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Características del gerundio

El gerundio se caracteriza formalmente por la desinenciando, adjuntada a la raíz verbal a través de la vocal temática -a- en la primera conjugación (am-a-ndo), y del diptongo -ie- en la segunda y en la tercera (tem-ie-ndo, part-ie-ndo). Al igual que el infinitivo, el gerundio puede ser simple (saliendo) o compuesto (habiendo salido), este también llamado de perfecto. En ambas formas el gerundio carece de marcas de número, persona, tiempo y modo, por lo que su interpretación depende de factores externos al grupo verbal que encabeza. Así, en Isabel ganó un premio en el colegio escribiendo versos se interpreta que la acción de escribir versos se atribuye a Isabel, que esta acción es anterior a la de ganar el premio y que escribiendo versos indica el modo de ganar el premio del que se habla. En otros contextos se obtienen interpretaciones diferentes, como se verá en las páginas que siguen. 

Mientras que el infinitivo puede ser nominal o verbal (Infinitivos nominales e infinitivos verbales), el gerundio se construye habitualmente como verbo. En cuanto tal, admite sujetos expresos (No sabiendo ella qué decir) o tácitos, como en el ejemplo propuesto Isabel ganó un premio en el colegio escribiendo versos. Puede, asimismo, recibir los complementos que corresponden al verbo, sean directos (leyéndolo), indirectos (hablándole así), de régimen (refiri‹ndose a su trabajo), circunstanciales (caminando por la calle) o atributos (estando dormido). Al igual que sucede con el infinitivo, cuando los complementos son pronombres personales átonos, aparecen en la lengua actual como enclíticos (mirándola), en lugar de como proclíticos (cf. *la mirando). Pueden construirse en gerundio las pasivas reflejas (No habiéndose terminado a tiempo el trabajo, se aplazó la reunión), aunque generalmente se rechazan las impersonales con se. 

Aunque el gerundio se construye habitualmente como verbo, puede lexicalizarse en mayor o menor grado y adquirir propiedades de otras categorías. Así, hirviendo y ardiendo pueden ser modificadores especificativos de un nombre, como en El agua hirviendo es la de la cazuela grande, lo cual es más propio del adjetivo que del gerundio verbal. Por otra parte, en Cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, / tan callando (Manrique, Coplas), el gerundio es modificado por el adverbio tan, como los adverbios, en lugar de por la forma tanto, como los verbos. No es tampoco propio de un verbo el diminutivo que presentan en el habla familiar algunos gerundios, especialmente los de correr, callar y andar, como en —Debíamos de acercarnos callandito —sugería Fernando (Sánchez Ferlosio, Jarama). 

También están lexicalizados o semilexicalizados los gerundios que se usan a modo de fórmulas directivas o exhortativas, cercanas a veces a las interjecciones, como en El guardia joven se puso en movimiento para secundarle. —Circulen, circulen, andando (Sánchez Ferlosio, Jarama); Luego, se ven los rostros, y se dicen con los ojos: «¿Qué aguardamos?», ¡volando, enseguida como dos flechas hacia la choza! (Mera, Cumandá). Es menor el grado de lexicalización que presentan los llamados gerundios de ubicación o de orientación locativa. Se forman muy frecuentemente con verbos de movimiento (bajando, cruzando, girando, siguiendo, subiendo, torciendo, etc.). Estos gerundios de ubicación son los únicos que pueden ser sustituidos por adverbios locativos, como en —¿Dónde está la Municipalidad? —Bajando la calle o en Torciendo a la derecha (> allí) estaba el mercado. Pueden funcionar también como atributos de lugar, como en El bar estaba bajando la cuesta.

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