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Su funcionamiento sintáctico

Los cuantificadores evaluativos pueden asimilarse a los pronombres (Vinieron muchos, si bien, como se señala en Clases de cuantificadores en función de su categoría gramatical, cabe también considerarlos adjetivos si se supone un nombre tácito), a los adverbios (una zanja demasiado profunda, bastante lejos, salir mucho) o a los adjetivos (bastantes veces, muchos éxitos). La categoría a la que pertenece en cada caso el cuantificador determina las relaciones de concordancia. Así, los adverbios carecen de flexión, como en Son situaciones bastante penosas (se registra la variante bastantes penosas, que se considera incorrecta y se recomienda evitar). Son cuantificadores adjetivales los subrayados en muchos más años, mucha más frecuencia, por lo que concuerdan con el núcleo sustantivo (años, frecuencia). No se da, en cambio, la concordancia en Son bastante más caros o Es mucho más alta porque bastante y mucho modifican aquí a grupos adjetivales, y son, por consiguiente, adverbios. 

La interpretación semántica de los cuantificadores evaluativos que funcionan como pronombres puede ser anafórica o no anafórica. En el primer caso se recupera del contexto previo, como en Los animales intentaron escapar, y bastantes lo consiguieron; No me hables de mala suerte, que ya he tenido demasiada. En el uso no anafórico, los cuantificadores reciben interpretación personal (Muchos piensan que esta no es la política adecuada), con la excepción de los neutros. Estos últimos carecen siempre de usos anafóricos: Nos dio mucho a todos; No dijo demasiado en su conferencia; Hizo poco por ellos cuando tuvo ocasión. 

Los cuantificadores pronominales neutros se acercan en muchos contextos a los usos adverbiales. De hecho, no existe completo acuerdo entre los gramáticos acerca de si son pronombres o adverbios las formas subrayadas en Lee poco; Comió mucho; Ha bebido bastante; Pides demasiado, todas con verbos transitivos. A favor de que sean adverbios se ha aducido que pueden parafrasearse con expresiones adverbiales como abundantemente, en exceso, etc., o que se rechazan como término de ciertas preposiciones que sí admiten otros pronombres: Pensó en {algo ~ *mucho}; Se interesa por {todo ~ *bastante}. A favor de que sean pronombres está el que alternen con grupos nominales como pocas cosas o poca cantidad, o el que admitan complementos con de (Leo poco de ese tipo de literatura; Comió mucho de todo lo que había). 

Con unos pocos verbos, entre los que están haber, existir, tener, hallar, encontrar o ver, se usan los cuantificadores neutros con complementos en los que la preposición de introduce un nombre o un grupo nominal sin determinante, como en Y dejaba el libro sobre la mesilla de noche, y con delicia que tenía mucho de voluptuosidad, se entretenía en imaginar que pasaban los días (Clarín, Regenta). La preposición puede introducir también adjetivos o grupos adjetivales, como en Había [...] mucho de grotesco en la simulación que no terminaba de borrar en cada uno de los gestos (Armas Marcelo, Madrid ). En ambos casos se expresa cierto grado de una cualidad. Los existenciales algo y nada admiten construcciones parecidas (Características de los cuantificadores existenciales). 

Cuando actúan como adjetivos, los cuantificadores evaluativos se com binan con sustantivos no contables en singular (mucho amor, poca comida, demasiada envidia) o con sustantivos contables en plural (muchas dificultades, pocas monedas, bastantes amigas). Los segundos pasan ocasionalmente al primer grupo, más frecuentemente en la lengua coloquial, casi siempre con connotaciones expresivas, como en Hay mucho policía por los alrededores o en ¿Y tú que has visto tanto tipo raro por qué te preocupa el calato? (Vargas Llosa, Tía). Estos grupos nominales expresan pluralidad. Junto a esta interpretación cuantitativa, se obtiene otras veces la cualitativa o ponderativa, como en Es mucha mujer para ti (Cabrera Infante, Habana); —Es que ha sido mucho hombre (Sampedro, Sonrisa). Véase también Clases semánticas de nombres no contables. Cambios de categoría

En sus usos adjetivos, los cuantificadores mucho, poco, harto son compatibles con los determinantes de nidos (su mucha belleza, los hartos recursos que manejaba, estas pocas monedas), si bien los demostrativos presentan algunas restricciones en esta pauta. El cuantificador tanto también puede formar parte de grupos definidos: Y esto lo digo, además, para que se vea un ejemplo típico de las tantas equivocaciones y fallas que cometí en la investigación (Sábato, Héroes); Desgraciadamente el torbellino de su agitada vida llegó a su n en uno de sus tantos viajes (Expreso [Perú] 15/4/1992). Por su parte, demasiado y bastante aparecen más raramente en contextos de nidos, al menos en el español de hoy. Aun así, se documenten de forma ocasional: La he visto dormir ya algunas noches, pero no las bastantes para reconocerla en su sueño (Marías, J., Corazón); El árbol del amor romántico exigía también una poda para que cayeran las demasiadas magnolias falsas zurcidas a sus ramas (Ortega Gasset, Rebelión). 

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