Рекламный блок

Interjecciones formularias

Las expresiones interjectivas formularias caracterizan los comportamientos sociales o rituales reglados verbalmente. 



Entre estas interjecciones y locuciones están las que se usan como saludos y despedidas: hola, adiós, salud, abur o agur, epa, choy, chao (y sus muchas variantes), etc. Predomina en el mundo hispánico buenos días sobre su variante buen día, que se emplea (en alternancia con la otra) en el español de México, Centroamérica y el área rioplatense. Las dos variantes se sustantivan con facilidad, pero solo buenos días forma locución verbal con el verbo dar: Le dieron los buenos días y le preguntaron adónde iba (Marsé, Embrujo). En Puerto Rico y otros países antillanos se prefiere buenos días para los saludos y buen día para las despedidas, pero en la mayoría de los países hispanohablantes se emplea la misma fórmula en ambas situaciones. También buenas tardes y buenas noches sirven como saludo y como despedida. En cambio, la expresión abreviada buenas (usada sobre todo en el español coloquial de España y de las áreas rioplatense, andina y centroamericana) suele emplearse solo como salutación. Se registra en las áreas caribeña y andina el uso de bendición para saludar y despedirse: Buenas noches, Plácido. Buenas noches, tía María Luisa. Bendición, Elvira (Cabrujas, Día). 



Se emplean como saludos las expresiones acuñadas cuánto bueno, dichosos los ojos o qué‹ hay, entre otras, y como despedida con Dios (popular). Se usan asimismo en las despedidas varias locuciones formadas con la preposición hasta: hasta luego, hasta pronto, hasta la vista, hasta otro día, hasta siempre, hasta nunca. Entre las oraciones exclamativas lexicalizadas como fórmulas de despedida, cabe señalar nos vemos, ahí nos vemos, así como otras igualmente fosilizadas, como que {te ~ le ~ les…} vaya bien. 



La expresión de saludo que se utiliza al descolgar el teléfono varía considerablemente en el mundo hispánico: bueno (en México, algunos países centroamericanos, Bolivia, Cuba); qué hay (en Cuba); hola (en el área rioplatense); aló (en Cuba, Venezuela, Chile, el Ecuador, el Perú, el Paraguay y algunos países de Centroamérica); a ver (en Colombia); diga (en España, Chile, parte de las áreas centroamericana y andina). En varios países se emplea asimismo con este mismo uso. Es habitual la entonación interrogativa en todas estas fórmulas: Hacía [...] como si estuviera hablando por él [= ‘el teléfono‘], imitando voces ridículas «¿Diga?, ¿sí?, ¡ah!, ¿me oye?, ¿sigue ahí?» (Landero, Juegos). 



Son igualmente formularias las interjecciones que se dirigen al que estornuda (Jesús, salud) o a las personas con las que se comparte un brindis (salud, chin-chín). Las expresiones exclamativas buen provecho y que aproveche constituyen manifestaciones de cortesía dirigidas a los que comen o beben. Para agradecer algo se usa gracias en todas las áreas lingüísticas (también muchas gracias, mil gracias, un millón de gracias, infinitas gracias, etc.). Para responder a los agradecimientos se emplean las fórmulas de nada, no hay de qué‹, a mandar, no faltaba más o no las merece, pero también por favor (o no, por favor) en algunos países. Se responde a las presentaciones con las fórmulas encantado o encantada, un placer, mucho gusto, tanto gusto, para servirle, etc., y se felicita a alguien con felicitaciones (en el español americano), felicidades (en el europeo) y enhorabuena. 

Materiales similares

Comentarios

avatar
  • Войдите: