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Posesivos posnominales. Contrastes con los prenominales

Los posesivos posnominales se asimilan a los adjetivos en varias propiedades. En efecto, son compatibles con determinantes prenominales, sean definidos o indefinidos: {el ~ este ~ un ~ algún} amigo suyo. Pueden coordinarse entre sí, a diferencia de los posesivos prenominales: se dice libros tuyos y míos, pero no *tus y mis libros. Se pueden construir con un sustantivo tácito, siempre que los preceda un determinante: la chaqueta tuya y la mía. Pueden ser atributos en las oraciones copulativas, como en La frase es suya, no mía (Ruiz Zafón, Sombra), o complementos predicativos: En Gran Bretaña, donde estuvo exiliado, lo consideran suyo (Vanguardia [Esp.] 28/4/1995). Admiten también adverbios de grado en la interpretación de ‘característico, propio’ (Hizo un gesto muy suyo). Aunque, como los prenominales, carecen de formas neutras, pueden combinarse con determinantes neutros: lo nuestro, esto tuyo, algo vuestro. En contraste con los posesivos prenominales (Posesivos prenominales), son compatibles con las oraciones de relativo, sean especificativas (esa prima suya que vive en Buenos Aires) o no. También se pueden sustantivar, como en los tuyos (‘tus partidarios, adeptos, familiares’). 

En los grupos nominales encabezados por demostrativos, los posesivos pospuestos no se emplean solo con valor contrastivo, sino también con valor afectivo, como en este hijo nuestro o en aquel amigo tuyo. Pueden colocarse tras algunos modificadores, por ejemplo tras los adjetivos relacionales (el clima cultural nuestro), pero suelen preceder a modificadores más complejos sintácticamente, como los grupos preposicionales o las oraciones de relativo: Así logró [...] descubrir al pintor modernista Segundo Almanzor de la Rocha; gracias a una vecina mía de Granada (Prensa [Nic.] 20/5/1997); Me lo ha dado Raimundo, un amigo vuestro que está en el salón (Martín Gaite, Nubosidad ). Pueden preceder o seguir a los adjetivos calificativos, de modo que, en Entonces, extrañado por ese comportamiento irracional mío me preguntó si me gustaban las mujeres (Vallejo, F., Virgen), hubiera sido igualmente posible decir ese comportamiento mío irracional. 

Las dos series de posesivos, antepuestos y pospuestos, se diferencian también en las expresiones vocativas e interjectivas, así como en algunas fórmulas de tratamiento. El posesivo se suele posponer al sustantivo en los grupos nominales usados como vocativos: hijo mío, amigo mío, cariño mío, aunque se registran casos de alternancia: mi cielo ~ cielo mío, mi vida ~ vida mía. Está sumamente extendida en el español americano la anteposición del posesivo en ciertas expresiones vocativas usadas afectivamente, como en Mis hijos, ¿qué están haciendo ustedes?, o en la forma mijito (a veces escrito m’hijito) y su variante femenina mijita (o m’hijita). En las expresiones interjectivas, el posesivo antepuesto alterna por lo general con el pospuesto: ¡Mi madre! ~ ¡Madre mía! Por su parte, las fórmulas de tratamiento contienen a menudo posesivos prenominales: mi general, mi coronel, mi capitán; Su Ilustrísima, Sus Majestades, Su Excelencia; vuestra merced, Vuestra Majestad. Son escasas, en cambio, las que contienen un posesivo posnominal, como la fórmula muy señor mío, que se usa en ciertos encabezamientos. 

Los posesivos posnominales alternan con los prenominales en algunas locuciones preposicionales y adverbiales que manifiestan distintos grados de lexicalización: a expensas suyas~a sus expensas; a gusto mío~a mi gusto; a instancia suya ~ a su instancia; a la vera suya ~ a su vera; alrededor suyo ~ a su alrededor; de parte tuya ~ de tu parte; en contra suya ~ en su contra; en torno tuyo ~ en tu torno.

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