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El relativo como y el interrogativo-exclamativo cómo

El adverbio relativo como puede encabezar tanto subordinadas relativas con antecedente expreso como relativas libres. Las primeras se construyen con los sustantivos forma, manera y modo: Tratábase de la forma como debíamos demandar la hospitalidad (Rivera, Vorágine). En estos casos como alterna con los grupos relativos preposicionales en el que, en la que, o sus variantes sin artículo. Puede construirse asimismo con los antecedentes adverbiales así, tal e igual, el último en ciertas áreas del español americano: Igual como ella lo había hecho con su madre en tiempos de la mudez, llevaba ahora a Blanca a ver a los pobres (Allende, Casa). Como en las demás relativas libres, las que forma cuando incorporan su antecedente, en cualquiera de las funciones que desempeñen: la de adjunto, como en El anarquismo ha muerto como muere la semilla (Mendoza, Verdad); la de atributo, como en Si el dichoso Partido sirviese para algo no estaríamos como estamos (Chacón, Voz), o la de complemento predicativo, como en El accidente me dejó como me ven (Díez, Fuente). 

Es frecuente que el constituyente encabezado por como no contenga un predicado verbal explícito: as columnas se seleccionan como las las; Como a todo general en trance difícil, a éste se le paralizó la digestión (Sarduy, Cantantes). En estos casos resultan polémicos los límites entre el adverbio relativo y la conjunción comparativa. Si es posible reponer el verbo, como en Habló como [habla] un hombre de estado, se suele interpretar como relativo. Otras veces no es posible, en cambio, reponer el verbo: Me encanta la gente {como tú ~ *como eres tú}. En tales casos se suele entender que como es una conjunción comparativa. Como se asimila, por otra parte, a las preposiciones en algunas construcciones predicativas en las que alterna con de, como en Esta banqueta se usa {como ~ de} mesa o en Juega {como ~ de} delantero, e igualmente cuando equivale a en calidad de, en condición de, en tanto que o a modo de, como en Lo recibiremos como amigo; Se saludaron como compañeros. 

El adverbio relativo como puede ir seguido de la conjunción condicional si: Me ha bastado ingresar en esta ilustre sala, para sentirme extraño, como si no estuviera en mi país (Ribeyro, Santiago); Quiere jugar conmigo, como si yo fuese un piano (Unamuno, Niebla). El contenido de la subordinada es aquí hipotético, generalmente contrafáctico (en el sentido de ‘contrario a los hechos’), por lo que el verbo de la subordinada se conjuga en subjuntivo. Como se considera conjunción causal en Como tenía tiempo, me fui a dar un paseo, y condicional en Como no se vayan, los matan

El antecedente de como en ciertas relativas puede ser adverbial, pero también oracional. En efecto, en ¿Estás llena de rencor y de odio, como dijo la tía Adelina? (Vargas Llosa, Fiesta) puede entenderse que el antecedente de como es la oración subrayada —y en tal caso, la oración que encabeza como es una relativa explicativa con antecedente oracional—, o bien que el antecedente es el adverbio omitido tal: ..., tal como dijo la tía Adelina. Favorece esta segunda lectura, en la que el adverbio como encabeza una relativa libre, la posibilidad de anteponer la relativa: Como dijo la tía Adelina, estás llena de rencor y de odio. Estas oraciones se caracterizan por el hecho de que admiten opcionalmente el pronombre átono lo: como ella dice ~ como ella lo dice; —Y mientras tanto, no pensar en cosas serias; divertirse, alborotar, como manda el señor Quintanar (Clarín, Regenta); os ayunos habían de ser con aficciones corporales, como lo manda Dios en el Deuteronomio (Medina, Chile). La aparición del pronombre personal clítico es característica del español americano. 

