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Clases de cuantificadores en función de su naturaleza semántica

En la actualidad se acepta generalmente una división de base semántica entre dos grupos de cuantificadores: los llamados fuertes (también universales y a veces definidos) y los llamados débiles (o indefinidos). 

Son fuertes los cuantificadores todo, cada (uno) y ambos. Estos cuantificadores comparten con los determinantes de nidos una importante propiedad semántica: los grupos sintácticos que forman se aplican a la totalidad de las entidades a las que se refiere el sustantivo. Por el contrario, la predicación que introducen los débiles (como algún, mucho, varios, poco o los numerales, entre otros) no se aplica más que a una parte de ese conjunto. Así pues, no son contradictorias oraciones como Algunas acertaron y algunas fallaron (donde se alude a grupos diferentes de personas) u otras como Muchos de estos empleados son casados, pero algunos son solteros. Sería, en cambio, contradictoria, aplicada al mismo conjunto de individuos, la oración Cada uno de estos empleados es casado, pero algunos son solteros. Por otra parte, los cuantificadores débiles pueden formar grupos nominales que resultan naturales como complementos del verbo haber, contexto en el que se rechazan tanto los cuantificadores fuertes como los determinantes de nidos (El efecto de definitud). Contrasta, pues, la aceptabilidad de Hay varios niños en el patio o No había nada de dinero en la caja con la inaceptabilidad de *Hay ambos niños en el patio o Había todo el dinero en la caja. El artículo indeterminado un(o) / un(a) se asimila en parte a los cuantificadores débiles y, como ellos, puede aparecer en este tipo de contexto: Hay una forma de solucionarlo.

Dentro de los cuantificadores débiles pueden distinguirse varias subclases. Así, los cuantificadores existenciales (alguno, ninguno, algo, nada, alguien, nadie) expresan la existencia o inexistencia de la persona o cosa de la que se habla; los numerales cardinales (dos, veinte, ciento cuarenta y seis) expresan cómputos establecidos en función de la serie de los números naturales; los evaluativos (mucho, poco, un poco, un tanto, bastante, demasiado, unos cuantos) introducen una medida imprecisa, superior a la unidad e inferior a la totalidad, establecida en función de una norma o una expectativa. A ellos se asimilan el relativo cuanto y el interrogativo cuánto. Son también débiles los cuantificadores comparativos (más, menos, tanto), que establecen relaciones cuantificativas de superioridad, inferioridad o igualdad entre dos nociones. El cuantificador cualquiera (llamado de indistinción o de elección libre) se adscribe a los débiles. Aun así, la interpretación existencial que muestra en algunos contextos (Pregúntale a cualquiera viene a significar ‘Pregúntale a alguien, sea el que fuere’) alterna en otros contextos con propiedades e interpretaciones que parecen corresponder a los cuantificadores fuertes: Cualquier persona tiene derecho a la vida equivale, en efecto, aproximadamente, a Todas las personas tienen derecho a la vida.

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