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Principales usos de las preposiciones

Se expondrán esquemáticamente en los apartados que siguen los valores principales de cada preposición. Son estos valores, o al menos algunos de ellos, los que propician que las preposiciones formen complementos de régimen con ciertos predicados. No se mencionan en la nómina que sigue las preposiciones cabe, durante, mediante, según, so, versus y vía, de las que se ha hablado con anterioridad (Matizaciones sobre algunas preposiciones). 

La preposición a introduce complementos de destino (Voy a Murcia), de término o límite (No llega a final de mes; Sal al balcón) y de localización, en alternancia con en (Lo detuvieron a la puerta de su domicilio; Estamos a la mesa). Estos complementos de ubicación suelen añadir el rasgo de ‘dirección’ u 'orientación', muy visible en La casa da al Norte o en para abrirse al mundo. La ubicación puede ser temporal: Llegó a las tres; Se iba a dormir a la caída del sol; Estamos a mayo; Estábamos a jueves (las dos últimas, solo en algunos países). La preposición a forma asimismo grupos que expresan finalidad (Vengo a que me ayudes), distribución, a menudo en concurrencia con por (cuatro viajes al año, tres veces a la semana, libros a tres euros) o manera, sobre todo en determinadas locuciones adjetivas o adverbiales (cocinar a fuego lento, callos a la madrileña, a gritos, a tientas, a ciegas). Es, junto con de, la preposición que posee usos más claramente gramaticales, como el encabezar complementos indirectos o ciertos complementos directos. 

La preposición ante expresa localización orientada respecto del observador. Se aproxima en su significado a delante de (ante la puerta ~ delante de la puerta) y, a veces, a en presencia de (arrodillado ante él ~ arrodillado en presencia de él ) y frente a: Borges está ante un espejo con unos papeles en la mano, como quien prepara un discurso (Ibargüengoitia, Atentado); Y pasaba [...] como consternada de su impotencia ante los hechos (Carpentier, Pasos). Por extensión, puede inducir sentidos causales, como en Indignado Don Juan ante semejante villanía, corrió al punto, seguido de los caballeros de su casa (Coloma, Jeromín), indicar preferencia, especialmente en la locución ante todo, o introducir complementos próximos en su significado a los que se forman con la locución en vista de, como en ante la gravedad de los hechos. Los grupos introducidos por ante que modifican a los sustantivos no suelen expresar la presencia física de algo (*el árbol ante la casa), pero sí la figurada (la actitud ante la vida). 

La preposición bajo localiza lo que ocupa una posición o una situación inferior a lo designado por su término, tanto en sentido físico (Los papeles estaban bajo la mesa) como figurado. En este último expresa o sugiere de manera abstracta ‘protección’ o ‘control’ (bajo su tutela, bajo la vigilancia de la policía), ‘sometimiento’ (bajo el imperio de la ley, bajo su supervisión directa), ‘ocultación’ (bajo nombre supuesto, bajo un pretexto ridículo) y otras formas de dependencia o subordinación. Alternan bajo y desde en combinación con punto de vista, perspectiva, visión, enfoque y otras expresiones similares (bajo ~ desde el punto de vista científico), pero se recomienda el empleo de desde. Por congruencia semántica, se recomienda igualmente sobre la base de en lugar de bajo la base de, que aparece ocasionalmente en los textos. 

La preposición con introduce complementos de compañía, como en A veces paseaba con él, sentido que se distingue del de colaboración o acción conjunta: Escribió un libro con él. En su sentido instrumental, con puede designar un utensilio (con un martillo), pero también el medio, material o inmaterial, empleado en la consecución de algo (con agua, con habilidad, con paciencia), las cualidades que alguien o algo posee (habitación con vistas) o la manera en que se lleva a cabo un proceso (Lo escuchaban con sorpresa; Come con gula). Combinada con el infinitivo, forma parte de construcciones que indican concesión (Con ser tan inteligente, no parece que entienda lo que sucede), pero también condición (Se cree que con estudiar una hora al día todo está resuelto). El sentido condicional está presente asimismo en construcciones con verbo en forma personal: Solo con que, tiempo atrás, hubiera prestado atención al comentario casual de Inés y aclarado aquel desfase de años de servicio, el caso habría avanzado un trecho enorme (Giménez Bartlett, Serpientes), e incluso con grupos nominales (Con una mujer en el cargo, la institución funcionará mejor). Este sentido se convierte en causal si el contexto no es prospectivo: Con un obispo enfermo, y enfermo como este, iba pudriéndose la diócesis (Miró, Obispo). 

