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La conjunción pero

La conjunción pero presenta menores posibilidades combinatorias que y o que o. Introduce oraciones simples (Es tarde, pero Ana no ha llamado) y grupos sintácticos diversos, si bien presenta dificultades para unir grupos nominales (*No recuerdo su autor pero su título), a no ser que tengan carácter predicativo, como en Son dioses malos, pero dioses al cabo (Fuentes, Naranjo), o bien que se construyan con elementos cuantificativos, de forma que son estos los que se contraponen: Tiene muchos conocidos, pero pocos amigos. Los grupos nominales precedidos por los adverbios sí, no, también o tampoco admiten asimismo la conjunción pero: No recuerdo su autor, pero sí el título (Savater, Caronte). 

Con la conjunción pero se contraponen dos ideas, una de ellas no formulada de manera explícita, sino inferida. Así, en Estoy muy ocupado, pero lo atenderé se contrapone ‘Lo atenderé’, idea expresada en la segunda parte de la oración, a ‘No lo atenderé’, que se infiere o se deduce de la primera parte. Esta inferencia es una deducción libre establecida a partir de diversas informaciones, supuestos compartidos o de sentido común, conocimientos culturales o preferencias particulares de otra naturaleza. En algunos casos, la oposición tiene lugar entre dos inferencias, cada una de las cuales se deduce de uno de los segmentos coordinados. Así, si en el debate sobre la contratación de un jugador de fútbol alguien dice Es muy habilidoso, pero tiene muchas lesiones, estará contraponiendo dos inferencias o deducciones contrarias: de Es muy habilidoso se infiere ‘Deberíamos contratarlo’; de pero tiene muchas lesiones se infiere ‘No deberíamos contratarlo’. La coordinación adversativa fuerza, pues, al oyente a establecer relaciones «causa – efecto» mediante mecanismos discursivos que no pueden basarse únicamente en el contenido de las palabras. 

A la conjunción pero se le agregan con frecuencia las locuciones sin embargo y no obstante como refuerzo enfático: Fue detenida por dos montoneros, pero sin embargo logró caer de bruces sobre el hoyo (Alegría, Mundo). Estas expresiones se han considerado tradicionalmente conjunciones, pero hoy se analizan como locuciones adverbiales, como se explica en Matizaciones sobre algunas preposiciones

Cuando la conjunción pero se utiliza al comienzo de un período, actúa como conector discursivo. En tal caso sigue interpretándose como conjunción adversativa, pero una parte de la información necesaria para establecer su significado ha de obtenerse de la situación previa. El uso de pero en las réplicas suele introducir una reacción del hablante (atenuada o vehemente) a las palabras de su interlocutor, como en Pero ¿cómo puedes tener tanta fantasía? (Somoza, Caverna). Con pero si se inician réplicas más enfáticas en las que se rebate una afirmación previa: ¿Que me vaya a la cama? Pero si solo son las ocho, papá. Asimismo, se usa pero si en construcciones que expresan sorpresa: ¡Conejo! ¡Pero si es Juan Conejo! (Fernán Gómez, Viaje). 

No es propiamente adversativo el uso de pero (que) muy en construcciones como La comida está rica, pero (que) muy rica, ya que en ellas no se oponen dos ideas, sino que se enfatiza el contenido del elemento repetido. Esta construcción se limita a grupos adjetivales o adverbiales, cuyo primer término puede estar ausente (Llegó pero muy enfadado). Alternan pero muy y pero que muy en el español europeo, pero se suele preferir la primera opción en el americano: Está muy pero que muy enamorado (Vila-Matas, Suicidios); Era discreta, prudente, tímida, mojigata y muy, pero muy educada (Esquivel, Deseo).

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