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Su interpretación semántica

El significado de los cuantificadores evaluativos puede estudiarse desde varios puntos de vista. Atendiendo a su posición escalar, puede entenderse que los cuantificadores evaluativos están ordenados en una jerarquía: (un) poco>bastante > mucho > demasiado (aun cuando demasiado implica exceso, por tanto más que grado máximo). Se dan, no obstante, procesos de neutralización entre algunos de ellos. Así, mucho tiende a ocupar el lugar de demasiado en ciertos contextos, como en Como era muy caro, no lo compré; Son muchos estudiantes para un aula tan pequeña. En el español coloquial de algunos países americanos (especialmente México y algunos centroamericanos y caribeños) sucede también lo contrario, ya que en esas variedades no es inusual emplear demasiado por mucho en secuencias como La quiero demasiado

En la jerarquía señalada interfieren, por otra parte, matices distintos de los puramente cuantitativos. Así, el cuantificador bastante puede ser interpretado de dos formas posibles (Caracterización de la clase y miembros que la componen), al igual que otros cuantificadores evaluativos: con respecto a una finalidad o con respecto a una norma. En el primer caso indica que la cantidad, el grado o el número a que se alude son suficientes para llevar algo a término: Hay bastantes piedras para hacer la pared. Cuando se interpreta en relación con una norma, expresa que la magnitud denotada es estimable: Me gustó bastante; Hoy hace bastante frío. Ambas lecturas pueden extenderse a otros cuantificadores, en especial a mucho y a demasiado. Contrastan, pues, Hace mucho frío; Trabajas demasiado (evaluación relativa a una norma) con Hace mucho frío para salir a dar un paseo; Eres demasiado joven para manejar un auto (evaluación relativa a una finalidad). 

El cuantificador poco se caracteriza por su peculiar orientación negativa, ya que presenta la cantidad evaluada como insuficiente o inferior a la esperable de acuerdo con alguna expectativa: Trajo poca comida; Obtuvo pocos puntos; Te esforzaste poco. En este sentido, poco se opone tanto a demasiado como a un poco. Se diferencia de demasiado en que este último denota exceso (noción opuesta a la de insuficiencia): Trajo demasiada comida; Obtuvo demasiados puntos; Te esforzaste demasiado. El cuantificador un poco está orientado en sentido opuesto a poco. Así, en Trabajó un poco se alude a cierta cantidad de trabajo que se considera pequeña. En cambio, en Trabajó poco se dice que cierta cantidad de trabajo, pequeña o grande, fue insuficiente. Estos cuantificadores evaluativos suelen acompañar a adjetivos y adverbios de signo distinto: positivos los modificados por poco (y entonces se con vierten en negativos) y negativos los que siguen a un poco (y entonces se atenúa esa orientación negativa). Es esperable, en consecuencia, que resulte extraño el segundo miembro de cada una de las parejas que siguen: 

Es poco inteligente ~ Es un poco inteligente; Me parece poco atractivo ~ Me parece un poco atractivo; Lo dijo poco elegantemente ~ Lo dijo un poco elegantemente; Es un poco antipático ~ Es poco antipático; Me tiene ya un poco harta ~ Me tiene ya poco harta; Lo hizo un poco atolondradamente ~ Lo hizo poco atolondradamente. 

Estos cuantificadores pueden orientar en sentidos opuestos los adjetivos y adverbios valorativamente neutros. Se observa esta propiedad en contrastes como poco deprisa (que sugiere el deseo o la conveniencia de mayor celeridad) ~ un poco deprisa (que da a entender lo contrario); poco azul ~ un poco azul, etc. La orientación negativa de poco explica que pueda actuar como inductor negativo y, por tanto, legitimar la presencia de expresiones sintácticas que suelen requerir una negación, como la subrayada en Pocas personas están dispuestas a mover un dedo para ayudarla. 

El cuantificador tanto admite variación de género y número: tanto / tantas / tantos / tantas. Los grupos cuantificativos que introduce denotan una cantidad elevada que se presenta como consabida: Así que, ¡oh Sancho!, entre las tantas calumnias de buenos, bien pueden pasar las mías (Cervantes, Quijote II). Esta propiedad explica la alternancia entre tantos y los muchos en las codas partitivas, como en José Arcadio Buendía, muerto de risa, consideró que se trataba de una de tantas dolencias inventadas por la superstición de los indígenas (García Márquez, Cien años). La combinación un tanto (y también un tanto cuanto, más restringida geográficamente: Caracterización de la clase y miembros que la componen) constituye una locución adverbial con sentido cercano al de un poco: Era mística, muy elevada en sus pensamientos y un tanto cuanto asceta (Valera, Juanita); En la cuantificación de las medidas de lo que él llamaba la belleza clásica, el hombre era un tanto disparatado y obsesivo (Díez, Fuente). 

La cantidad imprecisa denotada por unos cuantos puede ser considerable en unos contextos, como en En cuanto a maravillas inertes, he visto unas cuantas (Chamorro, E., Cruz), pero reducida en otros: Visto más de cerca y con ayuda de una linterna, resultaba innegable, aquí y allá, la presencia de unas cuantas canas (Goytisolo, Estela). En el caso de unos pocos, es más rara, pero no imposible, la primera interpretación. Designan también cantidad imprecisa, pero siempre elevada, las estructuras del tipo de Dios sabe cuántos, mencionadas en Caracterización de la clase y miembros que la componen

La estructura informativa influye en la interpretación semántica de algunos cuantificadores evaluativos. Cabe observar, en efecto, que las dos secuencias siguientes reciben una interpretación diferente: En la década de los ochenta, muchos ingleses veraneaban en la Costa Brava ~ En la década de los ochenta veraneaban en la Costa Brava muchos ingleses. En la primera se compara el número de ingleses que veraneaban en la Costa Brava en la década de los ochenta con el número total de ingleses; en la segunda se compara el número de ingleses que veraneaban en la Costa Brava en ese período con el número total de veraneantes en ese lugar y en esa época. En cada una de las oraciones es, por tanto, distinta la llamada base de la proporción, es decir, el conjunto total en el que se inscribe el grupo señalado por el cuantificador, lo que repercute en la interpretación semántica de la oración.

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