La preposición contra indica oposición en sus diversas variantes. Se usa para introducir sustantivos que designan la persona o la cosa a la que se enfrenta o se opone alguien o algo (luchar contra los invasores, pastillas contra la tos), el destinatario de lo que se lanza o se dirige (un artículo contra el ministro de Industria, odio contra los intrusos) o la persona o la cosa afectada por una acción reprobable (delitos contra la salud pública). También puede expresar ubicación (apoyarse contra la pared), así como destino o término (estrellarse contra un árbol). En contextos igualmente restringidos admite el sentido de ‘a cambio de’, reconocible en ejemplos como Era algo que daban, por partida doble (como dos mogollas) contra la entrega de una moneda de 1 centavo (Tiempo [Col.] 7/1/1998) y en locuciones adverbiales como contra reembolso, contra recibo, contra entrega, contra original, etc. Se emplea de manera incorrecta por cuanto en las comparativas proporcionales (Contra más lo intento, peor). No es preposición, sino sustantivo, en alternancias como en contra tuya ~ en tu contra, que se analizan en Posesivos posnominales. Contrastes con los prenominales

La preposición de introduce complementos de origen espacial. Este uso acerca esta preposición a desde, como la estación {de ~ desde} la que sale el tren. Está más restringida para introducir complementos que expresan el origen temporal de algo: Estaremos con ustedes {desde el jueves ~ a partir del jueves ~ *del jueves}, exceptuados los contextos de correlación de preposiciones, como en del jueves al sábado, del jueves en adelante. Esta preposición presenta otros muchos sentidos, ya que es, junto con a, la que posee más usos como elemento gramatical, por oposición a los propiamente léxicos. Es la preposición española que corresponde a los complementos de genitivo latinos, y la que introduce el mayor número de complementos de nombres, adjetivos o adverbios, sean argumentales o no, además de los que poseen carácter apositivo (la ciudad de Sevilla, el tonto de Juan, una maravilla de edificio: Aposiciones de sentido enfático). Algunos de los complementos introducidos por esta preposición pueden interpretarse como agentes (la decisión del ministro, la salida del tren) o como pacientes (el cuidado de los ancianos, la lectura del libro); otros designan el poseedor de algo (la casa de mis abuelos), el todo del que se señala una parte (la rama del árbol, los pies de la cama), lo que se caracteriza por cierta propiedad (el precio de la vivienda, la edad de la luna, el color del mar), la propiedad misma atribuida (hombre de valor), el contenido que caracteriza a algo (libro de Física), la materia de la que está hecho (mesa de mármol), el destino que se le da o el propósito que alberga (tablero de ajedrez, traje de cóctel), su causa o su razón de ser (fiebre del heno). Véase también, en relación con estas cuestiones, Los complementos argumentales en las nominalizaciones y Modificadores no argumentales del nombre: los adjuntos​​​​​​​. Más raro es que de introduzca complementos circunstanciales, con la excepción de los que expresan causa, generalmente extrema: Se caía de(l) sueño; Murió de(l) tifus; Saltaba de (la) alegría. Puede constituir, unida al infinitivo, construcciones de valor condicional: De haberlo sabido, no habría venido (El infinitivo y las partículas). No se consideran correctos algunos usos de la preposición de, como los que aparecen en ser adicto de algo (frente a ... a algo); hacer algo de urgencia (a diferencia de ... con urgencia) o perder de cinco puntos (se prefiere ... por cinco puntos). 

