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La coordinación simple con la conjunción o

La disyunción simple con la conjunción o puede interpretarse de forma exclusiva, es decir, puede designar situaciones en las que se opta necesariamente entre alguna de las posibilidades que se mencionan. También puede tener interpretación inclusiva, en la que no se impone tal elección. Así, en Nunca más faltó en la mesa familiar una sopa de gallina o unos fritos de papa o una coliflor fresca o un plato de avena (Jodorowsky, Pájaro), no se excluye que puedan llegar a la mesa otros alimentos. La interpretación inclusiva desemboca a menudo en la llamada elección abierta, en la que las opciones mencionadas se presentan como ejemplo de las posibles y se sugieren incluso, de modo tácito, opciones intermedias: el que dice Llámeme a las cuatro o a las cinco da a entender, en efecto, que puede ser llamado a cualquier hora entre las cuatro y las cinco. 



La conjunción copulativa y y la disyuntiva o parecen denotar conceptos antagónicos, pero el hecho de que la disyunción se pueda interpretar como inclusiva acerca a veces el sentido de las expresiones en las que aparecen, sobre todo en los contextos genéricos: Se entra por esa puerta {y ~ o} por aquella. Confluyen especialmente ambas conjunciones en enumeraciones abiertas que ilustran, pero no agotan, todas las posibilidades, como en Borges, Cortázar {y ~ o} Mujica Lainez son grandes escritores argentinos. No se recomienda el uso de la barra para marcar relaciones disyuntivas (temporada de verano y / o invierno, Queridos / as niños / as...), ni tampoco el de la arroba (Querid@s niñ@s...), que no es un signo lingüístico. 



La disyunción simple puede tener sentido denominativo. En este uso, propiamente metalingüístico, se aclara el sentido de alguna expresión, como en Cacán o cacana fue la lengua de los indios diaguitas. También se emplea en expresiones de sentido correctivo para introducir segmentos que atenúan o refuerzan lo que se acaba de decir formulándolo de otra manera: Hubo otra ocasión en que todo venció el amor o, mejor dicho, ella venció a mi amor (Cabrera Infante, Habana). 



La conjunción o puede unir segmentos de muy distinta naturaleza. Los grupos sintácticos unidos disyuntivamente no denotan conjuntos, a diferencia de los coordinados por la conjunción y. Así, mientras que el complemento directo de la oración Recibió una carta y una tarjeta hace referencia a un conjunto integrado por dos elementos, el de la oración Recibió una carta o una tarjeta no denota conjunto alguno. La información contenida en el complemento directo coordinado disyuntivo se interpreta desdoblada en dos proposiciones: ‘Recibió una carta o recibió una tarjeta’. Análogamente, en ¿Qué puede influir en mí el ver una calle bonita o fea? (Baroja, Susana) se coordinan dos adjetivos, pero se confrontan en realidad las opciones proposicionales ‘el ver una calle bonita’ y ‘el ver una calle fea’. 



La conjunción o está presente en las interrogativas indirectas totales, sean de o no, como No sabe si ha venido (o no), sean alternativas: No sé si llamará hoy o mañana. Son enfáticas, y a veces retóricas, las interrogativas totales, directas o indirectas, cuyo segundo miembro reproduce el primero: ¿Te gustó o no te gustó la película? Introduce habitualmente disyunciones el verbo depender, como en dependiendo de que elijan una cosa {u ~ *y} otra, así como el adverbio independientemente (de) y la preposición según: Te escribiré [...], independientemente de si debo responder o no a la última de tus cartas (Cano Gaviria, Abismo); [...] según estimen o no satisfactorias las leyes (Alape, Paz). 



Las oraciones disyuntivas formadas por verbos en subjuntivo no subordinados se interpretan como prótasis condicionales o concesivas. Así, quieras o no significa ‘tanto si quieres como si no quieres’ y acepta la paráfrasis Aunque no quieras. Cuando el primer término de la coordinación tiene carácter apelativo, la construcción muestra sentido condicional: ¡Cállate o te hago callar yo! (con la variante discontinua O te callas o te hago callar yo). La interpretación condicional a la que da lugar la conjunción o es opuesta a la que se obtiene con y en el mismo contexto. Así, Cásate y serás infeliz admite la paráfrasis ‘Si te casas, serás infeliz’, mientras que Cásate o serás infeliz implica ‘Si no te casas, serás infeliz’. 



Se da equivalencia lógica entre la negación de una disyunción, como en No [A o B], y la coordinación copulativa de dos proposiciones negadas: [No A] y [no B]. La conjunción ni une dos o más elementos coordinados bajo el ámbito de la negación, y puede interpretarse en función de ambos esquemas. Así, la oración Nunca escribe ni llama admite la paráfrasis ‘Nunca escribe o llama’, pero también ‘Nunca escribe y nunca llama’. Ello hace que pueda darse la alternancia ni ~ o bajo el ámbito de la negación, como en No la estaban acusando de llegar tarde {ni ~ o} de falta de profesionalidad; Le aconsejaban que no hiciera alpinismo {ni ~ o} pesca submarina. 

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