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Conjunciones que denotan excepción

Las partículas salvo, excepto y menos expresan excepción. Estas palabras suelen interpretarse en relación con alguna expresión cuantificativa universal, especialmente con todo(s), ninguno, nada, siempre, nunca o los plurales definidos (los perros, las ideas). Introducen, pues, algún elemento que no corresponde al conjunto designado por esos cuantificadores, como en A las reuniones venían todos, excepto ella (donde no se diría *... venían algunos, excepto ella) o en No hay nada que hacer excepto esperar (Quintero, Esperando). El grupo sintáctico que introducen estas partículas puede pertenecer a muy variadas categorías: Salvo en la Antártida, ha vivido en todos los continentes; Lo llamó de todo, menos bonito; Excepto torear, hizo de todo; Fue todo el mundo, menos Julio. 

La expresión que contiene el cuantificador universal puede elidirse, pero se interpreta igualmente. Así, se sobrentiende ‘con todos’ en Valladolid odiaba las expansiones sentimentales, excepto con la pequeña Marita (Delibes, Partida). Los tiempos imperfectivos y las perífrasis que expresan hábito pueden inducir la información cuantificativa de tipo universal que se requiere, como en La puerta principal {se mantiene ~ se mantenía ~ solía mantenerse} cerrada, salvo en las grandes ocasiones. También inducen esta información los indefinidos negativos interpretados como universales, estén expresos, como en Ninguna sensación podía conmoverlo, excepto el aguijón de la sed (Gasulla, Culminación), o tácitos, como en No usaba maquillaje, excepto tal vez una línea oscura en las comisuras de sus largos ojos (Cabrera Infante, Delito), donde se omite nunca o de ninguna clase. 

Cabría, en principio, asignar las partículas exceptivas a más de una clase de palabras. Los estudios tradicionales las suelen considerar preposiciones, pero esta opción se considera hoy muy problemática. En efecto, salvo, excepto y menos pueden ir seguidas de gerundios, pero solo la preposición en admite este uso (Valores temporales). Además, mientras que las secuencias de dos preposiciones están muy restringidas, las partículas exceptivas pueden ir seguidas de cualquier preposición (salvo para ti, excepto durante el invierno). Por último, al contrario que las preposiciones, las conjunciones exceptivas no admiten pronombres en caso oblicuo (salvo tú ~ *salvo ti) ni forman grupos relativos (desde los cuales ~ *excepto los cuales). 

Asignar estas partículas a la clase de los adverbios también presenta inconvenientes. Cabría pensar que excepto ella es una expresión paralela a incluso ella. Sin embargo, incluso incide sobre verbos en forma personal, a diferencia de salvo y excepto, lo que da lugar a contrastes como Julio hace de todo, incluso {canta ~ cantar}; Julio hace de todo, excepto {*canta ~ cantar}. Por otra parte, los adverbios de inclusión no han de ponerse necesariamente en relación con un antecedente, sea o no cuantificativo, dentro de un entorno sintáctico particular, y pueden aparecer entre una preposición y su término, como en Los tipos de interés en España sufrirán un incremento de incluso cuatro puntos (Mundo [Esp.] 15/ 12/1996). Salvo, excepto y menos están excluidos de estos contextos. 

Se suele considerar hoy más adecuado asignar las partículas exceptivas a la categoría de las conjunciones. Aun así, resulta complejo decidir si se trata de conjunciones coordinantes o subordinantes, ya que manifiestan propiedades de ambas. Como las coordinantes, relacionan grupos sintácticos de muy diversa naturaleza, pero a diferencia de ellas pueden preceder a los dos términos que unen. Contrastan, pues, *pero A, B o *y A, B con excepto A, B, como en excepto tú, todos. Para algunos autores, la relación entre todos (o el cuantificador universal que lo supla) y excepto en el esquema todos... excepto... es similar a la relación entre los cuantificadores comparativos más o menos y la conjunción comparativa que en más... o menos... que..., conjunción que también es considerada coordinante por unos autores y subordinante por otros. 

Entre otras propiedades, las conjunciones comparativas y las exceptivas coinciden en el paralelismo sintáctico que se requiere entre su término y el que contiene el cuantificador. Así, la repetición de la preposición a en Quiere más a Eva que a mí es paralela a la que se da en Quiere a todos, excepto a mí. En cambio, es frecuente dejar tácito el cuantificador que las construcciones exceptivas requieren, lo que no es posible en el caso de los grupos comparativos. Estos, por otra parte, no se anteponen al cuantificador (se dice una ventana más ancha que esta, pero no *una ventana que esta más ancha), frente a lo que ocurre en las partículas exceptivas: Menos ella, todos estaban sentados

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