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Significado de los demostrativos

Los demostrativos permiten realizar divisiones en el espacio (o, más exactamente, en la distancia) que separa el hablante del referente. Las divisiones establecidas son unas veces ternarias (este ~ ese ~ aquel; aquí ~ ahí ~ allí) y otras binarias (acá ~ allá; ahora ~ entonces). Es marcada, sin embargo, la tendencia que se percibe a reducir las series ternarias a binarias. En la interpretación clásica, los demostrativos este (y sus variantes de género y número) y aquí denotan proximidad con el hablante; ese (y sus variantes) y ahí denotan proximidad con el oyente, y aquel (y sus variantes) y allí expresan lejanía respecto de ambos. Algunos análisis actuales postulan, en cambio, una oposición entre este, que denota cercanía al hablante, y aquel, que indica lejanía. El demostrativo ese sería el elemento no marcado que puede tomar ambos valores y que se usa en situaciones en las que la relación de proximidad no es relevante. En algunos países americanos se reducen las series ternarias a las binarias de otra manera: el demostrativo aquel queda reservado para los usos literarios o para la deixis evocadora, de forma que la deixis ostensiva se lleva a efecto con los demostrativos este y ese (y sus variantes morfológicas). Se diría, pues, en esas variedades Mira (o Mirá) esa casita en lo alto del cerro en lugar de ... aquella casita. Es característica del español americano la expresión en ese entonces, que muestra esta misma tendencia: Sonreía poco en ese entonces (Serrano, M., Vida). Alterna en el español americano con en aquel entonces, que es la única variante conocida en el europeo. 

La distancia que se establece a través de las distinciones léxicas marcadas por los demostrativos es un concepto subjetivo más que real. En efecto, la expresión esos montes puede emplearse cuando la distancia física es de varios kilómetros, del mismo modo que cabe referirse con aquellos libros a los situados a unos pocos metros. La diferencia entre esto que acabo de decir y eso que acabo de decir radica, en el mismo sentido, en la proximidad relativa que el hablante quiera establecer con sus palabras anteriores, no necesariamente en el tiempo real que haya transcurrido desde que las emitió. De manera análoga, si alguien muestra un rasguño en su brazo a otra persona, esta puede decirle ¿Cómo te has hecho ese arañazo? (te hiciste en algunas variedades), y también ¿Cómo te has hecho este arañazo? No hay que buscar necesariamente la diferencia entre estas dos variantes en la distancia que medie entre el rasguño y nuestros ojos, sino más bien en el grado de implicación, solidaridad o empatía que de manera indirecta se quiera transmitir. 

El demostrativo este expresa distancia temporal mínima, sea prospectiva o retrospectiva. Con Este jueves {estaré ~ estuve} muy ocupada se alude al jueves, futuro o pasado, más cercano al momento en que se habla, y con Este verano dejaré que el sol me ponga morena (Peri Rossi, Solitario), al verano próximo. El demostrativo aquel tiende a especializarse, en cambio, en las referencias retrospectivas. La expresión aquel jueves se refiere, en efecto, a un jueves ya pasado, no a uno que está por venir. 

Comparten ese y aquel el uso temporal que ha sido denominado evocador o alusivo. Constituye este valor del demostrativo una manifestación de la llamada deixis en ausencia, puesto que permite señalar a personas o cosas que no están presentes sin que hayan sido mencionadas en el discurso previo, como en esos días en los que no quisiéramos levantarnos, en aquellos años de la infancia o en Esas camarinas blanquiverdes, con su semilla negrita trasparentándose, tan redonditas, tan perfectitas, tan riquísimas de su sabor acidoso, esas preciosas camarinas de la playa que solo se crían en Moguer (Jiménez, Platero). Aunque las entidades que se mencionan no estén físicamente presentes, lo están en cierto ámbito de nociones compartidas por el hablante y sus interlocutores. Los usos evocadores son raros con el demostrativo este. Sin embargo, se emplea en ciertos contextos en los que se sugiere cercanía afectiva, como en Hay magia en la combinación de estos chiquillos que comenzaron juntos a los 20 años (Hoy [Chile] 28/12/1983), donde solo el tono afectuoso explica la presencia del demostrativo estos, referido aquí a los Beatles y, por tanto, a un tiempo lejano. 

También por su contenido, pero desde otro punto de vista, los demostrativos se dividen en definidos, cuantificativos y cualitativos. Son definidos este, ese, aquel y sus variantes. Es cuantificativo tanto (y sus variantes), que, tal como se vio, admite usos ostensivos, como en Hay que estar borrachísimo para aguantar a Peña tanto tiempo (Mastretta, Vida), y también anafóricos, como el de Hoy me demoré media hora. Mañana no me demoraré tanto (‘todo ese tiempo’). Es cualitativo tal/tales, que alterna a menudo con grupos nominales indefinidos, como en tal error ~ un error así. Esta propiedad le permite aparecer en contextos en los que no son posibles grupos de nidos: No había {*el ~ *ese ~ tal} sombrero. Véanse, en relación con estas cuestiones, El efecto de definitud.

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