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El gerundio predicativo en construcciones verbales

Es característico de los complementos predicativos en general, y por tanto también de los gerundios predicativos, el referirse a estados circunstanciales o transitorios. Ello explica que estos gerundios se combinen fácilmente con estar. Así pues, la naturalidad de oraciones como Escribió la carta llorando de emoción está relacionada con la de Estaba llorando de emoción, mientras que la mayor extrañeza que se percibe en Escribió la carta teniendo ganas de hacerlo es pareja a la de Estaba teniendo ganas de hacerlo. 

Se aplica a los gerundios predicativos (Funciones del gerundio) la distinción entre complementos predicativos no seleccionados u optativos y seleccionados u obligatorios. Así, Vieron a Clara tendiendo la ropa implica Vieron a Clara (gerundio optativo), mientras que Lo tengo a usted esperando desde hace un buen rato no implica Lo tengo a usted (gerundio seleccionado). 

En principio, los gerundios predicativos, estén o no seleccionados, describen la situación o el estado en que se encuentran las entidades cuando realizan acciones o experimentan procesos, mientras que los adjuntos expresan estrictamente la manera en la que se llevan a cabo las acciones o los procesos de los que se habla. Así, la oración Jorge había llegado a clase tambaleándose indica el estado de Jorge cuando llegó a clase, mientras que en Jorge había llegado a clase atravesando toda la ciudad no se habla del estado de Jorge cuando llegó, sino de cómo procedió para llegar. Aun así, esta distinción no se aplica tan claramente en todos los casos. 

Los gerundios predicativos pueden predicarse del sujeto del verbo principal: Él permaneció contemplando a los niños con mirada absorta, hasta que los ojos se le humedecieron y se los secó (García Márquez, Cien años), o del complemento directo: Hoy ve sus pobres hijos huyendo de sus lares (Machado, Campos). Son infrecuentes, pero no imposibles, los gerundios predicativos referidos a un complemento de régimen, como en A veces pienso en él fumándose un enorme puro en su sillón de orejas. 

Los gerundios predicativos referidos al complemento directo están sujetos a mayores restricciones que los referidos al sujeto. Entre las clases semánticas que suelen admitirlos están las que forman los verbos de percepción sensible (contemplar, distinguir, escuchar, mirar, notar, observar, oír, sentir, ver), o de percepción mental o intelectiva (figurarse, imaginar(se), recordar y, a veces, hacer: Yo te hacía tomando el tren en Lisboa). He aquí algunos ejemplos: 

La última vez la vieron pidiendo limosna en una esquina (Landero, Juegos); Luisa tararea a veces en el cuarto de baño, mientras yo la miro arreglándose apoyado en el quicio de una puerta (Marías, J., Corazón); No podía imaginárselo haciendo mal a una mujer (Uslar Pietri, Lanzas). 

Los gerundios construidos con estos verbos expresan acciones (La recuerdo mirándome) o procesos (Veíamos los barcos alejándose), pero no estados (*Vi a la enferma teniendo fiebre). 

Como se vio en El infinitivo con verbos de percepción y causación, algunas estructuras de infinitivo son paralelas a las de gerundio que se acaban de mencionar: Vi a los vecinos {entrar ~ entrando}. Existen semejanzas entre las dos variantes, pero también diferencias. Así, mientras el gerundio muestra el proceso en su curso, en razón del carácter imperfectivo de esta forma verbal, con el infinitivo no siempre se obtiene esta interpretación. En efecto, en Vi entrar a los vecinos puede entenderse que los vecinos entraron (es decir, que el proceso culminó). Por otra parte, el gerundio predicativo se aproxima más a los adjetivos que a los infinitivos en estas construcciones, lo que explica que el gerundio resulte natural en las respuestas a las preguntas construidas con el adverbio cómo, a diferencia del infinitivo: —¿Cómo los viste?; —{Bastante disgustados ~ Entrando en la comisaría ~ *Entrar en la comisaría}. El gerundio predicativo se coordina también con adjetivos o se yuxtapone a ellos, como en R1⁄4T después de haberlo visto desesperado, llorando, quejándose, apiadándose de sí mismo (Margas Llosa, Fiesta). Los infinitivos, en cambio, rechazan tal posibilidad (*Lo vi contento y marcharse). 

Admiten también gerundios predicativos del complemento directo los verbos de representación (describir, dibujar, fotografiar, grabar, pintar, representar, etc.); los que expresan hallazgo o descubrimiento (descubrir, encontrar, hallar, sorprender, etc.), así como los que denoten existencia, presencia o manifestación (fundamentalmente, haber, pero también tener, dejar y llevar): 

Clairin la pintó luciendo su atavío seudofaraónico, junto a una vaga esfinge monumental (Mujica Lainez, Escarabajo); Los periodistas lo retrataron subiendo a un automóvil negro (Allende, Casa); Temí que me sorprendiera espiándola (Bioy Casares, Invención); Hay demasiada gente esperando (Sábato, Túnel).

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