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Relaciones y límites entre conjunción y adverbio

Es sumamente controvertida la clasificación de algunas partículas subordinantes como conjunciones o como adverbios (especialmente si son relativos), ya que los gramáticos valoran de forma diversa los argumentos que se suelen aducir en un sentido o en otro. En los apartados que siguen se exponen resumidamente algunos aspectos de esta polémica. 

Los adverbios relativos son argumentos o adjuntos de algún predicado, y pueden ser también atributos. Las conjunciones no pueden desempeñar ninguna de estas funciones. Así pues, el relativo cuando, en cuando tú trabajabas en el informe es el complemento circunstancial de trabajabas, y denota el período en el que esa actividad tenía lugar. La relativa libre que introduce cuando ejerce la misma función sintáctica respecto del verbo principal (por ejemplo, llamó en Llamó el director cuando tú trabajabas en el informe). Seguido de pausa, mientras es un adverbio (no relativo) de tiempo que denota la superposición temporal de la situación que introduce con alguna otra mencionada antes. Este uso anafórico resulta de la reducción de la locución mientras tanto, en la que puede omitirse tanto, como en Mientras tanto, yo vivía en una de las piezas de la que fuera la casa de don Heraclio (Araya, Luna). Es también temporal el uso de mientras cuando encabeza oraciones en las que se expresa que cierta situación tiene lugar durante el mismo período que corresponde a otra: Siguió sonriendo mientras ella desaparecía por el fondo del pasillo (Grandes, Aires). Cabe preguntarse, entonces, si mientras es también adverbio en este caso (al igual que cuando) o funciona más bien como conjunción. En el apartado siguiente se verá que existen semejanzas y diferencias entre las propiedades gramaticales de estas palabras. Aunque mientras puede analizarse como conjunción subordinante en estos contextos, presenta, como se indica en el apartado siguiente, varias propiedades en común con los adverbios relativos. 

Al contrario de los adverbios relativos, mientras no forma construcciones de relieve (también llamadas oraciones escindidas o perífrasis de relativo): {Cuando ~ *Mientras} más feliz se la veía era de noche. Tampoco puede construirse con antecedente: el tiempo {cuando ~ *mientras} vivíamos allí. En cambio, la partícula mientras comparte con cuando ciertas propiedades características de los adverbios relativos, como la compatibilidad con indicativo y subjuntivo (mientras puedes ~ mientras puedas) y el dar lugar a alternancias en las que se elige uno u otro modo con los mismos criterios que lo determinan en el caso de cuando (Elección del modo con las conjunciones subordinantes). A ello se añade que mientras se asocia con una variable temporal que no puede ser duplicada por otro adjunto, como en Nos quedamos mientras duró el concierto (*dos horas). El grupo sintáctico contenido en el paréntesis no puede añadirse porque el intervalo que mide la duración de la situación ya es expresado por el segmento que mientras introduce. Finalmente, aunque con menos frecuencia que en las oraciones que forma cuando, las que encabeza mientras pueden ser término de preposición, en especial de para, como en Me compró un traje divino, blanco, para mientras estuviera con él (Quiñones, F., Hortensia). Esta construcción no es propia de las conjunciones subordinantes, pero sí de los adverbios relativos y, en general, de las relativas libres. 

La conjunción mientras que admitía usos temporales en la lengua medieval y clásica: No, mientras que yo viviere (Tirso Molina, Arcadia). Este valor sigue vivo en el español americano: —Pero eso, ¿cómo se supo...? —murmuró el estudiante, mientras que el sacristán se enjugaba el llanto (Asturias, Presidente). En cambio, no ha pasado a la lengua culta en el europeo. Los usos adversativos de mientras y de mientras que son, en cambio, comunes a todas las variedades del español: Sus maridos ensanchaban, y se cuajaban, y sin dejar de ser jóvenes, se volvían más atractivos que antes mientras ellas pasaban directamente del esplendor al derrumbe (Grandes, Aires); Alsina tiene la clásica figura del intelectual, mientras que Balmaceda es un hombre de apariencia tosca (Cossa, Criado). En estos casos se contraponen dos estados de cosas o dos propiedades, en lugar de superponerse temporalmente dos situaciones. 

