Рекламный блок

Aspectos sintácticos

Las interjecciones admiten usos sustantivados, propiedad que comparten con las onomatopeyas: Se escuchó un ¡oh! prolongado; No les afectó el crac bursátil; Se oyó un hurra inesperado; ¿Te asusta el uhhh lastimero del viento? Ambas unidades se integran en los textos al menos de dos formas diferentes. 



En la primera forma de integración, pueden ser complementos de diversos verbos y de otras clases de palabras. Las interjecciones lo son en especial de los verbos de lengua en el discurso directo: Mi abuela materna habría entre suspirado y exclamado: ¡Santo cielo! (Bryce Echenique, Martín Romaña). Las onomatopeyas se usan a menudo como sujetos o complementos de los verbos hacer, oír y sonar: Martín iba arrastrando los pies, iba haciendo ¡clas! ¡clas! sobre las losas de la acera (Cela, Colmena). Las expresiones interjectivas pueden ejercer asimismo el papel de predicado en las construcciones bimembres, como en Eso, ¡bah! o en Alcides, milagro que usted no se quedó en Miami (Quintero, Esperando). Pueden funcionar también como apódosis condicionales: Si se enfada, ¡huy! Son relativamente raras las onomatopeyas en el discurso indirecto. En cambio, son comunes en él las interjecciones: Dígale que gracias, que estoy bien aquí, que no quiero dejar solo al ni‹ño (Mastretta, Vida). 



En la segunda forma de integración, la partícula se intercala en el texto sin ejercer propiamente una función gramatical. Así sucede con la interjección iterada que aparece en [...] ese chocolate infalible que se tomaba de a pastillita por tapa pero que ay, ay, ay, ya no se toma más (Vallejo, F., Virgen) y con la onomatopeya inserta en Y, de repente, cataplum: se vino abajo (País [Esp.] 15/5/2001). 

Materiales similares

Comentarios

avatar
  • Войдите: