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Perífrasis de fase o fasales

Estas perífrasis se caracterizan por destacar alguna fase o etapa del estado de cosas designado por el grupo verbal que forman el infinitivo y sus complementos. Las llamadas de fase preparatoria, como «estar a punto de + infinitivo» o «estar por + infinitivo», focalizan el estadio previo. Otras perífrasis aluden a la parte inicial de la situación («empezar a + infinitivo», «comenzar a + infinitivo»), al estadio final («acabar de + infinitivo», «terminar de + infinitivo»), o bien a su cese o su interrupción («dejar de + infinitivo», entre otras). 

Perífrasis de fase preparatoria o de inminencia. Pueden expresar la proximidad de un suceso en un grado mayor que «ir a + infinitivo». La perífrasis «estar por + infinitivo», como en Isabel estaba por cumplir trece años (Bain, Dolor), alterna con «estar a punto de + infinitivo». Fue ampliamente usada en la lengua clásica y lo es actualmente en el español americano. No debe confundirse con el grupo preposicional «por + infinitivo» cuando modifica a estar, como en una tesis que aún está por demostrar. Este último uso es común a todas las variedades del español y no denota inminencia sino ausencia o carencia (‘una tesis todavía no demostrada’). El infinitivo que contiene presenta forma activa e interpretación pasiva, como otros que se analizan en El infinitivo y la pasiva. Expresan también inminencia «estar para + infinitivo»: No es el mundo de agora, que está para dar un estallido (Vélez Guevara, Diablo), y también «estar a punto de + infinitivo»: Lleva en la mano un reloj de arena y la arenilla está a punto de escurrir del todo (Goytisolo, J., Reivindicación). Aun así, el carácter perifrástico de esta construcción ha sido puesto en tela de juicio porque «a punto de + infinitivo» puede usarse como expresión predicativa sin el verbo estar, como en una especie a punto de extinguirse. Las tres perífrasis mencionadas se construyen con predicados télicos o delimitados. 

Perífrasis de fase inicial o incoativas: «empezar a + infinitivo», «comenzar a + infinitivo» y «ponerse a + infinitivo». Como casi todas las perífrasis de fase, las mencionadas se aplican a eventos que tienen duración (Empezó a llover; Comienzan a escribir; Se ponía a cantar), ya que no tendría sentido concebir la fase inicial o final de un proceso puntual. No obstante, la duración de un evento se obtiene muy a menudo de forma composicional (Naturaleza composicional del aspecto léxico), es decir, mediante el concurso del verbo y sus argumentos. No es, pues, de extrañar que la anomalía que se percibe en oraciones como *Eva empezó a llegar a la estación o *Dejé de despertarme ayer contraste con la naturalidad de otras como La gente empezó a llegar a la estación o Dejé de despertarme por las noches. Ello se debe a que los grupos nominales formados con plurales, nombres colectivos y sustantivos no contables multiplican la denotación del predicado dando lugar a una serie de eventos que se interpretan conjuntamente como un predicado durativo. 

La perífrasis «ponerse a + infinitivo» se caracteriza por algunos rasgos. Destaca especialmente por su carácter puntual, más marcado que en otras perífrasis de este grupo. Se expresa así el inicio de una actividad (Clases de situaciones y de propiedades​​​​​​​) en un momento preciso, generalmente sin transición ni progresión: ponerse a {bailar ~ hablar ~ leer ~ llorar}. Es, por tanto, esperable que la perífrasis tienda a rechazar expresiones adverbiales como poco a poco o suavemente, que contradicen esta forma de significar. Aunque la perífrasis es compatible con algunos verbos que designan fenómenos meteorológicos (cuando se pone a hacer frío; Se puso a llover), suele construirse con sujetos agentivos o, al menos, con sujetos no pacientes o de predicados de estado. Se obtienen así contrastes marcados como los que se observan en los pares siguientes: Las solicitudes {empezaron ~ *se pusieron} a ser estudiadas; {Comenzó ~ *Se puso} a ser amable. Por su parte, «darle a alguien por + infinitivo» requiere que el referente del pronombre le incluido en la perífrasis sea un ser dotado de intención, a quien se atribuye una ocurrencia o una inclinación repentina: Se casó con mi tío Juan Pedro de Goyeneche y no de Goyoneche, como le ha dado por pronunciar ahora a la gente (Bryce Echenique, Magdalena). 

