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Los infinitivos nominales de naturaleza sintáctica

Los infinitivos nominales de naturaleza sintáctica son, como se acaba de señalar, verbos que ocasionalmente se construyen como grupos nominales. Así, en la secuencia El ladrar continuo de los perros resultaba molesto, el infinitivo se comporta como un sustantivo, en lugar de como un verbo. El carácter nominal de la construcción se pone de manifiesto en el complemento subjetivo encabezado por la preposición de (de los perros) y en el modificador adjetivo continuo, así como en la posibilidad de que la construcción admita una oración de relativo (el continuo ladrar de los perros que tanto te molesta). Por el contrario, si ladrar fuera verbo, la construcción adoptaría la forma el ladrar continuamente los perros. A diferencia de la anterior, esta variante admite la forma compuesta, lo que da lugar a contrastes como el haber ladrado continuamente los perros ~ *el continuo haber ladrado de los perros. En cuanto al artículo el, es compatible con las dos construcciones de infinitivo, la nominal y la verbal, como lo es también con las subordinadas sustantivas de verbo finito: Me inquietaba el que ella lo supiera. Por el contrario, las combinaciones con demostrativos y posesivos son características de la construcción nominal. Los infinitivos nominales a los que se alude son más frecuentes en la lengua antigua que en la contemporánea, pero están presentes en ambas: 

Dixo doña Endrina: «Callad ese predicar, / que ya esse parlero me coidó engañar» (Arcipreste Hita, Buen Amor); El voluminoso dominico, con el anónimo de manifiesto, fue a ver a don Restituto y doña Basilisa, que, en su sentir, también habían padecido una pequeña violación (Pérez Ayala, Belarmino); Se ve el ponerse del sol (Jiménez, Platero); Taine vendrá a veces y se dejará oír, un poco absorto por instantes en su incesante pensar (Silva, Sobremesa). 

Los infinitivos nominales descritos son especialmente frecuentes con verbos inacusativos. En cuanto a su significado, destacan los de movimiento, y muy especialmente los que expresan acción continua, repetida o en curso, por lo que se acompañan muchas veces de adjetivos como constante, continuo, frecuente, incesante y otros similares. También abundan en la construcción nominal los infinitivos que denotan acaecimiento, surgimiento, aparición o desaparición (casi siempre inacusativos), así como manifestaciones sonoras de carácter persistente. He aquí algunos ejemplos de estos grupos: 

Aquí tienes a un hombre que se aguantó todo el sitio de Bilbao a pie firme, padeciendo aquellas terribles hambres, hijo, y el continuo caer de bombas (Galdós, Episodios); Hallando así tan inmediatos el aparecer de la Chanson y las palabras de Malmesbury, sospecha si estas pudieron ser añadidas (Menéndez Pidal, Poesía); [...] una breve pincelada de luz que enaltecía la diversidad extravagante del séquito del cazador, formado por moros del África del Norte, por arqueros tártaros, por un bullir de caras y de torsos (Mujica Lainez, Bomarzo); Hay un tronar obscuro por el cielo en el silencio de las noches (Loynaz, Jardín); Se oye allá arriba, desde el silencio del corral, un incesante pasar de claros silbidos (Jiménez, Platero). 

Se suelen rechazar secuencias como *el haber trabajado de todo el mundo porque se da en ellas el cruce de una propiedad verbal (la forma compuesta) y una propiedad nominal (en este caso el complemento subjetivo con de). Sin embargo, en la lengua literaria se documentan ocasionalmente cruces de este tipo, casi siempre con efectos estilísticos: 

Mis pasiones y enfermedades han impedido mi visitar tu casa como era razón (Rojas, Celestina); No somos testigos de una revolución en el sentido moderno de esta palabra, sea liberal o marxista, sino de una revuelta: un volver a la entraña del pueblo, un sacar afuera la tradición escondida, un regreso a la fuente original (Paz, Tiempo); [...] el inverosímil no haber gozado de aquella a la que tal raspado había sido hecho (Martín-Santos, Tiempo).

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