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Clasificación de los posesivos (parte I)

Se exponen a continuación los criterios fundamentales que permiten clasificar gramaticalmente los posesivos. Posición en el grupo nominal. Los posesivos pueden ser prenominales o posnominales. Las formas prenominales monosilábicas (mi, tu, su y sus plurales), casi siempre átonas, constituyen variantes apocopadas de las correspondientes formas posnominales plenas (mío, tuyo, suyo y sus variantes de género y número), que son tónicas. Las formas bisilábicas nuestro / nuestra, vuestro / vuestra y sus plurales pueden aparecer en posición prenominal, y en tal caso son átonas (nuestro hijo), o bien en posición posnominal, en la que son tónicas: el hijo nuestro. El relativo posesivo cuyo, siempre antepuesto y átono. 

Persona designada. Como se explicó en Características fundamentales de los posesivos, los posesivos, a diferencia de los artículos o los demostrativos, poseen rasgos de persona, que coinciden con los del poseedor al que se refieren. Así, pueden clasificarse en posesivos de primera (mi, mío, nuestro...), segunda (tu, tuyo, vuestro...) y tercera persona (su, suyo, cuyo...), con sus variantes de género y número. Las formas su o suyo (y sus variantes) pertenecen al paradigma de la tercera persona, pero también al de la segunda del discurso cuando corresponden a usted, ustedes: con el permiso de usted > con su permiso (frente a con el permiso de él > con su permiso). La interpretación de su / suyo que corresponde a la segunda persona del discurso es la predominante en el español americano. Para las otras, que atañen a la tercera persona, se prefiere emplear de él, de ella, de ellos, de ellas: No pudiera asegurártelo, aunque he sido un buen lector de él (Ramírez, Alba); El Ministro añadió que la situación de ella será resuelta en un plazo de ocho a quince días (Nación [C. Rica] 7/1/1997). 

Género. En español, los posesivos concuerdan en género y número con el sustantivo que designa la cosa poseída, en lugar de hacerlo con el nombre que designa al poseedor: nuestro trabajo, vuestros deseos, esta amiga tuya. Todos los posesivos posnominales presentan variación de género y número. Los prenominales mi, tu, su y sus plurales no poseen rasgos exclusivos de género, por lo que son compatibles con sustantivos masculinos o femeninos: mis libros, mi casa, tu trabajo, tus obras, su domicilio, sus actitudes. Los demás posesivos prenominales presentan variación de género: nuestro / nuestra; vuestro / vuestra; cuyo / cuya

Número morfológico. Los posesivos del español manifiestan dos tipos de información numérica. La primera es el número morfológico: todos presentan una variante singular y otra plural, en concordancia con el sustantivo al que acompañan. La segunda es el número de poseedores. 

Número de poseedores. Los posesivos manifiestan léxicamente su capacidad de hacer referencia a un solo poseedor o a varios. Designan un solo poseedor mi y mío, tu y tuyo y sus variantes; se refieren a varios poseedores nuestro y vuestro y sus variantes. No distinguen el número de poseedores su, suyo y cuyo (en todos los casos, con sus variantes flexivas). Así, nuestra casa es un grupo nominal con rasgos de singular en el que el adjetivo nuestra hace referencia a varios poseedores; en cambio, su en su casa puede designar tanto uno como varios poseedores. 

La existencia de posesivos que resultan compatibles con sustantivos masculinos y femeninos, o con singulares y plurales, produce algunas situaciones de ambigüedad que pueden ocasionar anfibologías. Así, los posesivos su y suyo presentan seis significados posibles: ‘de él’, ‘de ella’, ‘de ellos’, ‘de ellas’, ‘de usted’ y ‘de ustedes’. Fuera de contexto no es posible saber, en principio, cuál resultará adecuado, pero el sentido se esclarece casi siempre en función de la información que aportan el discurso o el entorno inmediato. Los rasgos de número que se requieren pueden obtenerse de la concordancia con predicativos o con complementos nominales, como en A mí solo me han pedido que garantice su llegada sano y salvo (Rojas, C., Hidalgo), donde el predicativo sano y salvo indica que a su corresponde el género masculino y el número singular. Excepcionalmente, el posesivo nuestro (con sus variantes de género y número) puede aludir a un solo individuo. Es lo que sucede en el plural de modestia y el plural mayestático (Precisiones relativas a la persona, el caso, el género, el número y la tonicidad), como en En estos tiempos de la perestroika, no pretenderemos imponerles nuestra humilde opinión sobre el particular (Vega, A. L., Crónicas) o en E Nos el Papa quinto vicensimo viendo que los nuestros antecesores hicieron bien [...] damos y otorgamos una septima de perdon (Relaciones). 

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