La preposición desde introduce el punto de origen, de arranque o de partida de un proceso o una situación. Comparte este valor con a partir de y con de, aunque no siempre son intercambiables: la tradición filosófica desde Aristóteles; los descubrimientos realizados a partir de diversos estudios experimentales; Partieron del muelle sur. También marca la referencia a partir de la cual se establece una medida (la distancia a la capital desde aquí) o el lugar desde el que se percibe algo (Se ve el mar desde su casa). Además de cierto espacio, el término de esta preposición puede designar una unidad temporal (desde hoy, desde el verano), un suceso (desde la guerra) o la causa de algo, interpretada como su origen: Creo que [esta frase] solo puede ser pronunciada desde la ignorancia o desde la pereza (Alsius, Dudas). Ya solo se documentan excepcionalmente con desde en el español general grupos nominales cuantificados como el subrayado en […] donde quedó la madre-augur / que desde cuatro siglos llama, / en toda noche de los Andes (Mistral, Desolación). Los grupos encabezados por desde no se suelen combinar con predicados puntuales. No obstante, en ciertas variedades del español americano son comunes expresiones enfáticas como Trajo la plata desde el lunes, que significa aproximadamente ‘Trajo la plata el lunes, y ha transcurrido ya tiempo desde entonces’. Cuando se construye con oraciones subordinadas, el término de la preposición desde designa un punto temporal (desde que te vi > desde entonces). Como esta noción es expresada por las subordinadas sustantivas, se ha supuesto que tales oraciones constituyen relativas sin antecedente expreso. A favor de este análisis está la alternancia desde que te vi ~ desde cuando te vi, analizada en El relativo cuando y el interrogativo-exclamativo cuándo​​​​​​​. En algunas zonas se atestigua el uso de desde que por ‘en cuanto’, con indicativo y con subjuntivo, como en el siguiente ejemplo Menos mal que yo, desde que sepa que hay un paisa para candidato no voto (Espectador 2/12/2008). 

La preposición en es la más característica para expresar ubicación, sea esta espacial (en la mesa, en el cajón, en la pared, en la puerta) o temporal (en verano, en el primer trimestre, en 1976). Como otras preposiciones, puede alternar el valor de ubicación con el de término de un movimiento o resultado de un proceso: entrar en la ciudad, penetrar en los tejidos, convertirse en polvo, acabar en desastre. Cuando la preposición en introduce sustantivos temporales, adquiere varios significados: puede localizar el momento o el período en que se localiza el suceso o el estado del que se habla (los éxitos alcanzados en el primer trimestre del año); el lapso en el interior del cual se da la situación descrita, en alternancia con a lo largo de, como en Llegó a tener diez hijos en ocho años (Campoamor, Poemas); el tiempo que tarda en alcanzarse o en terminarse la situación que expresa el predicado principal, como en Este se intranquiliza y llama a los amigos de su hijo y en veinticuatro horas me empiezan a «intranquilizar» a mí (Leguina, Nombre). Se recomienda usar dentro de o al cabo de cuando lo que se expresa no es el tiempo que se emplea en una acción, sino el transcurrido hasta que esta se inicia, como en Te llamaré dentro de (mejor que en) una hora. La preposición en forma, además, grupos de naturaleza predicativa que expresan el estado en que se encuentra algo o alguien: en alemán (El libro está en alemán), en monedas de diez centavos (Quiero el cambio en monedas de diez centavos), en pantalones, en perfectas condiciones, en putrefacción. Se consideran incorrectos los usos de en por de ante ciertos complementos del nombre, que se extienden en algunos países por influencia del inglés: la figura en la página 10 por la figura de la página 10; De encanta la casa en la esquina por Me encanta la casa de la esquina, etc. 