Otras perífrasis de fase inicial tienen un sentido próximo a «empezar a + infinitivo», y casi siempre una extensión geográfica más restringida. Están entre ellas «entrar a + infinitivo», como en Vos entraste a sospechar desde el primer momento (Bioy Casares, Sueño); «abrir(se) a + infinitivo», como en Cahe se abrió a contar ese lado íntimo (Clarín 21/2/2006); «pegar(se) a + infinitivo», como en (Se) pegaba a llorar solo de pensarlo, o «arrancar(Se) a +infinitivo», esta última más general: Pero de pronto arrancó a caminar, atravesando la Plaza de las Ursulinas (Cabrera Infante, Habana); No me arrancaba a decir una palabra sino cuando alguien me ayudaba (Galdós, Fortunata). 

Las perífrasis de interrupción expresan el cese de un estado de cosas antes de que alcance su final, tanto si se reanuda más tarde como si no es así: 

Por un instante dejé de ver la balsa, pero procuré no perder la dirección (García Márquez, Náufrago); Calisto está más pálido que nunca, mientras que Melibea no cesa de hermosearse (Maeztu, Quijote); Si te moja la lluvia de este tiempo, el pelo no parará de crecerte (Berlanga, Gaznápira). 

«Dejar de + infinitivo» es la más usual de estas perífrasis, y también la que menos restricciones muestra. Puede perder su valor aspectual de interrupción en contextos negativos, como en No dejó de sentir un alivio al pensar que el sueño había desaparecido (Mallea, Bahía), donde se atenúa una afirmación. La perífrasis «cesar de+infinitivo» es más literaria. Por su parte, «parar de + infinitivo» no se combina con verbos de estado ni con sujetos pacientes. Se obtienen así contrastes como He {dejado ~ *parado} de ser útil o como {Dejó ~ *Paró} de ser aceptado. 

Las perífrasis de fase final «acabar de + infinitivo» y «terminar de + infinitivo» forman parte, junto con las de interrupción, de las perífrasis terminativas. Expresan que un evento en curso alcanza su final, como en La cocinera acabó de freír unas rebanadas de plátano (Allende, Eva); Cuando terminó de regar, se hincó y dijo en voz alta. […] (Fuentes, Región). A diferencia de lo que ocurre con las perífrasis de interrupción, el evento ha de estar inherentemente delimitado, lo que explica el contraste que se advierte en {Dejé ~ *Terminé} de esperarte. «Acabar de + infinitivo» (pero no «terminar de + infinitivo») puede ser también una perífrasis de anterioridad reciente (Perífrasis de infinitivo en las que predominan los rasgos temporales). Se distingue, pues, entre Acaba de salir (anterioridad inmediata: ‘Salió hace poco tiempo’) y Acabó de estudiar (perífrasis de fase final: ‘Dio fin a ese proceso’). En contextos negativos, las perífrasis «acabar de + infinitivo» y «terminar de + infinitivo» pueden adquirir también el significado de atenuación: Lo que yo no acabo de ver claro —dijo Paulina— es la vida que se traen (Sánchez Ferlosio, Jarama), es decir 'lo que no veo claro del todo'. 

«Pasar a + infinitivo». Denota la transición hacia un nuevo estado, unas veces de cierta relevancia, como en Cuando quise que pasase a estudiar otras ciencias, halléle tan embebido en la de la poesía [...] (Cervantes, Quijote II), pero otras meramente circunstancial, como en Un día de invierno, pasaron a examinar la vestimenta (Landero, Juegos). No es perifrástico el uso de pasar como verbo de movimiento, como en Pasaré a saludarte. Usado en la perífrasis mencionada, pasar implica el fin de un estado anterior, pero también el ingreso en uno nuevo. Ambos componentes se perciben también en «tardar en + infinitivo». Predominan uno u otro en función de los argumentos del verbo principal y de la clase aspectual a la que este pertenezca. Así, con los verbos llamados de realización (Clases de situaciones y de propiedades), la perífrasis señala el tiempo transcurrido hasta que el proceso llega a su fin, como se ve en Martín tardó en contestar un buen rato —tal vez varios minutos— (Pombo, Metro); en cambio, con los predicados de logro o consecución, que denotan acción puntual, indica que esta no tendrá lugar hasta que transcurra cierto período. Así, en la oración El libro tardará tres meses en publicarse se afirma que deberán transcurrir tres meses antes de que cierto libro se publique. Cuando falta el complemento temporal, como en La lluvia tarda en llegar, se interpreta que, a juicio del hablante, el lapso transcurrido es más largo de lo deseable. 

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