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Alternancias de presencia y ausencia de posesivos

El artículo definido se utiliza en español para expresar posesión en contextos en los que en otras lenguas aparece un posesivo (El artículo determinado con valor de posesivo. La relación de pertenencia): Agachó la cabeza. Estas construcciones se denominan de posesión inalienable porque lo poseído no se puede enajenar. Los sustantivos precedidos por el artículo designan en estas secuencias partes del cuerpo (cabeza, cara, mano, ojos, pies) o bien ciertas facultades y capacidades (ánimo, ilusión, memoria, mirada). Así en La muchacha había perdido la ilusión por los estudios (donde la alterna con su) no se dice expresamente a quién pertenece la ilusión de la que se habla, pero se entiende que se trata del referente del sujeto (la muchacha). También admiten el artículo posesivo los nombres que designan objetos de la esfera personal que en sentido estricto no son inalienables: casa, coche, pantalones, paraguas, reloj. Además de las propiedades léxicas de los sustantivos, favorecen esta construcción ciertos tipos de verbos. En efecto, el artículo con valor posesivo se presenta con los verbos que denotan movimientos característicos del cuerpo, como en abrir la boca, cerrar los ojos, ladear la cabeza, levantar la mano, y también enseñar las piernas, meter el pie u ocultar el rostro, aun cuando nada impide mover la mano de otra persona o ladear su cabeza. Con otros verbos, en cambio, se pierde la interpretación de posesión inalienable. Así, es improbable que la mano en Miró la mano se re era a la de la persona denotada por el sujeto tácito, salvo que se añada un dativo simpatético (Se miró la mano). En caso contrario, se hace necesario el posesivo (Miró su mano). 

También incide en el uso del artículo por el posesivo la función sintáctica del antecedente. Este puede ser el sujeto si el artículo con valor de posesivo encabeza el grupo nominal del complemento directo (Berta levantó la mano), o bien un dativo átono si el grupo nominal con artículo ejerce la función de sujeto (Le duele la mano) o complemento directo (Le curaron la herida). Como se ve, la lengua española prefiere el artículo al posesivo en la mayor parte de los casos mencionados: Levantó la mano, en lugar de ... su mano; Me duele la cabeza, en vez de ... mi cabeza; Se miró la mano, y no ... su mano. Sin embargo, se registran en México y Centroamérica variantes de estas construcciones con posesivos que duplican el complemento indirecto, como en Se le llenaron sus ojos de lágrimas. Por otra parte, si el sustantivo está modificado por algún adjetivo calificativo, el posesivo sigue siendo posible, y aun preferible: Abrió sus grandes ojos; Movía su pesada cabeza a uno y otro lado; Su pierna dolorida le impedía caminar. La alternancia de artículo y posesivo es libre con muchos verbos transitivos y objetos directos abstractos, aunque se percibe mayor intención enfática en la variante con posesivo: Pagó con {su ~ la} vida; Sacrifican {su ~ el} futuro; Recobrará {sus ~ las} fuerzas; Lo conservo en {mi ~ la} memoria. 

En la lengua coloquial se omiten a menudo los posesivos con algunos sustantivos de relación (amigo, colega, compañero, pariente, vecino) precedidos de un artículo indefinido. Es habitual que sea un pronombre dativo el que proporciona la referencia del posesivo omitido. Así, en Me lo advirtió un vecino se entiende ‘mío’, mientras que en Se lo advirtió un vecino, se entiende ‘suyo’. tras veces es el sujeto el que proporciona dicha referencia, como en Marta fue a visitar a un pariente (es decir, ‘a un pariente suyo’) o en Escribí el trabajo con la colaboración de un colega (se entiende ‘mío’). En determinados contextos se emplean sin posesivos los sustantivos papá y mamá, como en Mamá dice que vayas. En algunas áreas lingüísticas suele asociarse hoy esta omisión con el habla rural en el caso de padre y madre, así como en el de abuelo y abuela: 

¡Si viviera padre, moriría del disgusto! (Clarín, Regenta); Madre parecía muy contenta aquella mañana (Fernández Cubas, Altillos); Abuela no sé qué dice (Giardinelli, Oficio). 

Los contextos en que estos usos son posibles varían de unos países a otros, pero suelen ser más frecuentes en el trato familiar directo. 

El adjetivo propio enfatiza la significación del posesivo (Se ocupa de su propia empresa), pero se usa también sin él para denotar pertenencia o posesión. Se emplea con este valor en grupos nominales como el subrayado en No siempre va a dormir uno con la mujer propia (García-Badell, Funeral ). Si el contexto es genérico, equivale a de uno: Las injusticias nacen siempre de la culpa de otros y nunca de las propias responsabilidades (Casares, Dios). Se emplea también propio (antepuesto o pospuesto), en alternancia con el posesivo y sin artículo, en pares lexicalizados o semilexicalizados como Lo mató en {su defensa ~ defensa propia}; Trabaja por {su cuenta ~ cuenta propia}; Lo digo por {mi experiencia ~ experiencia propia}. Para otros significados de propio, véase Adjetivo, cuantificador, determinante y pronombre

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