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Semiperífrasis y construcciones no perifrásticas

Los dos verbos que forman las perífrasis verbales están sujetos a grados diversos de integración. Algunas construcciones responden a todos los rasgos descritos en los apartados anteriores y son, por tanto, consideradas perífrasis por la generalidad de los gramáticos. Otras, en cambio, se ajustan parcialmente a ellos, lo que da lugar a discrepancias en los inventarios, que también contribuyen a diversificar las variaciones geográficas y temporales. No pertenecen al español actual las antiguas perífrasis «fincar + infinitivo», «restar de + infinitivo», «usar + infinitivo», entre otras muchas. Por otro lado, se incorporan al idioma nuevos verbos auxiliares, como en la perífrasis «vivir + gerundio»: Me lo vive diciendo («Me lo dice continuamente»), frecuente en el español coloquial de muchos países americanos. Del mismo modo, se usan en varias zonas de América «entrar a «+ infinitivo», como en Ha entrado a ser lo bello dominio de todos (Martí, América), que se interpreta como «Ha empezado a ser…», además de «tener + gerundio», como se ve en Tengo estudiando el asunto mucho tiempo «Lo llevo estudiando». En los apartados que siguen se examinarán algunas construcciones que se integran total o parcialmente en la clase de las perífrasis, y se prestará particular atención a los rasgos que determinan su integración en esa clase de construcciones. 



Se explicó en Definición y composición de las perífrasis verbales y Propiedades sintácticas de las perífrasis que los verbos auxiliares no tienen complementos argumentales. Tampoco imponen de forma habitual restricciones a sus sujetos. No obstante, verbos como llevar, pasar y tardar, que se suelen considerar auxiliares de perífrasis en oraciones como Llevo una hora esperándote; Se pasó tres días estudiando; No tardó en averiguarlo ni dos minutos, seleccionan los complementos temporales que aparecen subrayados. De manera análoga, los auxiliares de las perífrasis «ponerse a + infinitivo» o «andar + gerundio» imponen restricciones a sus sujetos, que han de ser agentivos (resultan muy forzadas, en efecto, secuencias como Julio se puso a ser amable con sus clientes o Los precios andan subiendo). Es esperable, por tanto, que oraciones como Los comerciantes andan subiendo los precios carezcan de la pasiva correspondiente (*Los precios andan siendo subidos por los comerciantes), ya que el auxiliar rechaza un sujeto no agentivo. 



En la dirección contraria a la analizada en el apartado anterior, algunos verbos que normalmente no forman perífrasis dejan de imponer a sus sujetos en determinadas construcciones las restricciones que les son habituales. Se llaman a veces semiperífrasis las estructuras así obtenidas. Los verbos conseguir, intentar, lograr, necesitar o tratar se consideran, paralelamente, semiauxiliares, ya que no se comportan como los verbos plenos cuando se combinan con infinitivos en las pasivas, especialmente si son reflejas. Las relaciones de concordancia muestran esta marcada tendencia a integrarse en la clase de los auxiliares. También la pone de manifiesto el hecho de que estos verbos dejen de construirse en tales casos con el sujeto agente que los caracteriza: 



Se intentan derogar ciertos Edictos del Serenísimo Señor Infante Duque de Parma (Menéndez Pelayo, Heterodoxos); La conflagración que se desató hacia las cuatro de la tarde logró ser dominada en principio con los extintores a manos de los empleados (Tiempo [Col.] 14/1/1975); Este olvido parece que tratará de ser subsanado este año (Faro Vigo, 5/4/2001); Antes de trabajar con metal, madera, o cualquier material, se necesitan conocer sus propiedades (Excélsior 1/11/1996). 



A pesar de que la tendencia que se describe va en aumento en el español contemporáneo, se prefieren las variantes de estas oraciones que no presentan los verbos mencionados como auxiliares de perífrasis: Se intenta derogar... en el primer caso, ... pudo ser dominada... en el segundo, etc. El verbo saber muestra un comportamiento similar. Construido con infinitivo significa ̳poseer capacidad o habilidad‘ (Sabía hablar alemán), pero en el ejemplo siguiente, procedente de la lengua periodística, aparece con sujeto de cosa, a diferencia de lo que sería de esperar: Eso sirvió para echar las bases de un parque industrial cuyos recursos no se supieron capitalizar (Nacional 15/5/1997). También en este caso se consideran preferibles las pasivas reflejas de sujeto oracional, por tanto con verbo en singular: las drogas que se intentó exportar, los problemas que no se ha sabido solucionar. Ello no impide que «saber + infinitivo» presente en la lengua general algunas propiedades características de las construcciones perifrásticas, especialmente la elipsis de grupo verbal: Ella sabía cocinar muy bien, pero él no {sabía ~ *lo sabía}. 



También la construcción «querer + infinitivo» se asimila en parte a las perífrasis verbales, pero no se integra en ellas en todos los aspectos de su sintaxis. Como en el caso de saber, y al igual que con deber, poder o soler, se prefiere en esta construcción la elipsis del grupo verbal a la sustitución pronominal: Él insistía en ir al cine, pero ella no {quería ~ *lo quería}. El verbo querer admite también la anteposición del pronombre átono (Lo quiero intentar) y se registra, en la lengua clásica y en la moderna, con pasivas reflejas y sujeto de cosa: 



[…] una frazada, cuyos hilos, si se quisieran contar, no se perdiera uno solo de la cuenta (Cervantes, Quijote I); Cesen los chismes ridículos, las hablillas malévolas con que se han querido manchar reputaciones como la mía (Galdós, Episodios); El único patrimonio que tengo para legarle a mis hijos es mi honradez y hombría de bien que hoy se han querido poner en tela de juicio (Tiempo [Col.] 14/1/1975). 



