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Caracterización de la clase y miembros que la componen

Los cuantificadores evaluativos se caracterizan por expresar una cantidad interpretándola como inferior o superior a una norma o una expectativa (poca agua, mucho público), pero también en relación con cierta finalidad: demasiada luz (‘para algo’). Se trata, pues, de una cuantificación relativa y, por tanto, el margen de variación es muy amplio en términos absolutos. Así pues, no puede establecerse con criterios gramaticales la cantidad de público necesaria para que la oración Había mucho público resulte apropiada (piénsese en un partido de fútbol, un concierto de cámara, una librería, etc.). 

Los cuantificadores evaluativos más comunes son mucho, poco, bastante, demasiado, cuyas propiedades morfológicas se describen en Diferencias morfológicas entre ellos, a los que cabe añadir harto y sus variantes en algunas áreas del español americano (Otros cuantificadores). Se asimilan indirectamente a este grupo el relativo cuanto y el interrogativo cuánto. 

El cuantificador tanto no es propiamente evaluativo, pero se comporta como otros miembros de este paradigma en ciertos contextos. Se usa en las comparativas para indicar que la cantidad que se expresa coincide con otra que se toma como referencia: Asistieron tantos alumnos como profesores. No obstante, puede indicar también que la magnitud en cuestión es lo suficientemente relevante como para producir alguna consecuencia: Asistieron tantos vecinos que no alcanzaban las sillas para todos. Cuando se suprime la subordinada consecutiva, la oración (que se pronuncia con entonación suspensiva y con elevación de la intensidad en la sílaba tan-) expresa la ponderación de cierta cantidad interpretada como superior a una norma implícita (¡Tenía tantas preocupaciones...!; ¡Nos ha dado tantos dolores de cabeza...!), y en este sentido tanto se asimila en su significación a los cuantificadores evaluativos. Sobre otros usos de tanto, véanse Tal y tanto como demostrativos

Los adjetivos vario, diferente, diverso y distinto se usan como cuantificadores construidos en plural. Así, en la oración En diferentes ocasiones toca Cervantes el tema de la Edad Dorada (Rosales, Cervantes) no se quiere decir exactamente que las ocasiones de las que se habla fueran disímiles, sino que eran numerosas. Esta interpretación contrasta, pues, con la que se observa en Estamos ante problemas diferentes, donde se expresa que existe desemejanza entre ciertos problemas. Se analizan los dos sentidos que poseen estos adjetivos en Adjetivo, cuantificador, determinante y pronombre y Alternancias relativas a la posición del adjetivo​​​​​​​

Algunos cuantificadores indefinidos resultan de la combinación de dos o más unidades léxicas. Es el caso de un poco, un tanto, que son invariables, y también de unos pocos y de unos cuantos, el último con variante en femenino, pero no en singular. Las mismas propiedades morfológicas posee la variante algunos pocos, más frecuente en el español americano que en el europeo, y también algunos cuantos, característica de ciertas áreas del primero: 

Ahora yo me vuelvo a mi Buenos Aires, a que los sucesos me aconsejen la conducta que yo y algunos pocos amigos debemos seguir en ellos (Mármol, Amalia); Salieron a recibirlo Antonio Pérez, el conde de Orgaz, el duque del Infantado y algunos pocos amigos íntimos (Uslar Pietri, Visita); Desnudo y muerto de hambre sufrí algunos cuantos meses más de prisión (Fernández Lizardi, Periquillo). 

En México y el área centroamericana se emplea la locución adverbial un tanto cuanto, vigente en España hasta el siglo XIX. 

Constituyen cuantificadores evaluativos complejos una serie de construcciones semilexicalizadas que apuntan a valores extremos: no sé cuántos, Dios sabe cuántos, quién sabe cuántos, ni te imaginas cuánto, etc., como en Desde que supe que mi nombre se mencionaba (y se mencionó no sé cuántas veces) como candidato, decidí no volver a Suecia (Neruda, on eso); Tendría por delante Dios sabe cuántos años de vida (Cela, Pascual Duarte). Pese a su apariencia, no es posible asignar a estas oraciones la estructura de una interrogativa indirecta. Así, el complemento directo de tener por delante en el último ejemplo citado es el grupo nominal Dios sabe cuántos años de vida, dentro del cual el cuantificador complejo Dios sabe cuántos incide sobre años de vida.

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