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Propiedades sintácticas de las perífrasis

No toda combinación de un verbo en forma personal con otro en forma no personal da lugar a una perífrasis verbal. En efecto, en Pudo pagar sus deudas, el infinitivo forma con el verbo conjugado una perífrasis, mientras que en Prometió pagar sus deudas se integra en una oración subordinada sustantiva con sujeto tácito. En los apartados que siguen se expondrán las propiedades sintácticas que caracterizan las perífrasis. Una parte de ellas se explica mejor si se supone que Pudo pagar sus deudas se segmenta en la forma [Pudo pagar] [sus deudas], donde la perífrasis forma un grupo verbal que excluye el complemento directo de pagar, pero otras se analizan más adecuadamente si la segmentación se hace en la forma [Pudo] [pagar sus deudas], es decir, como un grupo verbal que contiene a su vez otro grupo en su interior. 



Las subordinadas sustantivas de infinitivo no se eliden, sino que se retoman mediante un pronombre neutro, o bien, cuando expresan una acción, mediante la proforma hacerlo: Prometió pagar sus deudas > Lo prometió o Prometió hacerlo. Las perífrasis admiten la segunda opción, pero no la primera, ya que los grupos verbales no insertos en oraciones no se sustituyen por pronombres: Él pudo pagar sus deudas, pero yo no {pude hacerlo ~ *lo pude}. El grupo verbal que forma el verbo auxiliado con sus complementos puede elidirse en muchos casos, como en Él pudo pagar sus deudas, pero yo no pude, o en los siguientes ejemplos: 



Muriendo estoy de pesar / de que ya no podré verte / como solía (Lope Vega, Castigo); Vivimos en el barrio de Pacífico, y hacemos cosas cada vez que podemos (Cortázar, Cronopios); Me disgustaría que pudiera pensar, dada mi poca soltura, que soy un tullido que hace esfuerzos para llegar más allá de donde debe (Díez, Fuente). 



Entre el verbo auxiliar y el principal media a veces una preposición, como en «empezar a + infinitivo» o en «deber de + infinitivo». La conjunción que, característica de «tener que + infinitivo», se acerca en su funcionamiento gramatical a las preposiciones. En caso de elisión del verbo principal, la preposición se elide también: El solista empezó a tocar antes de que empezara la orquesta. 



Las subordinadas sustantivas de infinitivo tienen correspondencia con las de verbo finito (o en forma personal), que habitualmente encabeza la conjunción que: Prometieron pagar sus deudas ~ Prometieron que pagarían sus deudas; Deseaba ir ~ Deseaba que fuéramos. No existe correspondencia, en cambio, en las perífrasis, puesto que el infinitivo que contienen no se integra en una oración: *Pudo que tradujera aquel texto. No constituyen excepción oraciones como Puede que llueva, en la que puede que se ha gramaticalizado como adverbio (Contextos de modo dependiente). 



El hecho de que las perífrasis verbales no sean unidades léxicas sino predicados complejos construidos sintácticamente, hace que no se asimilen a las formas que se obtienen en los paradigmas de las conjugaciones. Por otra parte, los dos componentes de la perífrasis muestran, dentro de su cohesión, cierta independencia sintáctica, fácilmente explicable si se segmentan como un grupo verbal dentro de otro grupo. Tal independencia permite que entre ambos componentes se interpole el sujeto (No podía yo imaginármelo), así como también otros elementos, entre ellos los que se subrayan en los ejemplos siguientes: 



¿Ves, Jenaro? Si te dejo, / no llegas nunca a animarte (Gabriel Galán, Castellanas); [...] la futura malvada madame Labru( ja), cuya maldad empezó inmediatamente a cobrar enorme actualidad (Bryce Echenique, Martín Romaña); La abuela llevó al niño, tuvo casi que empujarlo con dulzura, frente a la jarra danesa (Lezama, Paradiso). 



Muchas perífrasis aceptan incluso la negación del verbo auxiliado, como ocurre en Uno sigue no recordando después de que se lo ha obligado a recordar (Marías, J., Corazón) o en Estuvo a punto de no recibirlo (Uslar Pietri, Oficio). 



A pesar de que se suelen describir abreviadamente los esquemas perifrásticos de infinitivo mediante fórmulas como «tener que + infinitivo» o «empezar por + infinitivo», la segmentación sintáctica que se considera más apropiada no es [Tenía que] [irse], sino [Tenía] [que irse], como demuestra la interpolación en Tenía siempre que irse (y no *Tenía que siempre irse). Las estructuras de coordinación favorecen el mismo tipo de segmentación: Tengo que vestirme y que salir corriendo; Tenemos o tienen que hacer algo (frente a *Tenemos que o tienen que hacer algo). 



