Рекламный блок

El infinitivo en las oraciones subordinadas de relativo

El infinitivo aparece también en las oraciones de relativo, aunque con varias restricciones. La principal es el hecho de que el antecedente del relativo se restringe a los grupos nominales indefinidos, como en Buscaba (a) alguien con quien hablar; Tengo aún varios libros que leer; Necesito gente en quien confiar o No me queda nada que decir. Estos antecedentes reciben, además, interpretación inespecífica. No aluden, pues, a una entidad particular, sino a cualquier persona o cosa que cumpla determinadas condiciones, como se comprueba en los ejemplos siguientes: 

Y si yo tuviera aquí un astrolabio con que tomar la altura del polo, yo te dijera las que hemos caminado (Cervantes, Quijote II); Les faltaba aire que respirar (Delibes, Ratas); Buscando algo con que llenar sus horas muertas, Gastón solía pasar la mañana en el cuarto de Melquíades, con el esquivo Aureliano (García Márquez, Cien años); Ya no tenía a nadie para quien trabajar ni a quien dejarle nada el día en que muriera (Llamazares, Lluvia). 

Con los verbos haber o tener, el antecedente de estas relativas sigue siendo indefinido, pero puede ser específico, como en Hay mucho trabajo que hacer o en Es mi competidor Anselmo, el cual, teniendo tantas otras cosas de que quejarse, solo se queja de ausencia (Cervantes, Quijote I). En cambio, cuando designa tipos, en lugar de individuos particulares, el antecedente puede ser definido. Así ocurre con los que incluyen adjetivos como ideal, idóneo, perfecto y otros semejantes: Dice que ha comprado la casa ideal en la que vivir; Parece que ha encontrado al hombre perfecto con el que casarse. 

Las relativas de infinitivo pueden ir introducidas por los llamados relativos sin antecedente expreso: No tiene donde ir; No hay con quien hablar. A diferencia de lo que en ellos es habitual, los relativos tienen en estas construcciones un componente indefinido de modo que quien no equivale a el que o la que, sino a alguien que. Este componente los aproxima a los interrogativos, con los que comparten otras propiedades. Así, cuando son tónicos, llevan tilde, como en No tengo por qué callarme; No tienes de qué quejarte. Pueden llevarla o no en los contextos en los que pueden pronunciarse como formas tónicas (No tenía dónde ir) o como formas átonas (No tenía donde ir). Estos infinitivos aceptan asimismo la elipsis que caracteriza a las interrogativas truncadas: Necesitaba un sitio en que alojarme, y ya tengo dónde. Estas semejanzas no implican un cambio en su naturaleza categorial. Se siguen considerando, pues, relativos y no de interrogativos. 

Los infinitivos que aparecen en las oraciones de relativo se interpretan siempre prospectivamente, lo que se ha relacionado con su naturaleza modal. La expresión un libro que leer viene a significar ̳un libro que poder leer‘. Por otra parte, el relativo está limitado en sus funciones sintácticas en las oraciones de infinitivo. No puede ser, en efecto, sujeto del infinitivo porque no podría concordar con él (*personas que venir a mi casa). Como el complemento directo no exige concordancia, está libre de tal restricción (Tengo muchos exámenes que corregir), y lo mismo sucede con otros complementos: No tiene a quién dar su queja (Hernández, J., Martín Fierro).

Materiales similares

Comentarios

avatar
  • Войдите: