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El gerundio predicativo en construcciones sin verbo

En El gerundio predicativo en construcciones verbales se describió el comportamiento de los gerundios que se predican de un grupo nominal a través del verbo. Existen gerundios predicativos, sin embargo, en el interior de estructuras cuyo núcleo no es un verbo. Se trata de construcciones encabezadas por las preposiciones con y, a veces, sin, de grupos nominales o de oraciones no subordinadas. 

Son predicativos los gerundios que aparecen en los grupos sintácticos introducidos por la preposición con que se subrayan en los ejemplos siguientes: 

Hablando entre dientes, con las mandíbulas apretadas y con los labios formando una bocina estrecha y arrugada, le dijo que ella era un ser vulgar (Casares, Dios); Sobre la cama, la urna con el cuerpo del durmiente, y a su lado la enajenada con la mano apretando tiernamente el cuello (Lezama, Paradiso); Se fue quejando lastimeramente por toda la cocina, con la cabeza colgando de lado (Esquivel, Agua). 

Se trata de construcciones paralelas a con el trabajo terminado, con la casa a cuestas, con las manos sucias. El grupo nominal (por ejemplo, su hija en con su hija llorando) constituye a la vez el término de la preposición y el elemento nominal del que se predica el gerundio. Por su parte, la construcción entera ejerce diversas funciones: modificador externo de la oración en posición temática (Con el humo llenando la cocina, allí era imposible respirar), atributo (Estaba con la nariz goteando), complemento predicativo del sujeto o del objeto directo (Se levantó con los ojos brillándole de emoción; La había retratado con un pañuelo rodeándole la garganta) o complemento circunstancial (Lo recibieron con bandas de música llenando las calles). Aunque con mucha menor frecuencia, la preposición sin forma a veces construcciones similares (Viviría mejor sin ese hombre molestándome a todas horas). 

Determinados sustantivos pueden recibir gerundios predicativos (y, en general, predicativos de diversas clases) en el interior de un grupo nominal. Los más característicos de esta construcción son los nombres de representación, como foto, cuadro, retrato, imagen, grabado, etc., así como los que expresan sonidos (eco, ruido, rumor, sonido, voz, etc.) o percepciones olfativas (olor, perfume): 

Por lo regular se copiaba un cuadro representando la prisión de Atahualpa (Palma, Tradiciones VI); Una tormenta eléctrica de latigazos blancos y el sonido del cielo agrietándose, expandiéndose (Belli, Mujer); Una voz silbando a mi espalda, tras la puerta (Ruiz Zafon, Sombra); […] olor de alguien flotando en los rincones del buque (Neruda, Residencia). 

Aunque se consideran generalmente construcciones menos elegantes, admiten también este tipo de predicativos una serie de nombres de información y comunicación: carta, comunicado, correo (electrónico), decreto, mensaje, nota, noticia, telegrama, etc., como en La carta del náufrago pidiendo auxilio nunca llegó a su destino; El mensaje del subsecretario informándome de ello era bastante escueto; Aquel párrafo de la comandancia ordenando al capitán que pidiera disculpas no gustó demasiado. Aceptan asimismo gerundios predicativos varios nombres de suceso que expresan surgimiento o presencia de algo (aparición, irrupción, llegada, presencia), como en La aparición del gracioso haciendo aspavientos provocó las risas del público, y también algunos que denotan modo de actuar, como comportamiento, conducta, proceder, reacción: El comportamiento del policía no dejándola pasar, la reacción del defensa dándole con el codo, etc. 

Mientras que las construcciones formadas con los gerundios predicativos analizados en los apartados precedentes se consideran correctas, no lo son las que se forman con gerundios que acompañan al nombre como modificadores restrictivos, es decir, para distinguir a un individuo entre otros semejantes. De hecho, solo los pocos gerundios que se asimilan a los adjetivos (Características del gerundio) resultan naturales en esa función. Pese a su aparición frecuente en el lenguaje periodístico y administrativo, se desaconsejan secuencias como Nueva ley reformando las tarifas aduaneras; Se necesita encargado de relaciones hablando inglés; decreto nombrando embajadores, y se recomienda sustituir el gerundio por una oración de relativo o un grupo preposicional: Se necesita encargado que hable inglés; decreto para reformar las tarifas (o 1⁄4 en que se reforman las tarifas), etc. La diferencia entre ambos usos, el predicativo y el restrictivo, es de naturaleza sintáctica y semántica. Así, la oración Vio al empleado de la tintorería llevando un traje negro es correcta en la interpretación en la que se quiere decir que cierto empleado ya identificado fue visto trasladando un traje negro (gerundio predicativo: Lo vio llevando un traje negro). Esta oración admite para algunos hablantes —acaso por influencia del inglés— la interpretación restrictiva que se rechaza en la lengua culta, es decir, aquella en la que se habla de cierto empleado que vestía traje negro, por oposición a otros (gerundio restrictivo: Lo vio). 

El gerundio puede usarse como predicado sin necesidad de verbo en forma personal en otros contextos. Lleva con frecuencia un sujeto expreso, que, frente a lo que suele ser normal, aparece antepuesto. Este gerundio es habitual en los pies de foto y representaciones gráficas (El embajador del Pakistán saludando al Presidente; hombres trabajando), así como, de manera creciente y acaso por influencia del inglés, en expresiones denominativas, especialmente como título de libros, películas, obras de teatro, programas de televisión, etc.: Bailando con lobos; Cantando bajo la lluvia; Viajando por México; Durmiendo con su enemigo; Esperando a Godot; Buscando a Nemo, etc. 

Es frecuente también esta construcción en estructuras bimembres de carácter interrogativo (¿El jefe invitando? Debe de haberle tocado la lotería), exclamativo (¡Amelia trabajando! No lo puedo creer), imperativo (Ahora todo el mundo quieto y mirando hacia mí) o descriptivo: 

El agua fría empezó a calmarme y en mi cabeza comenzaron a aparecer algunos hechos aislados […]: María en el acantilado, Mimí empuñando su boquilla, […] María preguntándome por las manchas, yo gritando: «¿Qué manchas!» […] y yo pegándole un tremendo puñetazo (Sábato, Túnel); Eran las cinco y pico y todos esperando que llegara (Giardinelli, Oficio). 

Cabe añadir ciertas preguntas —que se interpretan generalmente como reconvenciones— encabezadas por expresiones adverbiales como de nuevo u otra vez, o por la conjunción conque: Conque vendiendo crecepelo, ¿no? (Mendoza, Ciudad ), así como las respuestas a otras que se formulan como saludos corteses: 

—Bueno, ¿qué hacemos aquí al sol? Venga ya! —Aquí dilucidando el porvenir de Mely (Sánchez Ferlosio, Jarama); — ¿Qué, cómo va esa vida, hijo? […] —Pa ve usted —dije yo señalando a María Coral […] —, perdiendo el tiempo y la dignidad (Mendoza, Verdad ); — ¿Qué hay de nuevo? —Pa ve usted, tirando (Caballero Bonald, Días). 

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