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El cuantificador cualquiera

El indefinido cualquiera presenta la variante cualquier en los contextos especificados en Diferencias morfológicas entre ellos. El plural cualesquiera, restringido en la lengua actual a los registros formales (Diferencias morfológicas entre ellos), también aparece a veces como cualesquier, si bien se recomienda la variante sin apopocar: cualesquiera materiales. No debe confundirse el cuantificador con el sustantivo cualquiera: {un / una} cualquiera, cuyo plural es cualquieras. 

Como cuantificador, cualquiera se combina sobre todo con sustantivos contables: cualquier posibilidad, cualquier trabajo, cualquier idea. Resultan, en efecto, muy forzadas expresiones como cualquier respeto o cualquier honestidad (con nombres no contables), a menos que se hallen en un contexto en el que puedan interpretarse con naturalidad como nombres contables. Por otra parte, cualquiera puede encabezar construcciones partitivas, sean explícitas (cualquiera de las razones enumeradas, cualquiera de esos traductores, cualquiera de ellas) o implícitas: Le pregunté qué libro podía llevarme y me contestó que cualquiera (es decir, ‘cualquiera de ellos’). Cuando no puede recuperarse un nombre común que restrinja el dominio de cuantificación en el contexto, cualquiera se interpreta como ‘cualquier persona’: Esto lo puede hacer cualquiera. 

Cualquiera es un cuantificador indefinido que tiene valor existencial, pero puede adquirir sentidos universales en determinados contextos. Así, Pregúntale a cualquiera no significa ‘Pregúntale a todos’, sino (aproximadamente) ‘Pregúntale a alguien, sea el que fuere’ (lectura existencial). En cambio, Cualquier ciudadano tiene derecho a elegir se acerca por su sentido a Todo ciudadano tiene derecho a elegir (lectura universal). La posición del cuantificador es uno de los factores que determinan su interpretación. Cuando aparece pospuesto a una ex presión nominal indefinida, adquiere sentido existencial, como en los ejemplos que siguen: 

Aquella tarde, una cualquiera de su última semana en Antioquía, su pesadilla habitual a cuenta de Cesarión se vio interrumpida por una de sus damas (Moix, Sueño); Te miró y vio un hombre cualquiera, no vio al diablo (Larreta, Volavérunt); Se limitó a preguntar al centinela, como si fuera el portero de una casa cualquiera (Zúñiga, J. E., Noviembre). 

En estos casos el grupo nominal puede ir introducido por un(o) (un día cualquiera), otro (otro día cualquiera) o por un numeral cardinal (dos días cualesquiera). Se rechazan en esta pauta los indefinidos evaluativos (*varios milicianos cualesquiera, *muchas mercancías cualesquiera), acaso porque la cuantificación imprecisa que es tos aportan ya incluye la idea de indistinción. También es incompatible cualquiera con la ausencia de determinante (*libros cualesquiera), así como con los determinantes de nidos: {unos ~ *mis ~ *los ~ *estos} libros cualesquiera. El uso pospuesto de cualquiera adquiere a veces una connotación depreciativa, como en La carta de ajuste, en la pantalla, se complementaba con la música ramplona de una zarzuela cualquiera (Azancot, Amores). 

Antepuesto al sustantivo (cualquier pensamiento), cualquier admite las dos interpretaciones expuestas en el apartado anterior. Muestra una marcada resistencia a aparecer en contextos factuales en los que se habla de sucesos efectivamente acaecidos. Este cuantificador aparece de forma característica en contextos modalizados. Los entornos apropiados para cualquiera son similares a los que se describieron en Características de los cuantificadores existenciales para alguno: los de sentido prospectivo en general (Aparecerá en cualquier momento; Haría cualquier cosa por ella; Léete cualquier libro de estos; cuando te dé cualquier consejo; antes de decir cualquier insensatez), la prótasis de las oraciones condicionales (si surge cualquier problema), los auxiliares modales (Puede ocurrir en cualquier momento) y los contextos habituales y genéricos (Aparecía por allí con cualquier pretexto; Cualquier niño de diez años sabe manejar una computadora). También puede aparecer con predicados que indiquen negación, oposición o exención. A este paradigma corresponden los verbos prohibir (como en Nos prohibió cualquier comentario), evitar o abstenerse; los adjetivos ajeno o libre (libre de cualquier sospecha), y las locuciones al margen de o fuera de. La expresión cualquier cantidad, que se emplea en el habla coloquial de casi todos los países americanos con el sentido de ‘mucho, en muy elevado número o grado’, no está sujeta a las restricciones anteriores: En un pasado no muy lejano, Suárez hizo cualquier cantidad de porquerías y nadie le dijo nada (Benedetti, Tregua); Él me los ponía a la luz y nos reíamos cualquier cantidad (Caras 1/9/1997).

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