Con verbos de lengua, como decir, afirmar, asegurar, sostener, la construcción descrita aporta, en las oraciones declarativas, significados vinculados con la llamada evidencialidad, noción que designa el compromiso personal del hablante con la veracidad de la información transmitida o con la fuente de la que procede. Así pues, quien enuncia la secuencia Como dijo el profesor, las consecuencias del cambio climático serán considerables, añade su conformidad personal a la información emitida por el profesor, mientras que tal compromiso resulta mucho menos patente en Según dijo el profesor..., y no se pone de manifiesto, por el contrario, en El profesor dijo que las consecuencias del cambio climático serán considerables. 

El adverbio interrogativo-exclamativo cómo admite varias interpretaciones. En la lectura de manera, introduce oraciones interrogativas directas o indirectas en las que se solicita la satisfacción de esa incógnita, como en Aún no han averiguado cómo ocurrió el accidente. En las oraciones exclamativas correspondientes, el hablante manifiesta su sorpresa, su disgusto o su admiración por la manera de ser o de actuar a la que se hace referencia: ¡Cómo habla la naturaleza al corazón del hombre! (Fernán Caballero, Gaviota). Con verbos de percepción, como ver, oír o escuchar, el adverbio cómo y la conjunción como dan lugar a dos interpretaciones diferentes, aunque no siempre deslindables en todos los casos. En Ya verás como consigue ganar, la conjunción como (con pronunciación átona y sin tilde) introduce una subordinada sustantiva declarativa en la que se alude a cierto hecho que se da por seguro, mientras que en Ya verás cómo consigue ganar, el adverbio cómo (tónico y con tilde) introduce una interrogativa indirecta en la que se hace referencia a la manera particular de obtener cierto triunfo. No se distinguen con igual nitidez estas dos interpretaciones en todos los casos. De hecho, se admiten las dos opciones que aparecen en Ya verás {cómo ~ como} llegamos tarde, o en Observen cómo [o como] la Comisión Europea abrió ayer una investigación sobre dos regímenes de ayudas aprobados el pasado año (Canarias 2/2/2001). 

Ciertos complementos adverbiales de manera son compatibles con la interpretación causal (Lo sé de buena fuente), que también muestra a veces cómo: Según veo, te gusta demasiado lo que de ella se destila. —¿Cómo lo sabes? —Por tu nariz colorada —dijo Ardid (Matute, Gudú). Se obtiene esta interpretación en muchas oraciones negativas. Así, en el texto siguiente se pregunta la razón por la que alguien no hizo algo, y no la manera en que dejó de hacerlo: Si Links era Klingsor, ¿cómo no impidió la muerte de su amante? (Volpi, Klingsor). La interpretación se extiende a ciertas interrogativas no negativas, en especial si el que habla manifiesta no entender alguna situación o desconocer las causas que conducen a ella: ¿Cómo se le atolondra pensar que un nonato viejo como usted puede entrar de nuevo en el vientre de su madre y nacer? (Roa Bastos, Contravida); Eres un niño ¿cómo piensas en morir? (Arrabal, Arquitecto). Esta lectura es particularmente frecuente cuando la pregunta introducida por cómo constituye la apódosis de un período condicional: ¿Cómo dices que te interesa si no le prestas la menor atención?; Si Dios no existe, ¿cómo será posible semejante milagro? (Gironella, Millón). 

Usado como adverbio exclamativo, cómo puede adquirir una interpretación cuantitativa, muy cercana a la de cuánto. El que exclama ¡Qué manera de llover! o ¡Cómo llueve! muestra su sorpresa por la intensidad o la fuerza de la lluvia (es decir, por el modo en que esta se precipita), pero también por la cantidad de lluvia que cae. Esta interpretación no se suele obtener en las oraciones interrogativas, a menos que sean preguntas retóricas. Así, cómo no equivale a cuánto en ¿Cómo te gusta el café?, con interrogativa directa, ni tampoco en la indirecta No sé cómo le gusta el café. No obstante, admite la alternancia entre cómo y cuánto y, por tanto, la interpretación cuantitativa, la expresión interrogativa a cómo, con predicados como costar, vender, salir, etc., cuyos complementos denotan precio: Trataba [...] de preguntar para qué servía esto y aquello y lo de más allá, y cuánto costaba y a cómo se vendía (Pardo Bazán, Pazos). 

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