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Concepto y formas

Los numerales ordinales expresan el lugar que ocupa un elemento en una serie o en una jerarquía: el libro segundo del Apocalipsis; Es mi primer trabajo; El tercero se llevará como premio un viaje para dos personas. Aunque se analizan a veces como cuantificadores, solo lo son indirectamente, ya que no indican cantidad ni habilitan al sustantivo para aparecer en posiciones que no admiten grupos nominales sin determinante, como la de sujeto (Funciones sintácticas que desempeñan los grupos nominales escuetos). En efecto, mientras que cabe decir {Varios~Tres} intentos resultaron fallidos, resulta agramatical *Primeros intentos resultaron fallidos. Todos tienen variantes femeninas y plurales. Se analizarán sus formas en los apartados siguientes. 

Cuando se escriben con cifras, los ordinales se distinguen con la letra o volada para el masculino (1.o, 22.o) y con la letra a volada para el femenino (1.a, 22.a). Del 1.o al 10.o tienen formas simples: primero, segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo, octavo, noveno (que presenta, en usos esporádicos y especializados, la variante nono) y décimo. Para las decenas se usa la terminación -gésimo: vigésimo (20.o), trigésimo (30.o), cuadragésimo (40.o), quincuagésimo (50.o), sexagésimo (60.o), septuagésimo (70.o), octogésimo (80.o), nonagésimo (90.o). En las centenas la terminación es -centésimo o -gentésimo: centésimo (100.o), ducentésimo (200.o), tricentésimo (300.o), cuadringentésimo (400.o), quingentésimo (500.o), sexcentésimo (600.o), septingentésimo (700.o), octingentésimo (800.o), noningentésimo (900.o), todos ellos de escaso uso, con la excepción de centésimo. Los ordinales correspondientes a mil, diez mil, cien mil y un millón son, respectivamente, milésimo, diezmilésimo, cienmilésimo y millonésimo. 

El resto de los ordinales se obtiene por yuxtaposición de las formas simples, que mantienen su separación en la escritura. Así, el ordinal correspondiente a 145.o es centésimo cuadragésimo quinto. No obstante, las palabras que forman los ordinales comprendidos entre el 13.o y el 29.o pueden escribirse juntas o separadas: decimotercero o décimo tercero; decimoctavo (con una sola o, al igual que vigesimoctavo) o décimo octavo; vigesimonoveno o vigésimo noveno. Para 11.o y 12.o las formas compuestas decimoprimero, decimosegundo (o décimo primero, décimo segundo), en otro tiempo rechazadas, conviven hoy con las etimológicas undécimo y duodécimo. Se asimilan a los numerales ordinales los adjetivos último, postrero y único, así como enésimo, usado para expresar que algún suceso se ha repetido en numerosas ocasiones: El enésimo estallido de cólera popular había desalojado al Joker del poder (Martínez, Cantor). 

Las formas masculinas primero, tercero y postrero adoptan en el español actual las variantes apocopadas primer, tercer y postrer cuando aparecen delante del nombre, como en el primer día del año, el tercer episodio o en Olga hizo un postrer intento de mostrarse indiferente (Collyer, Habitante). Lo mismo ocurre en los ordinales compuestos de los que primero y tercero forman parte: decimoprimer día, vigesimotercer capítulo. Las abreviaturas correspondientes a las formas apocopadas son 1.er, 3.er, 23.er, etc. La variante apocopada alterna con la no apocopada cuando sigue otro adjetivo coordinado, sea ordinal o no. Ambas opciones se consideran correctas: 

El primero y segundo volumen de la edición de Schlechta comprenden todas las obras publicadas por Nietzsche (Lledó, Días); Tercer y último aviso. Se despiden hasta dentro de unos días (Marsé, Montse); No es imposible que después de este primer y engañoso contacto, el lector acceda al centro del poema (Paz, Arco). 

Aunque aún se registra la variante apocopada de las formas femeninas, hoy se considera arcaísmo, por lo que resulta preferible la no apocopada: la primera vez, la primera aplicación. 

Es incorrecto usar los numerales fraccionarios con el valor de los ordinales. No debe decirse, pues, la onceava vez que lo intentó o la veintitresava edición del festival. En cambio, se considera integrado en la lengua general, como se señaló en Usos adjetivos y pronominales de los numerales cardinales, el uso de los cardinales con el valor de los ordinales. En este caso, aparecen generalmente en posición posnominal (la planta diez del edificio, la la tres, la página cien), aunque se anteponen con sustantivos que designan sucesos cíclicos: Este año se cumple el 25 aniversario de la muerte de Miguel Hernández (Lledó, Días). La alternancia entre el cardinal y el ordinal es libre en ciertos casos, como cuando se designan siglos del i al x; así, se dice siglo tercero o siglo tres. A partir del x solo se emplea el cardinal: siglo once, siglo veinte. En cuanto a los días del mes, se elige el cardinal (el día doce) salvo para el 1, en que alternan el primero de julio (preferido en América) con el uno de julio (preferido en España). 

Los números romanos se leen como ordinales hasta el IX inclusive aplicados a los nombres de reyes y papas: Fernando VI (sexto); Pío IX (noveno o nono); Enrique VIII (octavo), aunque también en otros usos. A partir del X se leen generalmente como cardinales: Juan XXIII (veintitrés); Luis XV (quince); Benedicto XVI (dieciséis). Para el X se dice décimo en América, pero existe alternancia en España, como en Alfonso X (diez o décimo). No se escribe letra volada con los números romanos, por lo que se considera incorrecto Napoleón IIIo.

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