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Uso de los números para identificar las horas

Para identificar las horas se usan los nombres de los números (que son sustantivos) precedidos por el artículo determinado. Este es singular en la una y sus fracciones (la una y cuarto) y plural en las demás designaciones horarias, incluido el cero: las cero horas ‘las 12:00 p.m.’. La pregunta sobre la hora se forma en singular: ¿Qué hora es?, aunque también se registra el plural en la lengua coloquial: ¿Qué horas son? 

Son dos, fundamentalmente, las estructuras gramaticales que se usan para identificar la hora en el mundo hispánico. La primera se emplea en contextos institucionales, administrativos y técnicos, y no con la misma extensión en todos los países. Consiste en designar mediante un número del cero al veintitrés cada una de las horas del día: 

La campaña durará desde mañana lunes hasta el próximo domingo, con horario de 10 a 14 horas y de 16 a 20 horas (País [Esp.] 12/2/1980); Elisa llegó a la estación de Atocha, en el Talgo 200, a las 13 horas y 17 minutos del lunes 26 de marzo (Gala, Invitados); Eran las ocho y cuarenta y cuatro minutos (Borges, Ficciones). 

Para indicar los minutos, alternan en este sistema la expresión yuxtapuesta (a las tres veinte, restringida a algunos países) y la coordinada (a las tres y veinte), así como la presencia y la ausencia de los sustantivos horas y minutos: a las tres horas veinte, a las tres horas y veinte minutos, a las tres horas y veinte. 

En la otra estructura se utilizan solo los numerales del uno al doce y, a n de evitar la ambigüedad, es frecuente añadir un complemento con de referido a la parte del día. Estos complementos son variables en función de países y costumbres, pero gozan de preferencia los subrayados en las nueve de la mañana, las dos de la tarde, las diez de la noche, las tres de la madrugada (o de la mañana). A las referencias indicadas cabe añadir del mediodía, que en el español americano suele concebirse como un punto coincidente con las doce, y en el europeo como un intervalo de límites difusos: Establecieron una cita para encontrarnos a las dos del mediodía (García Morales, Lógica); A la una del mediodía, Jano se sumergía en las azuladas aguas de la piscina (Colinas, Año). En la lengua escrita, la especificación de la parte del día se hace a veces recurriendo a la expresión a. m. si es antes de mediodía (las 10 a. m. = las diez de la mañana) o a p. m. si es después (las 10 p. m. = las diez de la noche). 

En este último sistema, las fracciones que exceden de la hora se añaden mediante la conjunción y: las once y veinticinco de la mañana, las dos y diez. Se considera incorrecta la variante con la preposición sobre: veinticinco sobre las once. Las fracciones de quince minutos pueden expresarse en números arábigos, pero lo normal es que se recurra a las palabras cuarto y media (las nueve y cuarto, las siete y media). Cuando la fracción supera la media hora, la mención se hace habitualmente aludiendo a los minutos que faltan para la hora siguiente: {un cuarto~al cuarto ~ cuarto} para las siete (variante preferida en la mayor parte de los países americanos) o las siete menos cuarto (variante más usada en España). Las fracciones de cuartos de hora no se usan en el sistema de numeración de cero a veintitrés. 

Cuando se expresa la hora mediante números arábigos, las fracciones se indican en minutos del 0 al 59 en ambos sistemas. Para separar en la lengua escrita las horas de los minutos (y, en su caso, de los segundos), se puede optar entre los dos puntos y el punto, pero se desaconseja la coma. Así, a las nueve y cuarto corresponden las opciones las 9:15, las 9.15 y, con los correspondientes símbolos, las 9:15 h, las 9.15 h o las 9 h 15 min. 

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