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Características de los cuantificadores existenciales

Los cuantificadores existenciales pronominales pueden ser modificados por adjetivos o grupos adjetivales (No conozco a nadie capaz de tararear una fuga de Bach), oraciones de relativo (Me lo dijo alguien que sabe mucho de eso) o grupos preposicionales (Necesitamos algo con más consistencia). Algo y nada pueden funcionar como adverbios modificando a adjetivos (Estaba algo cansada), a adverbios (Era algo tarde) y a verbos (La película no le gustó nada). No deben confundirse las construcciones en las que algo y nada son pronombres sobre los que incide un adjetivo (Hizo algo raro; No te pedimos nada difícil) con aquellas en las que son adverbios que modifican al adjetivo: Es un muchacho algo raro; Esto no es nada difícil.

Pueden expresar un determinado grado de una cualidad los pronombres nada y algo ante adjetivo, unas veces seguidos de preposición (Ese hombre tiene algo de raro, ‘Es un poco raro’) y otras sin ella (Ese hombre tiene algo raro). Ambas construcciones son características de los verbos de locación (como haber) y posesión (como tener), pero también se documentan con otros que admiten predicativos de objeto directo, como ver o hallar: En sí no tiene nada de inesperado, nada de exótico, nada de sorprendente (Mutis, Maqroll); No hay nada (de) raro en su proceder; No veo nada (de) malo en ello. También se documenta en grupos preposicionales encabezados por con: Marañón es una gran figura, la otra gran figura de la España actual, con algo de imponente en la efiacia de todos sus gastos (Gómez Serna, Automoribundia). Se registran algunas alternancias de adjetivo y sustantivo sin determinante en esta pauta, como en No hay en ello nada {de interés ~ de interesante}. La presencia de la preposición de resulta más frecuente en los textos que su ausencia, y es casi obligada con ciertos adjetivos, como en No tenía nada de particular. El adjetivo que modifica al pronombre neutro concuerda con él en las dos variantes: actitudes que no tienen nada (de) meritorio, pero en la que presenta la preposición también puede concordar con el grupo nominal del que se predica la propiedad que se menciona: actitudes que no tienen nada de meritorias. 

El indefinido alguno posee variantes de género y número: alguno / alguna / algunos / algunas, además de la forma apocopada algún (Principales cuantificadores y Diferencias morfológicas entre ellos). Con sustantivos contables expresa la existencia de un número no elevado (o cuya mención no es pertinente en determinado fragmento del discurso) de personas o cosas: Vendió algunos libros; Siente algunas molestias; He leído alguna novela. Con sustantivos no contables puede indicar también una cantidad reducida de algo: Nos quedaba algún dinero; El viento soplaba con alguna fuerza. Aun así, en este uso son más frecuentes las construcciones pseudopartitivas encabezadas por algo o un poco: Nos quedaba un poco de dinero; El viento soplaba con algo de fuerza. 

]Alguno puede adquirir una interpretación no partitiva, en la que la entidad cuantificada no se presenta como parte de un conjunto implícito o explícito (Los cuantificadores en las estructuras partitivas), pero admite también una interpretación partitiva, sea expresa o encubierta. Se obtiene la interpretación no partitiva en Habían surgido algunas dificultades o Llegaron algunas críticas, mientras que la partitiva aparece en Dicen que sus novelas son muy buenas. Yo he leído algunas (de ellas); A algunos profesores no les llegó la convocatoria. Las construcciones partitivas tienden a rechazarse con sustantivos no contables (*alguno del dinero que me mandaron). 

El cuantificador alguno se combina fácilmente con los sustantivos contables en plural, pero presenta restricciones con los construidos en singular. En este último caso suele aparecer en entornos no factuales, es decir, en contextos que no describen sucesos efectivamente acaecidos o estados de cosas presentes, reales o verificadas. Entre tales contextos están los que aluden al futuro (Encontraré algún amigo que nos ayude; Pensé en visitar a algún nefrólogo; Iré cuando reciba alguna oferta), las prótasis de las oraciones condicionales (Si encuentras algún error, avísame), los que expresan hechos habituales o repetidos (En verano siempre hace algún viaje), los que contienen verbos o adverbios modales (Puedes hacer algún viaje; Algún regalo tenía que hacerle; Seguramente tiene algún problema) y los enunciados imperativos e interrogativos (Enciende alguna lámpara; ¿Has vendido algún libro en todo este tiempo?). No obstante, es posible usar alguno sustantivo contable en singular en contextos factuales cuando adquiere el sentido que tiene alguno que otro (o la variante uno que otro, de uso común en algunos países americanos): Alguna novela negra sí que he leído; Lo enojó algún comentario que le hicieron. 

Existe una relación estrecha entre los artículos indeterminados y los cuantificadores indefinidos (Relaciones entre el artículo indefinido y el numeral), pero también claras diferencias entre ellos. El indefinido alguno suele recibir una interpretación inespecífica, a la que añade la de indiferenciación numérica, próxima a ‘al menos un(o)’. En cambio, la interpretación de un(o) puede ser específica o inespecífica, y además resulta numéricamente precisa. Así, en la primera opción de Los periodistas le formularon {una ~ alguna} pregunta más, se entiende que hubo solo una pregunta adicional, mientras que en la segunda se supone que pudieron ser varias. Sobre la diferencia entre el uso de un / una como artículo indefinido y como numeral, véase Relaciones entre el artículo indefinido y el numeral

Las formas de plural del artículo indeterminado unos / unas tampoco se comportan como los cuantificadores, ya que no denotan propiamente una cantidad, sea vaga o precisa. Su función más característica es realizar la primera mención del referente que se introduce. A diferencia de casi todos los cuantificadores indefinidos, tienden a rechazarse como pronombres si no van acompañadas de modificadores. Contrastan, pues, *Los problemas son unos; *Profesores, asistieron unos; *Si necesitas muebles, te voy a enseñar unos, etc. con los ejemplos siguientes, todos con modificador: 

Haremos música de tambores. ay unos que suenan como truenos (Sastre, Revelaciones); Esta casa era de unos que se fueron a vivir a Francia (Fuentes, Artemio); Aquí hay unas razones económicas y unas deportivas (Mundo [Esp.] 28/7/1995). 

La referencia a plurales inherentes o a nombres de objetos dobles favorece asimismo el uso pronominal de unos / unas (Principales cuantificadores y Diferencias morfológicas entre ellos), como en En cuanto a los pantalones, hace tiempo que no compro unos. El uso pronominal aparece también en correlación con otros / otras: Y porque la tierra, como dicho es, era rica, sucedieron diversos capitanes, unos más crueles que otros (Casas, Destrucción). Estas formas en plural no suelen introducir construcciones partitivas (*unas de esas personas, *unos de ellos), pero en el español americano se documentan ocasionalmente con codas superla tivas: Consiguió unos de los mejores registros de la temporada (Nación [C. Rica] 2/11/2000).

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