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El infinitivo en las oraciones subordinadas sustantivas

Como el resto de las subordinadas sustantivas, las de infinitivo pueden ser declarativas o enunciativas (Espero aprobar las matemáticas; Estaba seguro de no haberlo escrito mal), interrogativas indirectas totales (No sabíamos si felicitarla o no) e interrogativas indirectas parciales o pronominales (No sé qué hacer; Le habían explicado muy bien cómo llegar). No se construyen con infinitivo, en cambio, las exclamativas indirectas. A diferencia de las sustantivas con verbo en forma personal, las de infinitivo rechazan la conjunción que: *Espero que aprobar; *Pregunta que si subir la caja. 

Las subordinadas sustantivas de infinitivo desempeñan funciones sintácticas análogas a las de verbo finito: pueden ser sujeto (No le gusta discutir con la gente), complemento directo (Prefiero no hablar de ello) o término de preposición, generalmente regida por un predicado (marcado con trazo discontinuo): arrepentirse de haber aceptado el trabajo, partidario de hacerlo todo de nuevo, la posibilidad de encontrarlo con vida, después de levantarse de la cama. La preposición o locución preposicional que introduce el infinitivo puede asimismo no depender de otra categoría: sin prescindir de sus colaboradores, pese a ser hoy fiesta.

Las oraciones de infinitivo, como las que se construyen con verbo finito, han sido consideradas con frecuencia subordinadas adverbiales cuando aparecen como término de una preposición no seleccionada por el verbo, pero la mayor parte de ellas se incluyen actualmente entre las sustantivas. Así ocurre, por ejemplo, con las introducidas por sin, para y por: Entró sin hacer ruido; Leyó cuidadosamente el escrito para no equivocarse; Lo hizo por no darle un disgusto. También suelen considerarse sustantivas las introducidas por a con valor final en complementos casi siempre argumentales: Vengo a ver qué estáis haciendo; Salió corriendo a esconderse. Las subordinadas de infinitivo que encabeza hasta suelen designar una situación que se concibe como consecuencia, conclusión o desenlace natural de otra, como en El público que pudo entrar, hasta llenar a tope las butacas y los pasillos de la sala de conferencias del centro Colón, se lo pasó bien (País [Esp.] 11/7/1980); Extendió la mano derecha hasta tocar las baldosas (Muñoz Molina, Jinete). La preposición desde admite infinitivos en las correlaciones con hasta: Hacías de todo, desde inventarte «cartas de lectores» hasta responder a la confianza que el viejo subdirector te demostraba (Berlanga, Gaznápira). 

Las subordinadas sustantivas de infinitivo pueden complementar a un nombre: su deseo de triunfar, la tendencia de los precios a subir, la insistencia del gobierno en alabar su gestión, las razones para haber actuado así, el miedo a no hacerlo bien, etc. Algunas de las preposiciones que preceden en estos casos al infinitivo están regidas por el sustantivo (como por en el interés por hacer progresar el país). No lo está, sin embargo, la preposición de que marca los complementos objetivos, es decir, los que corresponden a los complementos directos en casos como Necesita ganar un poco más > la necesidad de ganar un poco más. Tampoco está regida en los complementos de los nombres de instrumentos (aguja de coser, máquina de escribir, hilo de bordar, navaja de afeitar), ni cuando el sustantivo puede interpretarse como atributo de la oración de infinitivo. Así, en Tuvo el detalle de recibirla, se afirma implícitamente que la acción de recibirla fue un detalle (Modificadores no argumentales del nombre: la aposición. Aposiciones especificativas). 

