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Posesivos prenominales

Los posesivos prenominales cumplen simultáneamente dos funciones: son, por un lado, complementos del nombre, análogos a los que se introducen con la preposición de (de hecho, alternan la casa de Ana ~ su casa); por otro, determinantes definidos. Como tales determinantes, permiten a un nombre común en singular aparecer como sujeto antepuesto al verbo, a diferencia de los adjetivos (Su amigo vino ayer ~ *Buen amigo vino ayer). En cambio, los posesivos posnominales, que se asimilan tradicionalmente a los adjetivos, solo ejercen la primera de estas funciones. Nótese que el grupo nominal mi marido y amigo suyo presenta un solo determinante (mi) y denota un único individuo, que es a la vez marido de una persona y amigo de otra. Por el contrario, en mi marido y su amigo aparecen dos determinantes (mi y su), de forma que la expresión coordinada se re ere a dos personas. 

La posición que los posesivos prenominales ocupan en el español general moderno es la de los determinantes (entendiendo el término en un sentido amplio, que incluye los cuantificadores). Ambas clases de palabras están, pues, en distribución complementaria: se dice actualmente {el ~ este ~ mi ~ algún} libro, pero no *el mi perro, *un mi coche, *algún su amigo o *ningún su problema. En la lengua antigua, en cambio, el posesivo podía aparecer precedido por los artículos de nido e indefinido, como hoy en catalán, italiano o portugués: Mas yo uençuda tiendo los mis reales braços a los tos ynoios (Alfonso X, General Estoria II); Sabido esto por el dicho Diego Velázquez, despachó luego a un su procurador a la isla Española (Cortés, Cartas). También podía seguir a numerales cardinales (dos sus sobrinos) y a cuantificadores (alguna su casa). Demostrativo y posesivo pueden concurrir hoy en expresiones de carácter formal, normalmente en el lenguaje escrito: El conocimiento de lo nuestro es factor básico para emprender las transformaciones en esta nuestra Honduras que tanto las necesita (Prensa [Hond.] 5/10/2000); De alguna manera esta mi visión pesimista lastimosamente se ha confirmado (Tiempos 19/9/2000). En algunas partes de México, en varios países centroamericanos, en el Paraguay, en algunas regiones andinas y en las hablas noroccidentales de la Península Ibérica, alternan un su amigo, un amigo suyo y su amigo (solo con grupos nominales indefinidos). En las regiones de España a las que se alude se documentan todavía combinaciones de artículo determinado y posesivo prenominal (la su casa). 

Los posesivos prenominales son definidos. El significado de mi hijo corresponde a el hijo mío, no a un hijo mío. Esta propiedad les permite aparecer en construcciones partitivas (algunos de sus libros) y superlativas (mi corbata más original), así como tras el cuantificador universal todo (todos sus amigos). Por la misma razón, los grupos nominales introducidos por posesivos no se combinan con el predicado impersonal haber, cuyo complemento es casi siempre indefinido (El efecto de definitud): *Había sus herramientas en el jardín. Comparten estas características con los determinantes de nidos, pero, a diferencia de estos, los posesivos no admiten elipsis (*mi casa de la montaña y mi de la playa). Se explica así que en el grupo nominal mi pequeña solo cabe interpretar pequeña como sustantivo (‘niña’). En algunas áreas hispanohablantes (entre otras, la europea y parte de la caribeña), los posesivos prenominales son incompatibles con las oraciones de relativo especificativas, de modo que se rechazan grupos nominales como su prima que vive en Buenos Aires (sin pausa ante que). En amplias zonas del español americano no se percibe, en cambio, tal incompatibilidad. 

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