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Otras perífrasis de gerundio

«Llevar+gerundio». A diferencia de otras perífrasis de contenido similar, esta perífrasis exige una expresión cuantificativa que tenga carácter argumental. Designa unas veces el período durante el cual se mantiene cierto estado de cosas, como en el primero de los ejemplos que siguen, y otras, su límite inicial, como en el segundo: 

[…] ni que me vean siempre sonriente y hecho un gurrumino inseparable de esa mujer que lleva aguantando palizas diez y siete años (Gómez Serna, Automoribundia); P como no encuentra mejor cosa que decir, repite lo mismo que lleva diciendo desde la mañana (Delibes, Mario). 

Si la expresión cuantificativa a la que se ha hecho referencia se inserta en un grupo preposicional encabezado por durante o a lo largo de, se obtiene un esquema redundante. Se consideran, en efecto, forzadas o poco naturales oraciones como Llevo viviendo aquí durante diez años o Llevaba preparando el examen a lo largo de muchos meses. El límite final del estado de cosas que se designa no está acotado, lo que explica la incompatibilidad de la perífrasis con la preposición hasta (*Llevaba nevando hasta el jueves), así como el rechazo de los tiempos verbales perfectivos y los predicados télicos. Cuando se construye con estos últimos, se obtiene la suspensión del límite final (Llevaba diez meses pintando el mismo bodegón) o bien la interpretación iterativa (Llevo años recorriendo este mismo camino). Con el mismo sentido de «llevar + gerundio» se usa «tener + gerundio» en muchas áreas americanas, pero especialmente en la centroamericana, la caribeña y la andina: Pero el destino fue otro y, desde entonces, Rainiero es otro Grimaldi infeliz, como dice el cuento de hadas y brujas que tiene ya 700 años, los mismos que tienen gobernando el principado (Tiempo [Col.] 15/9/1996). 

«Pasar(se) + gerundio». Al igual que «llevar + gerundio», esta perífrasis requiere un grupo nominal de significación temporal, pero en este caso puede ser definido: En el calabozo de al lado había una presa que se pasaba las horas cantando (Chacón, Voz); El jolgorio del día anterior lo había dejado rendido, así que se pasó la noche roncando (Rulfo, Pedro Páramo). Dicho grupo nominal es el complemento directo de pasar(se), como lo muestra la sustitución pronominal: Se pasó la noche roncando > Se la pasó roncando. Esta construcción no debe ser confundida con la pauta que ilustra Ayer nos la (lo en algunos países) pasamos muy bien jugando al fútbol (‘nos divertimos’), en la que no hay propiamente perífrasis y el pronombre es expletivo. El significado de «pasar(se) + gerundio» está próximo al de «estar + gerundio» (Estuvo toda la semana lloviendo), pero pasar es más enfático y resulta, además, poco natural en las construcciones en las que no se pondera o se realza el período mencionado: Solo {estuvo ~ *se pasó} lloviendo cinco minutos. 

«Vivir + gerundio». Se usa en el español coloquial de gran parte de América para expresar que una acción se repite de manera habitual, constante o muy frecuente, sobre todo si es valorada de forma negativa por el que habla: Tembló al imaginar la irrupción de aquella policía sobre cuya fuerza y barbaridades vivía oyendo (Mastretta, Mal ); Vestido con su calzoncillo favorito: uno de Boca Juniors que —asegura la madre— «le vivo lavando porque es el único que quiere usar» (Clarín 14/1/1999). Suele construirse con sujetos agentivos y admitir paráfrasis con constantemente, generalmente, una y otra vez y expresiones similares. En México se usa la variante vivírsela: La gente se preguntaba cómo era posible que una mujer que se la vivía bailando, salía a media noche (Poniatonska, México). 

«Seguir + gerundio» y «continuar + gerundio». Presuponen que el proceso o el estado de cosas denotado tenía lugar en un momento anterior. Expresan que la situación persiste o se mantiene en el momento del habla o en el punto temporal de referencia que se introduzca, como en Las entidades ficticias creadas por Comillas y sus colaboradores siguieron siendo consideradas como las ortodoxas por excelencia (Tusell, Historia). Estas perífrasis constituyen términos complementarios, y en parte antónimos, de «dejar de + infinitivo» (Perífrasis de fase o fasales), en el sentido de que la afirmación de aquellas implica la negación de esta última, y viceversa. En efecto, La embarcación seguía moviéndose implica 'No había dejado de moverse', y La embarcación dejó de moverse implica 'No siguió moviéndose'. «Seguir + gerundio» y «continuar + gerundio» se acercan también a las perífrasis de infinitivo por su menor resistencia a que el gerundio quede tácito, como en Voy a leer durante un par de horas, pero luego ya no seguiré más (donde se sobrentiende leyendo). Ambas admiten verbos de diversas características aspectuales, incluso los que indican estados, siempre que estos estén sujetos a alteración. Como ocurría con «llevar + gerundio», los predicados télicos suspenden su límite final construidos con ellas (Siguió pintando el cuadro), o bien adquieren sentido iterativo (Siguió llegando tarde a la oficina). 

Es tradicional, y sigue viva, la polémica acerca de si las perífrasis de gerundio (o al menos un buen número de ellas) son propiamente perífrasis verbales o si se trata más bien de construcciones en las que el gerundio se usa en función de complemento predicativo. En efecto, el gerundio alterna en ellas con complementos predicativos (Lleva dos semanas viviendo aquí~Lleva dos semanas muy despistado; Siguió trabajando ~ Siguió ocupado), puede sustituirse por así (Lleva dos semanas así; Siguió así) y, con algunas restricciones, puede ser interrogado con el adverbio cómo (¿Cómo lleva dos semanas?; ¿Cómo siguió?). En el sentido contrario, apoya el análisis de estas construcciones como perífrasis el hecho de que se formen con verbos impersonales (Lleva una semana nevando; Continúa nevando) y el que puedan formarse en pasiva (Siguen siendo detenidos y encarcelados). Algunas construcciones de gerundio son ambiguas entre una interpretación perifrástica y otra no perifrástica. Si se interpreta como construcción perifrástica la oración Siguió leyendo unas notas que tenía preparadas, se entenderá que el proceso de leer dio comienzo y luego continuó sin ser interrumpido; si se interpreta como construcción no perifrástica, se expresará que esa acción se sitúa a continuación de otra, como en Empezó su discurso dando las gracias, siguió leyendo unas notas que tenía preparadas y terminó pidiendo a los asistentes que le hicieran preguntas. Una diferencia importante entre ambas interpretaciones radica en que, en la no perifrástica, el verbo seguir puede admitir un complemento directo propio: Siguió el discurso leyendo unas notas. Tal como es esperable, los pronombres pueden anteponerse si la construcción es perifrástica, como en Siguió dándoles las gracias (‘No dejó de dárselas’) > Se las siguió dando, pero rechazan la anteposición en caso contrario: Siguió dándoles las gracias (‘Lo hizo seguidamente’) > *Se las siguió dando.

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