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La coordinación homocategorial

Muchas clases de palabras y de grupos sintácticos formados por ellas pueden coordinarse con otras que corresponden a su misma categoría. Se subrayan los segmentos coordinados en los ejemplos que se reproducen a continuación: 

Era un hombre enamorado solamente de las artes, las letras y las curiosidades científicas (Allende, Casa); Es extremadamente superficial y poco significativa (Ayala / González / Florescano, México); [...] con un gesto que lo obliga a pensar en su mujer y en aquella secuencia que tanto le gustaba (Moreno-Durán, Diana); Pensé que iba a dormirse en seguida y que era agradable imaginarla así hasta la planicie allá abajo (Cortázar, Glenda). 

Las preposiciones pueden coordinarse y compartir un solo término, sobre todo cuando están relacionadas semánticamente. Así, es habitual la coordinación de por y para, como en ¿Era justo que se negara a escuchar a alguien que desde hacía treinta años vivía por y para él? (Vargas Llosa, Fiesta). La coordinación de con y sin es frecuente en el lenguaje periodístico y en el técnico, pero también se da en otros registros: Lo veo con y sin bigote (Salazar, Selva). Más rara es la coordinación de bajo y sobre, que puede sugerir el significado ‘en cualquier lugar’: Las iguanas siempre, como por arte de magia, reaparecen en las copas de los árboles, sobre o bajo las sillas del parque (País [Col.] 22/7/1997). Por su parte, los adverbios de tiempo y lugar que se agrupan en pares pueden coordinarse y compartir el mismo grupo preposicional, como en dentro y fuera del país o en encima o debajo de la mesa. 

Cuando dos sustantivos o dos verbos coordinados se construyen con la misma preposición, pueden compartirla (la entrada y salida de camiones, hablar o discutir sobre cuestiones candentes). Si seleccionan distinta preposición, aparece a veces solo la segunda en el habla coloquial, como en Entraba y salía de casa cuando quería. No obstante, en los registros formales del español contemporáneo se prefiere evitar estas construcciones y desdoblar los grupos nominales. Así, en lugar de Mostraba admiración y confianza en sus colaboradores se prefiere Mostraba admiración por sus colaboradores y confianza en ellos.

Los adverbios relativos son átonos, pero se convierten en tónicos y reciben el acento (prosódico, no ortográfico) en la primera sílaba cuando forman series coordinadas (Lo haré donde, como y cuando yo quiera). Los determinantes átonos no suelen coordinarse entre sí (*mis y tus libros), a diferencia de los tónicos: tantos y tales gritos, este o aquel gesto. Los artículos y cuantificadores que admiten dos variantes, una apocopada prenominal (un, algún, ningún, primer, tercer, cualquier) y otra propiamente pronominal (uno, alguno, ninguno, primero, tercero, cualquiera), eligen la primera si preceden al sustantivo (un día y otro, algún hombre o ninguno), pero prefieren la forma plena ante la conjunción coordinante (uno y otro día, alguno o ningún hombre). 

Los pronombres personales en caso oblicuo (es decir, el correspondiente a los términos de preposición) no se coordinan en el español de hoy: *a ti y mí, *de mí y sí, *entre ti y mí. La coordinación de prefijos, reducida a unos pocos casos, puede interpretarse también como coordinación de palabras, es decir, como si quedara tácita la base léxica del primer segmento. Así pues, la coordinación subrayada en derrame uni- o bilateral puede analizarse como [uni o bi] [lateral] o como [[uni Ø] o bilateral] (Propiedades sintácticas de los prefijos).

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