También pueden ser de infinitivo las subordinadas sustantivas que complementan a los adjetivos, ya reciban interpretación activa (El muchacho está seguro de hacer bien el examen) o pasiva (El museo es digno de ver»de ser visto»: El infinitivo y la pasiva). Las subordinadas sustantivas de infinitivo aparecen asimismo en los complementos preposicionales de ciertos adverbios: antes de llegar, después de salir de casa, luego de oír sus pretensiones, además de haberte esperado, aparte de trabajar muy poco, encima de aguantarlo. Cabe pensar que se asimilan a los grupos preposicionales algunas secuencias así construidas, de forma que la oración de infinitivo puede interpretarse como término de una locución prepositiva: [lejos de] [ayudarme]; [fuera de] [haber ordenado los papeles]. Aun así, entienden algunos autores que el hecho de que no pueda omitirse el segundo de estos segmentos no impide el análisis de núcleo adverbial [lejos][de ayudarme]. 

Se considera incorrecto el uso del gerundio con el valor de infinitivo. Se recomienda, pues, evitar, oraciones como Lo que se pretende es consiguiendo (por conseguir) la ruina total o Este muchacho lo que hace es comparando (por comparar) las muestras, que se oyen a veces, quizá por influencia del inglés, en Puerto Rico y Estados Unidos. También deben evitarse las construcciones llamadas deístas, en las que aparece una preposición superflua ante la subordinada de infinitivo: La vi de venir; Pienso de ir, etc. Aunque no eran raras en el español medieval y clásico, hoy están desprestigiadas. 

Existe una relación gramatical estrecha entre el infinitivo y el subjuntivo, en parte porque la interpretación temporal de ambos suele estar en función de la palabra a la que se subordinan. De hecho, con muchos de los predicados que imponen subjuntivo a sus subordinadas sustantivas, aparece el infinitivo como única opción cuando se da la correferencia de sujetos (El sujeto tácito de los infinitivos). Así ocurre con un buen número de los predicados de voluntad y afección. Se dice Quiero que vayas y Quiero ir, pero no *Quiero que yo vaya ni Quiero que vaya (en la interpretación en la que el sujeto de vaya es de primera persona). La misma alternancia corresponde a Necesito que salgas ~ Necesito salir ~ Necesito que salga. El rechazo del subjuntivo en estos casos, a favor del infinitivo, se extiende a los sustantivos y los adjetivos que introducen complementos oracionales. Se dice, en efecto, las ganas de que me compren un coche y las ganas de comprarme un coche, pero no las ganas de que me compre un coche si las ganas son del que habla. A la misma pauta corresponde el par deseoso de que se case ~ deseoso de casarse, entre otros muchos similares. Con los verbos de influencia, en cambio, la oración en subjuntivo alterna más libremente con la de infinitivo, incluso en caso de correferencia, como lo muestra la sinonimia entre Te permito que vayas y Te permito ir; Yo no te obligo a que comas esas porquerías y Yo no te obligo a comer esas porquerías; Nos dieron la orden de que saliéramos y Nos dieron la orden de salir, etc. Se comportan de manera análoga muchas subordinadas sustantivas introducidas por una preposición no regida. Se dice, en efecto, En caso de que vaya (yo), te aviso y En caso de ir, te aviso; Me quedaré hasta que los termine y Me quedaré hasta terminarlos; Te vieron antes de que te marcharas y Te vieron antes de marcharte, etc. 

Los predicados que seleccionan subordinadas en indicativo se comportan de manera distinta. Muchos de ellos no aceptan la alternancia entre el verbo finito y el infinitivo. Se dice, en efecto, Le parece obvio que necesita más recursos, en lugar de *... necesitar más recursos; Nos sucede simplemente que ya no nos soportamos y no *... ya no soportarnos. Cuando la alternancia es posible, está a menudo limitada por factores temporales o aspectuales (Significado de los infinitivos verbales). Se admiten Dice haber ido o Dice saberlo (con infinitivos que denotan situaciones o estados), en alternancia con Dice que ha ido; Dice que lo sabe. Como se vio en Significado de los infinitivos verbales, no resulta aceptable *Dice ir mañana, con complemento de infinitivo referido a una acción.

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