La preposición entre expresa la localización por medio de límites en una dimensión espacial (entre Bogotá y Cartagena), temporal (entre abril y julio) o de otro tipo (un tono entre irónico y socarrón), siempre con las restricciones de pluralidad que se señalaron en Restricciones gramaticales en el término de las preposiciones y las locuciones preposicionales. En la lengua popular de algunos países americanos se registran usos de entre por dentro de con sentido temporal (como en Entre un mes volveré a visitarte) que se recomienda evitar. Esta equivalencia puede tener también sentido espacial, como en entre el cajón ‘dentro del cajón’ (Restricciones gramaticales en el término de las preposiciones y las locuciones preposicionales). Adquieren significado superlativo las atribuciones en las que se destaca una cualidad entre todos los individuos que la poseen, como en Imbuida en su doble papel de maga entre las hechiceras y de grande entre las grandiosas, cogió una manzana de aspecto paupérrimo (Moix, Arpista). Esta preposición puede expresar también una relación múltiple entre personas o cosas, que unas veces adquiere sentido recíproco (Entre todos lo conseguirán; Hablaron entre sí; el odio que aún persiste entre las familias) y otras simplemente aditivo (Entre niños y adultos podían contarse más de treinta comensales). 

La preposición hacia expresa dirección u orientación con respecto a un punto, a menudo en concurrencia con a: Se dirigen {a ~ hacia} el desierto; La casa está orientada {a ~ hacia} el norte; Buenos Aires me parecía llena de violencia hacia los recién llegados (Mallea, Bahía). Sirve también para indicar ubicación aproximada en el espacio (Eso cae hacia Córdoba) o en el tiempo: Llegaré hacia las tres; Luego, hacia la mitad del segundo acto, [...] se describe al muchacho (Alberti, Adefesio). 

La preposición hasta expresa el límite de una acción, un proceso o una situación: Llegó hasta el muelle y dio la vuelta; Estuve allí hasta las doce; Trabajaban hasta el agotamiento. Los grupos encabezados por hasta son compatibles con predicados puntuales cuando se habla de límites espaciales (Llegó hasta la puerta), pero no —en el español mayoritario— si tienen sentido temporal (*Llegó hasta la una). Se exceptúan las secuencias que expresan una multiplicación de sucesos, como en Estuvo llegando gente hasta la una. En México y parte de Centroamérica no se percibe contradicción entre estos complementos preposicionales y los predicados que denotan acciones puntuales porque se suple una negación (Llegó hasta la una, ‘No llegó hasta la una’). También es característico de estos países el uso de hasta adelante o hasta atrás en el sentido de ‘lo más adelante posible’ y ‘lo más atrás posible’, respectivamente, como en Fui a sentarme hasta atrás (Mastretta, Vida). Hasta presenta puntos en común con los adverbios, pero sin perder la idea de límite que caracteriza su significado, en secuencias como Podía permitirse el lujo de repartir hasta diez mil ducados anuales de limosna (Domínguez Ortiz, Clases), donde encabeza un complemento directo. Este uso es similar al de la locución alrededor de en Tiene alrededor de cincuenta años (Fernán Gómez, Bicicletas). El interés sintáctico de estas locuciones radica en que parecen no alterar la estructura nominal de los complementos del verbo, sin dejar de constituir por ello unidades preposicionales. Como desde, hasta puede construirse con complemento oracional (desde que vino hasta que se fue). Sin embargo, mientras que desde no se suele combinar con infinitivos, excepto en las correlaciones con hasta, esta última preposición los admite fácilmente, sobre todo en construcciones de interpretación causal o consecutiva. En efecto, en Fueron encerrándose en sí mismos hasta vivir como una sola persona que repetía mecánicamente la rutina de todos los días (Soriano, León) se sugiere que ciertas personas alcanzan cierta situación límite como consecuencia de un proceso que avanza en esa dirección. 