El uso de mientras como conjunción condicional, siempre con verbo en subjuntivo, es compatible a veces con el significado temporal. En la oración Mientras no me pidas perdón, no volveré a verte (Benedetti, Porvenir), se introduce una condición para que algo suceda, pero a la vez se expresa duración. Este empleo de mientras que como conjunción condicional era común en la lengua clásica pero no lo es tanto en la actual, fuera de ciertos registros coloquiales. 

La locución en tanto alterna con en tanto que. Su significado es muy similar al de mientras, especialmente en lo relativo al contraste de usos adversativos y temporales. Es locución adverbial de tiempo en La muchacha, en tanto, ajena a la atención y la desatención, continuaba sonriendo (Loynaz, Jardín). En tanto (que) se emplea como locución conjuntiva que introduce subordinadas temporales de simultaneidad: En tanto Cucurella desnudaba los cuerpos, el teniente registraba los bolsillos (Azúa, Diario); En tanto que Periandro esto dezía, le estaua mirando Auristela con ojos tiernos (Cervantes, Persiles). El uso adversativo o de contraposición se obtiene tanto con la conjunción que como sin ella: Marta, siete años mayor que Horacio, recibía mimos y atenciones, en tanto el niño no tenía derecho a expresar emoción ni sentimiento alguno (Bain, Dolor); Llegó a decir, en un sermón, que los condenados a muerte eran unos privilegiados, pues sabían a qué hora podrían presentarse ante el tribunal de Dios, en tanto que los demás mortales lo ignoraban (Gironella, Hombres). Finalmente, en tanto admite usos condicionales construido con subjuntivo, como en Eso no podrá ocurrir en tanto tengan vida jurídica los Tratados (Salvador Hoy 19/2/1997). 

Antes que y después que han sido consideradas conjunciones subordinantes por algunos autores. Sin embargo, antes y después mantienen sus propiedades adverbiales en esta construcción, ya que, mientras que las conjunciones no admiten cuantificación de grado, estas expresiones cuantificativas pueden preceder a antes (de) que y después (de) que, tanto si aparece la preposición de como si no es así: Me levantaba mucho antes que amaneciera (Allende, Casa); [...] ocho años después de que la divisaste por última vez (Dorfman, Nana). 

Se consideran locuciones conjuntivas primero que (‘antes que‘), poco usada en la actualidad, y luego que en el sentido de después que, como en Luego que acabé me entré al truco para descansar (Fernández Lizardi, Periquillo). La combinación siempre que tiene sentido temporal construida con indicativo (siempre que te veo), y también con subjuntivo, en el sentido de ‘cada vez que’. No obstante, el subjuntivo suele dar lugar a la interpretación condicional, en la que siempre que alterna en ciertos registros con siempre y cuando, que carece de usos temporales: Lo haré {siempre que ~ siempre y cuando} me ayudes. En estos últimos cabe pensar que siempre es un adverbio cuantificativo (equivalente aproximadamente a ‘todas las veces’) y que la partícula que que lo sigue encabeza una subordinada relativa. A favor de este análisis se puede aducir el hecho de que el adverbio siempre pueda negarse (No siempre que te llamo me contestas) y el que admita el modificador casi (Casi siempre que salimos de paseo, llueve). En la lengua coloquial de algunos países se emplea también nunca en este contexto, como en Nunca que te llamo estás en casa. 

Expresan inmediatez en cuanto y enseguida (de) que. La primera partícula se considera adverbio relativo (en cuanto llegues ‘en el momento en que llegues, justo cuando llegues’); la inclusión de la segunda entre las locuciones conjuntivas no es unánime, si bien la pauta «adverbio + que» no resulta rara entre ellas (Conjunciones subordinantes y locuciones conjuntivas). Alterna en cuanto con apenas, no más (o nomás: La vio nomás entrar) y ni bien. En España (raramente en América) alterna con nada más ante infinitivo (en cuanto llegó~nada más llegar). En México y en algunos países centroamericanos se registra también «nada más de + infinitivo», como en Nada más de oír la sugerencia desperté (Mastretta, Vida). 

La locución una vez (que) expresa posterioridad. La variante con que es propia del español general; la variante sin que se registra en el discurso jurídico: Dichos ingresos se entregarán una vez sean percibidos por la Unión (García Enterría / Tizzano / Alonso, Código). También aquí son borrosos los límites entre la clase de las conjunciones subordinantes y la de los adverbios relativos.

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