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Otras interpretaciones del gerundio

A la relación temporal expresada por el gerundio se unen con frecuencia otros contenidos. No siempre es sencillo determinar su significado, sobre todo porque las interpretaciones del gerundio se solapan o traslapan a menudo, o incluso se acumulan. En los apartados que siguen se exponen los más habituales. 

Se ha señalado repetidamente en la tradición gramatical que los gerundios se asimilan con mucha frecuencia a los adverbios de modo o manera, en el sentido de que especifican la forma en la que se lleva a cabo la acción o el proceso al que se refiere el verbo principal, como en Abrió la puerta introduciendo una tarjeta por la ranura. Sin embargo, la interpretación propiamente modal del gerundio puede ser difícil de distinguir de la temporal, sobre todo porque existen pocos índices gramaticales que pongan de manifiesto de manera objetiva estos valores. El recurso a las preguntas con cómo y cuándo para distinguir los gerundios modales de los temporales no proporciona resultados claros: ambas interpretaciones son adecuadas, en efecto, en la secuencia Se rompió una pierna esquiando. Este gerundio admite además una interpretación causal. Con frecuencia son factores extralingüísticos los que ayudan a interpretar el valor del gerundio. Así, en Se peinaba afeitándose, comía cantando, hablaba escribiendo (Landero, Juegos) se descarta la interpretación modal en favor de la temporal porque no parece que afeitarse pueda constituir una forma de peinarse, cantar una forma de comer ni escribir una forma de hablar. 

El valor causal que a veces se percibe en el gerundio está asociado a la interpretación de anterioridad, sin duda porque existe una tendencia natural a inferir una relación de causalidad entre sucesos consecutivos. Así, en Salió luego al corredor, y habiendo notado que la escalera no estaba barrida aún, llamó a la portera (Galdós, Fortunata), el hecho de notar la suciedad es anterior a la llamada a la portera, pero también puede entenderse como su causa. No debe extrañar, por tanto, que el valor causal venga sugerido en muchas ocasiones por el gerundio de perfecto. Carece hoy de prestigio, y no se recomienda, la expresión lexicalizada no siendo que por no sea que o no vaya a ser que (como en Voy a cerrar la ventana, no siendo que entre el agua), que sirve para justificar una precaución. La interpretación causal del gerundio está próxima a la final en ciertos contextos. Cuando se dice Me llamó pidiéndome permiso para poner mi nombre en el escrito se explica la razón de la llamada, pero también la finalidad que la motiva. En otras ocasiones, el matiz que adquiere la construcción de gerundio es condicional (Yendo con él, no te ocurrirá nada) o concesivo: Porque entre tanto rigor / y habiendo perdido tanto, / no perdí mi amor al canto / ni mi voz como cantor (Hernández, J., Vuelta). 

Los valores mencionados en el apartado anterior son más habituales en el gerundio externo que en el adjunto o el predicativo. También con los adjuntos distintos del gerundio la posición absoluta y antepuesta favorece las inferencias características de las relaciones argumentativas: causal, condicional, concesiva, etc. Así, puede percibirse un sentido condicional en el grupo preposicional que encabeza la oración Con un poco de agua en la cara, te despejarías. Ciertos índices gramaticales ayudan a determinar la interpretación del gerundio. Por ejemplo, los contenidos genéricos o referidos al futuro en el verbo principal favorecen el sentido condicional. Se obtiene esta interpretación en Yendo con él te {sentirás ~ sientes) seguro, pero no en Yendo con él me sentí seguro, con un tiempo perfectivo. A su vez, aun, ni, ni siquiera, ni aun suelen inducir interpretaciones concesivas: A pesar de todo lo que ha viajado en su vida y aun sabiendo que iba de paso, siempre quiso tener una casa en el país que visitaba (Serrano, M., Vida). 

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