La cohesión que se establece en las perífrasis entre el verbo auxiliar y el auxiliado permite que los pronombres átonos que complementan al segundo se puedan anteponer al primero, de modo que son posibles Voy a decírselo; Venía prometiéndolo, pero también Se lo voy a decir; Lo venía prometiendo. Tal anteposición no se ve impedida por la presencia de una preposición o de la partícula que: No lo debía de saber; Lo tienes que intentar. El criterio de la anteposición no es, sin embargo, infalible. Por una parte, no la admiten los verbos auxiliares pronominales: Se puso a escribir cartas > Se puso a escribirlas > *Se las puso a escribir; por otra, la anteposición es posible en algunas combinaciones no perifrásticas: Se lo hizo dibujar; Se lo pensaban decir (Posición de los pronombres átonos en estructuras complejas). 



Proporcionan las construcciones pasivas otro síntoma de la integración entre auxiliar y auxiliado. En efecto, la pasiva que corresponde a la oración Nadie podía criticar las decisiones es Las decisiones no podían ser criticadas por nadie, en la que el complemento directo de criticar se convierte en sujeto de la oración entera y determina la concordancia del auxiliar. Lo mismo ocurre en Los sospechosos están siendo interrogados por la policía y en Los resultados deben ser hechos públicos hoy. Con algunas perífrasis aspectuales, como las formadas por dejar, empezar o volver, se documentan construcciones pasivas en las que el verbo ser precede al auxiliar, como en El teatro fue vuelto a construir de manera prácticamente exacta (Vanguardia [Esp.] 16/8/1995); Muchos de estos nombres que se recuperan no han sido nunca dejados de utilizar por los madrileños (País [Esp.] 10/7/1980). La norma actual prefiere las oraciones que muestran la construcción pasiva en el verbo auxiliado: Empezó a ser construido; Volvieron a ser plantados; No han dejado nunca de ser utilizados. Las variantes pasivas de las subordinadas sustantivas de infinitivo no afectan en ningún caso, tal como cabe esperar, al verbo principal: El alcalde impidió arrancar los carteles > *Los carteles fueron impedidos arrancar por el alcalde. 



Las perífrasis verbales pueden formar pasivas reflejas en las que el auxiliar concuerda con el primitivo complemento directo del verbo auxiliado, ahora convertido en sujeto: Esas infracciones se tienen que denunciar; Las máquinas de escribir se han dejado de usar; No se llegaron a publicar sus obras. Como desear no es un verbo auxiliar, sino pleno, aparece en singular en Se deseaba conseguir los permisos necesarios (pasiva refleja). Se percibe, sobre todo en los registros informales, cierta tendencia a integrar algunos de estos verbos plenos en el grupo de los auxiliares. La integración no ha pasado todavía a la lengua culta, por lo que se recomienda evitar la variante concordada que la pone de manifiesto. Se aconseja, por tanto, no construir oraciones como Se deseaban conseguir los permisos necesarios, que se consideran incorrectas. 



Como se desprende de Definición y composición de las perífrasis verbales, los auxiliares de las perífrasis se caracterizan de modo prototípico por una serie de propiedades internas. En primer lugar, no suelen imponer condiciones semánticas a sus sujetos, aunque concuerdan con ellos. Así, la presencia del grupo nominal que desempeña la función de sujeto en la oración Esta novela puede ser un éxito de ventas no depende del contenido del auxiliar poder sino del predicado ser un éxito de ventas. En segundo lugar, los auxiliares no seleccionan los complementos del verbo internos al grupo verbal: la naturaleza del complemento directo una cerveza en Voy a tomarme una cerveza viene determinada por el verbo tomar, sin que el auxiliar ir intervenga en dicha selección. Finalmente, no es una propiedad del auxiliar seleccionar el verbo principal. No hay, en efecto, relación léxica o semántica entre debe y aprender en Pepa debe aprender sueco, mientras que tal relación se da entre aprender y sueco. 



Parece existir cierto consenso sobre la idea de que las dos formas verbales que conforman los esquemas perifrásticos deben compartir un mismo sujeto, que concordará con el verbo auxiliar, pero será argumento del verbo auxiliado. Este criterio excluye de las perífrasis las construcciones causativas como El profesor les hacía recitar poemas, en las que el sujeto de hacer y el sujeto tácito de recitar no tienen el mismo referente. No obstante, deja también fuera construcciones impersonales como «dar (a alguien) por + infinitivo» (Le daba por cantar) o «haber que + infinitivo» (Hay que darse prisa), lo que no todos los gramáticos admiten en igual medida. 

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