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Combinaciones con los adjetivos, los adverbios de grado y la negación

Son pocos los cuantificadores que admiten adjetivos antepuestos. Los que lo hacen más sistemáticamente son los numerales, y, aun así, con restricciones. Los adjetivos más comunes en esta pauta son los de grado extremo (estos espléndidos cinco poemas), además de habitual (que expresa frecuencia), largo, bueno y escaso. Estos últimos aportan información cuantificativa expresada a menudo por adverbios, como en los escasos tres días [‘los tres días escasamente’] que se demoró o en los siguientes ejemplos: 

A sus habituales dos inquietudes estacionales [...] se han sumado otras dos (Caretas 18/12/1997); Luego suspiró estremecido y empleó sus buenos cinco minutos en limpiar- se las lágrimas (Guelbenzu, Río); Don Angelito no sería temible a sus largos setenta años (Vázquez Montalbán, Galíndez). 

La capacidad de admitir gradación introduce una separación aún más radical entre los cuantificadores, puesto que solo la admiten de modo general poco (muy pocos, bastante poco, tan poco), los comparativos (mucho más, algo menos) y los cuantificadores que aparecen en algunas expresiones de valor especial como un poco demasiado, muy mucho, mucho muy, esta última propia sobre todo de la lengua coloquial de México. 

Casi todos los cuantificadores admiten negación en los contextos contrastivos (no algunos, sino todos; no bastantes, sino muchos), pero fuera de ellos lo hacen solo algunos: mucho (No mucha gente estaría dispuesta), poco (causa de no pocos sinsabores), demasiado (en no demasiado tiempo) y los comparativos más y menos (no más alto que una puerta), con algunas restricciones.

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