto qué cuesta? Esto será muy caro (Aub, Calle). 

El valor cuantitativo no es ajeno al qué exclamativo usado como determinante: ¡Dios, y qué fuerza hubimos de hacer todos para reducirlo! (Cela, Colmena). Son únicamente exclamativos los grupos sintácticos construidos con el adverbio qué como cuantificador de adjetivos o de otros adverbios. Se dice, por tanto, ¡Qué difícil es! o ¡Qué despacio va!, pero no *¿Qué difícil es? o *¿Qué despacio va? También son siempre exclamativos los grupos nominales que se forman con qué de y un sustantivo contable en plural o uno no contable en singular: Qué de ores, qué de colorines, todos los jardines de la ciudad se han volcado esta noche en el Teatro Cervantes (Vázquez, Á., Juanita Narboni). Lo son igualmente los grupos sintácticos encabezados por el determinante qué en los que un sustantivo aparece modificado por grupos adjetivales introducidos por más o tan (¡Qué cofre más artístico!; ¡Qué pena tan gran- de!). Estos cuantificadores quedan a veces tácitos: ¡Qué mundo malo! (Arcipreste Hita, Buen Amor); ¡Qué broma estúpida! (Gambaro, Malasangre).

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