Otras características sintácticas de «querer + infinitivo» no son propias, por el contrario, de las perífrasis. Rechaza las pasivas con ser con sujeto de cosa (*soluciones que no quisieron ser adoptadas); además, el grupo del infinitivo alterna con subordinadas sustantivas de verbo en forma personal y con grupos nominales, y se puede coordinar con ambas estructuras: Quiero [ir a su casa y que ustedes vengan a la mía] o Quiere [trabajar en el hospital y la licencia necesaria para hacerlo]. Más integrados en las perífrasis están los usos inminenciales, en los que «querer + infinitivo» equivale a «ir a + infinitivo»: Quiere llover; Te quieres enfermar, el último en algunas variedades del español americano. 



Suelen considerarse igualmente semiperífrasis las construcciones en las que prometer, demostrar y mostrar aparecen con sujetos no agentivos: 



La noche prometía ser tibia y perfumada (Loynaz, Jardín); Una amenaza que después demostró ser una simple estratagema de la oposición (Boadella, Memorias); Nada, o casi nada, muestra ser diferente, en cuanto a nosotros respecta, de como se mostrara la víspera (ABC 4/10/1982)]. 



La conversión de los verbos en semiauxiliares tiene consecuencias gramaticales, pero también semánticas. En efecto, demostrar, lograr, prometer, querer, saber, etc. no expresan en este tipo de construcciones propiedades que correspondan a sus sujetos. Ni en El día promete ser bueno se habla de cierta promesa hecha por un día, ni en Los resultados han demostrado ser excepcionales se habla de una demostración hecha por ciertos resultados, sino que se expresa más bien el sentido impersonal que corresponde a oraciones pasivas reflejas como Se ha demostrado que los resultados son excepcionales. 



No son asimilables enteramente a las perífrasis verbales los llamados esquemas fraseológicos semiproductivos. Se trata de combinaciones en las que el verbo en forma no personal está restringido léxicamente, en el sentido de limitado a unos pocos verbos de determinada clase semántica. Así, presenta restricciones «romper a + infinitivo», que solo se construye con los verbos aplaudir, llorar, reír y unos pocos más que expresan manifestaciones expansivas. Las presentan igualmente «salir + gerundio» (Salió perdiendo, ganando...), «dar a + infinitivo» (Dio a conocer, a probar...), «echar a + infinitivo» (Echaron a correr, a volar...) o «echarse a + infinitivo» (Me eché a llorar, a reír...). Tampoco tienen carácter perifrástico las locuciones verbales que los diccionarios incluyen como fórmulas fijas. Entre ellas están querer decir ‘significar’, hacer saber ‘comunicar’, echar(se) a perder ‘malorar(se)’, mandarse mudar (también mandarse a cambiar en algunos países) ‘irse’. 



Los tiempos compuestos fueron en su origen perífrasis verbales, y como tales los siguen considerando algunos gramáticos. En la tradición, sin embargo, se ha venido asignando los tiempos compuestos y las perífrasis a dos clases distintas, en razón sobre todo del diverso grado de integración entre sus componentes. En primer lugar, los tiempos compuestos rechazan la concordancia con los participios, a diferencia de las perífrasis: Las {tengo ~ *he} escritas. En segundo lugar, algunas perífrasis imponen restricciones semánticas a los predicados y a los sujetos con los que se forman (Propiedades sintácticas de las perífrasis), mientras que los tiempos compuestos pueden construirse con cualquier verbo y no limitan sus posibles sujetos. No existen, pues, verbos que carezcan de tiempos compuestos. 



El origen perifrástico de los tiempos compuestos se percibe todavía en ciertos indicios de independencia entre el auxiliar haber y el participio. Esto ha llevado a algunos autores a extender a los tiempos compuestos la segmentación [Había] [cerrado la puerta], propuesta para las perífrasis. Así, el verbo auxiliar de las perífrasis verbales puede incidir sobre dos verbos auxiliados coordinados, como en La lengua latina se ha ido adaptando y moldeando al medio (Ynduráin, Clasicismo), propiedad que se extiende a los participios: […] mi modesto refugio de casa, aquel desván donde había jugado y leído tantos años (Merino, Orilla); El mayor tenía cara de sapo y sus rasgos hinchados se habían acentuado y sonrosado con el alcohol (Vargas Llosa, Fiesta). Por otra parte, al igual que en las perífrasis (Propiedades sintácticas de las perífrasis), en los tiempos compuestos es posible intercalar elementos entre auxiliar y auxiliado: 



La idea de que Maruja estaba muerta se había ya establecido en su mente (Marsé, Teresa); No había nunca podido imaginar siquiera la existencia de una exaltación dolorida que tendía a la mujer de bruces sobre el césped (Agustí, Mariona); Durante la noche se había prácticamente atrincherado, cerrando con llave (Posse, Pasión). 



Aun así, esta opción está más restringida en los tiempos compuestos. El verbo auxiliado o principal de las perífrasis puede negarse, como se vio en Propiedades sintácticas de las perífrasis, no así el de los tiempos compuestos (*Habíamos no decidido hacer el viaje). 

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