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Tipos de deixis

Se llama deixis ostensiva, ad oculos o sensible la que se obtiene por simple mostración, es decir, por la presencia física de lo que se señala en el contexto extralingüístico, unas veces con acompañamiento de un gesto, como en “Me gusta ese broche”, le dijo, señalando unas piedras que llevaba prendidas a su chaqueta la doctora (Nuevo Herald 25/6/1997), pero otras muchas sin él, como en el ejemplo lo que está a mi derecha mencionado en el apartado anterior. Además del uso ostensivo, los elementos deícticos, y en particular los demostrativos, pueden identificar su referente en el discurso inmediato. Este tipo de mención se suele llamar referencia fórica, y puede ser anafórica o catafórica. En el primer caso, el demostrativo apunta a un elemento situado antes en el discurso, al que se denomina antecedente: No explicó nada a su compañero. Este, por su parte, tampoco le habló, ni trató de disuadirlo o detenerlo (Aguilera Malta, Pelota); en el segundo, anticipa un consecuente situado tras él: No hablaron un largo rato y luego el ministro dijo esto: —No sé si me entienda usted, señor, y francamente ya no me importa (Fuentes, Cristóbal ). Se habla a veces de deixis textual cuando se hace referencia al texto mismo concebido como un espacio físico, como en El lector verá cuán cerca está ese pensamiento del de San Agustín, citado más arriba (Alonso, D., Poesía). 

Por la información semántica que encierra, la deixis corresponde a uno de los cinco tipos siguientes: personal, temporal, locativa, cuantitativa y modal. Presentan deixis personal los elementos que se refieren a los participantes en el acto de la enunciación, en concreto los pronombres personales, los posesivos y la flexión verbal de persona. La deixis personal se organiza en función de una distinción tripartita: la primera persona hace referencia al hablante, la segunda persona caracteriza al oyente, mientras que la tercera persona alude a las personas o cosas distintas de uno y otro. 

La deixis temporal permite localizar —directa o indirectamente— los acontecimientos en relación con el momento en que se habla. Se manifiesta, por ejemplo, en los morfemas temporales del verbo, de modo que llegaste en Llegaste tarde indica que la acción de llegar tuvo lugar antes del momento de la enunciación. La deixis de tiempo se ordena sobre el eje presente–pasado–futuro y afecta también a adverbios como entonces u hoy, a adjetivos como pasado (el verano pasado), reciente (los sucesos recientes), entrante, nuevo, presente, moderno, actual, último, anterior, posterior y contemporáneo, entre otros. También abarca las expresiones referenciales construidas con los nombres de los días de la semana y de los meses del año. Así, el grupo nominal el lunes en El lunes voy a llegar tarde designa el lunes siguiente al día en el que se pronuncian esas palabras. Se miden siempre desde el momento de la enunciación (y, por tanto, son también deícticas) las expresiones construidas con la locución dentro de o con el adjetivo próximo, mientras que las formadas con al cabo de o con siguiente toman como referencia otro punto introducido en el discurso. 

La deixis locativa es la propia de los demostrativos (este, ahí, allá, etc.), objeto de este capítulo, pero pueden manifestarla del mismo modo ciertos adjetivos con valor espacial, como norteño, occidental, oriental, superior, inferior, etc., y también algunos adverbios, locuciones adverbiales y grupos preposicionales: adelante, a la izquierda, un poco más arriba, etc. Algunas de estas unidades muestran asimismo usos no deícticos. Así, mientras que el adjetivo superior no presenta valor deíctico en Ella era muy superior a él, lo tiene, en cambio, en Mi oficina está en el piso superior (es decir, ‘superior a aquel en el que estoy ahora’). Los sustantivos y adjetivos extranjero, forastero y nativo se interpretan a menudo deícticamente. La referencia de la expresión nominal los ciudadanos extranjeros puede ser distinta, en consecuencia, dependiendo de que la oración se emplee en Bogotá, en Buenos Aires o en Lima. Los verbos ir, venir, llevar y traer también aportan información deíctica. En efecto, en la mayor parte de las áreas hispanohablantes ir y llevar se refieren a movimientos que parten del punto en que se ubica el hablante, mientras que con venir y traer se producen en dirección a él. No resultarían, por tanto, naturales expresiones como Mañana vendré a tu casa si se está hablando por teléfono. Este requisito deíctico no se manifiesta, sin embargo, en algunas áreas lingüísticas (tanto del español americano como del europeo), como revelan los textos siguientes; —¡El noticiero de las cinco! —gritó de pronto el monstruo, mirando su reloj—. ¡Ya vengo, ya vengo, bajo a escucharlo y subo! (Bryce Echenique, Martín Romaña); Espéreme. Ya vengo (Uslar Pietri, Lanzas). 

Muestra la deixis cuantitativa el cuantificador tanto en ejemplos como No quiero tanto, por favor, donde hace referencia a cierta cantidad de algo que se muestra o se percibe (deixis ostensiva), al igual que cuando indica algo que ha sido mencionado anteriormente (deixis anafórica). Se observa este segundo uso en A ella le gustaba mucho el brócoli, pero a mí no me gustaba tanto (es decir ‘hasta ese punto’ o ‘en ese grado’). Finalmente, la deixis de modo o manera es propia del adverbio así, que se puede parafrasear con un demostrativo: ‘de este modo’. 

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