La preposición para expresa destino en el sentido físico y también en el figurado. En el primero introduce complementos que expresan el límite de un movimiento, como en Voy para mi casa o Ya viene para acá, y también el límite temporal prospectivo en el que se supone que algo sucederá, como en Lo tendré preparado para el martes. El más característico de sus sentidos figurados es el de finalidad o propósito (Salí para despejarme), que puede usarse discursivamente para justificar o matizar un aserto: Para ser justos, esto no es del todo cierto. Cercanos a los de destino están también los sentidos de utilidad o servicio (tiempo para descansar, pastillas para la garganta, cuadernos para pintar, lectura para el viaje), orientación (Estudia para médico) y destinatario (Lo compré para ella). Con los cuantificadores mucho (o muy), demasiado, suficiente o bastante, expresos o tácitos, introduce complementos en los que se supedita cierta situación a expectativas que no se alcanzan o que se sobrepasan, como en Está (muy) alto para su edad o en Es (demasiado) tarde para ir a cenar (Caracterización de la clase y miembros que la componen). Esta preposición no introduce los complementos indirectos. 

La preposición por encabeza complementos de lugar que expresan el trayecto o el curso de un movimiento (Paseaban por el centro de la calle), así como la ubicación aproximada de algo (Viven por el barrio norte; No veo nada por aquí). En los complementos temporales, por denota también ubicación aproximada, mientras que para expresa tiempo preciso en el futuro: Si no llueve {para ~ por} la primavera, habrá sequía en verano. Se ha criticado en ocasiones como posible anglicismo el uso, más frecuente en el español americano, de por en lugar de durante ante grupos cuantitativos de sentido temporal, como en Estaré aquí por tres meses. No obstante, este valor se documenta ampliamente en la lengua antigua: Mandó por siete días tod’ el mundo andar (Berceo, Loores); Nosotras somos buenas por dos meses (Delicado, Lozana). Es característico de por encabezar los complementos causales formados con grupos nominales y adjetivales, así como con oraciones subordinadas: Está cerrado por vacaciones; Lo regañaron por perezoso y por hablar con sus compañeras. Aunque este sentido causal se considera hoy propio de por, por oposición al sentido final de para, ambas preposiciones proceden de una forma iberorrománica común, lo que explica que por siga manteniendo su originario valor causal y final y que sean intercambiables en diversos contextos, como en Me río {por ~ para} no llorar. 

La preposición por introduce el complemento agente, tanto de los participios (El manifiesto fue firmado por numerosas personalidades) como de ciertos sustantivos (el rechazo de la propuesta por todos los grupos: Factores sintácticos). Los grupos que esta preposición toma como término adquieren otros valores. Indican aquello a favor de lo cual se actúa (trabajar por la paz); los medios o los recursos empleados en alguna acción (Habían tomado la sede por la fuerza); la vía por la que se recibe o se envía algo (por teléfono, por correo aéreo); la cantidad por la que se vende o se compra alguna cosa (Lo había adquirido por muy poco dinero); la persona o cosa que sustituye a otra o por la que esta se cambia (Iré yo por él; Lo cambió por un plato de comida), y también lo que se busca o se persigue, sobre todo con ciertos verbos de movimiento (ir por leña, venir por el dinero). Las construcciones del tipo «sustantivo + por + sustantivo», formadas con sustantivos contables en singular (casa por casa, pieza por pieza), se usan para expresar que la acción significada por el predicado se aplica individualmente y de manera consecutiva a todos los miembros de un conjunto, como en Se hizo una requisa más drástica que la anterior, casa por casa, y esta vez se llevaron hasta las herramientas de labranza (García Márquez, Cien años). En estas construcciones alterna a menudo con la preposición a: uno {a ~ por} uno; libro {a ~ por} libro. 

