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Diferencias morfológicas entre ellos

Como puede observarse en el cuadro anterior, las propiedades morfológicas de los cuantificadores no son homogéneas. Varios de ellos (como cuánto, todo o mucho) poseen flexión de género y número y admiten usos neutros, como en Tienes mucho de lo que avergonzarte; Todo le gusta; ¿Cuánto se necesita para ser feliz? Algunos, como cualquiera, presentan flexión de número, pero no de género; otros, como ambos, la poseen de género, pero no de número. El plural de cualquiera es cualesquiera, infrecuente fuera de los registros formales: Aun pareciendo inofensivos vistos de cerca, aquellos tipos escondían sus intenciones, cualesquiera que fuesen (Marsé, Embrujo). El plural de ninguno se usaba en el español medieval y en el clásico: on ningunas medicinas pudo ser curada (Granada, Epistolario), pero es raro en el español actual, con la excepción de ciertos plurales no informativos (Preferencias por el plural) en la lengua conversacional: No tengo ningunas ganas de irme También se emplea ningunos / ningunas como negación de unos / unas en contextos enfáticos, igualmente en el coloquio: us amigos son unos tontos ~ us amigos no son ningunos tontos (junto a … unos tontos). 

Ofrecen una forma única, sin variantes formales, los cuantificadores cada, más, menos, algo, nada, alguien, nadie, si bien su comportamiento morfológico no es uniforme. En efecto, cada, más y menos pueden acompañar a sustantivos masculinos o femeninos en singular, y más y menos también inciden sobre plurales, pero la concordancia no se refleja en su forma, que se mantiene invariable: Cada cosa es distinta; Había más productos baratos que caros. Por su parte, los neutros algo y nada tienen género inherente y fuerzan, como las demás formas neutras, la concordancia en masculino singular: Nada humano me es ajeno; Dame algo más barato. Con alguien y nadie predomina en los textos la concordancia en masculino, pero se documentan también las combinaciones con femenino, que se consideran igualmente correctas: 

Le sonó como una demostración de celos, indigna de alguien tan lista como su abuela (Allende, Ciudad); Hay que hacer que no haya nadie más bella que ellas (Wolff, Álamos); Esta mujer, de nombre Sorbst, era sabida, en efecto, como alguien dotada de una provocativa virilidad (Panero, Lugar). 

Son invariables los cuantificadores adverbiales. No obstante, en diversas zonas (y con frecuencia más alta en el español americano que en el europeo), el cuantificador adverbial medio muestra concordancia con el adjetivo al que acompaña: Es media tonta ~ on medios tontos Por cuanto los adverbios son formas no flexionadas, se recomienda en estos casos la variante no concordada: Es medio tonta, Son medio tontos.

Las variantes apocopadas muy, tan, cuan y cuán aparecen ante adjetivos (muy listo, tan alto, cuan largo era, cuán cierto) y adverbios (muy bien, tan aprisa, cuan arduamente puede, cuán lejos). Se eligen las formas no apocopadas en los grupos adjetivales o adverbiales que forman comparativas de desigualdad (mucho más alto, mucho menos temprano, tanto peor, cuanto más grande, cuánto mejor), así como en las combinaciones con los adverbios antes y después, que tienen valor comparativo: mucho antes (aproximadamente equivalente a ‘mucho más pronto’), mucho después. La forma cuán es hoy más usada en el español americano que en el europeo, en el que se restringe a los registros más formales, sobre todo literarios. 

Los cuantificadores masculinos alguno, ninguno adoptan las formas apocopadas algún, ningún cuando aparecen delante de los nombres a los que modifican. Las formas femeninas no se apocopan, salvo si preceden inmediatamente a sustantivos que empiezan por /a/ tónica (algún arma). En tales casos se prefieren en la lengua actual las variantes apocopadas, pero no se consideran incorrectas las formas sin apocopar (alguna arma): 

No le faltaría a alguna gente deseos de que los sudafricanos lanzaran algún arma nuclear (Granma Internacional 11/1996); ¡Y si muero, ningún alma tendrá piedad de mí! (Savater, tica); Su labor empezaba más atrás, podía consistir en la creación de la necesidad de ese documento en alguna área a la que él tuviera acceso indirecto (Gopegui, Real); Ponen tan baja la mirada que ninguna alma distinguida se puede contentar con lo que ofrecen (Maeztu, Quijote). 

La apócope de las formas femeninas que comienzan por /a/ tónica (algún arma, ningún águila) no se produce si se interpone alguna palabra entre el cuantificador y el sustantivo: {Ninguna ~ *Ningún} posible arma homicida 

El cuantificador cualquiera se apocopa delante de sustantivos masculinos y femeninos: cualquier día, cualquier persona. La forma no apocopada se considera hoy incorrecta con sustantivos masculinos. Ante los femeninos (cualquiera posibilidad) se siente hoy arcaica en el español europeo. Es algo más frecuente en los textos literarios americanos, aun cuando presenta en ellos una frecuencia mucho más baja que la variante no apocopada (cualquier posibilidad): 

No se hable más de eso y cuente con un amigo para cualquiera emergencia (Gallegos, Canaima); Buscaba solo en el favor de las mujeres, de cualquiera mujer (Cambaceres, Rumbo); La hoguera ardía normalmente, como cualquiera hoguera de buena leña (Carpentier, Reino). 

Cuenta también con variante apocopada «alguno que otro + sustantivo»: algún que otro trabajo, algún que otro profesor. Ambas variantes se consideran correctas, pero no alternan en todas las áreas.

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