La preposición sin expresa privación o carencia. Además de un grupo nominal (Lo hizo sin ninguna ayuda), puede tener por término una subordinada sustantiva, como se explicó en Restricciones gramaticales en el término de las preposiciones y las locuciones preposicionales: Actúan sin que su padre lo sepa y sin pensar en las consecuencias. Muchos grupos preposicionales formados con la preposición sin y un grupo nominal sin determinante alternan con adjetivos y participios: Co prefiero {sin cafeína ~ descafeinado}; estudiantes {sin trabajo ~ desocupados}. La noción de carencia, inherente a su significado, le permite también alternar con la preposición con y expresar valores opuestos a ella, en especial los de compañía y colaboración (trabajar {con ~ sin} ayudantes), instrumento (comer {con ~ sin} cuchara), posesión o inclusión (habitación {con ~ sin} vistas) y condición: Con este salvoconducto podrá usted pasar; Sin esta beca no podrá terminar los estudios. El sentido negativo de sin explica igualmente las equivalencias que se dan entre «no + participio» o «no + gerundio», y «sin + infinitivo»: no hecho ~ sin hacer; no teniéndolo en cuenta ~ sin tenerlo en cuenta. Precedida del adverbio no, da lugar a una forma habitual de lítote: no sin razón, no sin vacilar. 

La preposición sobre expresa localización orientada en el eje vertical. Identifica, pues, la posición de algo o alguien asignándole un lugar superior al que ocupa la persona o cosa que designa su término, haya o no contacto físico (La carta estaba sobre la mesa del comedor; La lámpara del techo colgaba sobre la mesa del comedor). Es, pues, la preposición opuesta a bajo. Del sentido puramente físico se pasa fácilmente a los figurados sin que se pierda su significado básico, lo que explica que se emplee para introducir complementos que expresan prominencia o prioridad, como en Recordaba al negrito al que quería sobre todas las cosas (Siglo 1/4/1997). Con la preposición sobre se introducen asimismo grupos nominales que denotan el tema sobre el que versa algo: una película sobre la guerra de Troya; Trataron sobre comida, estando delante el ventero (Cervantes, Quijote I). Los grupos nominales definidos de sentido temporal que encabeza (sobre todo los referidos a las horas) expresan cómputos aproximados: Debe haber ocurrido sobre las cinco de la madrugada (Delibes, Mario). Ese mismo valor aproximativo se observa en otros muchos casos, como en Andaba sobre los cincuenta años (Valle-Inclán, Tirano). Se considera incorrecto el uso, propio del lenguaje deportivo, de sobre por hacia o a (tirar sobre puerta), o por contra (Hicieron falta sobre el defensa central). Tampoco se recomienda el empleo de sobre en lugar de la preposición de cuando precede a la expresión de un número total del que se toma una parte. En lugar de Sufren esta enfermedad uno sobre diez españoles, se prefiere … uno de diez. 

La preposición tras expresa localización orientada respecto del observador. Se opone a ante y alterna con detrás de. Designa muy frecuentemente la persona o la cosa que se interpone entre otras, como en Se limitaron a realizar su trabajo tras una valla en la que fueron ubicados (Tribuna [Hond.] 8/1/1998), y también lo que aparece detrás en alguna sucesión, sea estática (El seis ha de estar tras el cinco) o dinámica: Cuchuí caminaba otra vez tras su padre, tratando de acomodar sus pasos al ritmo de los suyos, pero sus piernas eran cortas (Roa Bastos, Hijo). Con términos temporales equivale a después de: Aceptó la conciliación en un país agotado tras siete años de lucha (Ortiz-Armengol, Aviraneta). Este sentido prevalece con los infinitivos y con muchos nombres abstractos, a los que no puede aplicarse el concepto de ‘posición física’: Tras poner en orden sus dolores, empezó a planificar cómo gastarse la herencia (Cerezales, Escaleras); La abrió y sacó, tras alguna vacilación, el primer tomo de Las Mil y Una Noches (Borges, Ficciones). Con la fórmula «sustantivo + tras + sustantivo» se expresa la repetición de algo en una secuencia temporal: Gekrepten le ganaba vuelta tras vuelta a Oliveira (Cortázar, Rayuela); No le estaba permitido liberarse del buey que la pisoteaba, que la poseía noche tras noche en la cama sin entenderla (Tusquets, Mar). 

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