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El infinitivo en las oraciones independientes

Son frecuentes los infinitivos independientes en las respuestas a las preguntas formuladas con el verbo hacer (—¿Qué hago? —Sujetar esta cuerda), así como en las enumeraciones (Tienes que hacer tres cosas1 primera, ir a la oficina y pedir los papeles; segunda, rellenarlos; tercera, entregarlos), con frecuencia descriptivas: Sentir una íntima laxitud; engañarse a sí mismo para seguir viviendo la vida del espíritu. Sentir cómo se va acabando el mundo (Azorín, Pueblo). Se recomienda evitar el uso del infinitivo con los verbos decir, señalar, indicar y otros similares en los contextos en los que se introduce alguna información dirigida a alguien, como en Señores, informarles (de) que... o Por último, decir que..., en lugar de Señores, les informo (de) que... o Por último, quisiera decir que..., entre otros ejemplos similares. 

Son independientes los infinitivos que reciben interpretación temática. Se usan en oraciones en las que se retoma a continuación el mismo verbo, como en los ejemplos siguientes: 

Decirle, nunca le dijo nada (Benavente, Malquerida); Tanto dolor se agrupa en mi costado / que por doler, me duele hasta el aliento (Hernández, Rayo); Saber, sabía de dos: de una portuguesa […] y de una de Guinea (García Hortelano, Mary Tribune). 

En el área andina se registra una variante de esta construcción con dos infinitivos, el primero de ellos introducido por la preposición de, como en De gustarme, gustarme, no me gusta, pero le saco el jugo (Bayly, Días). 

No se usan los infinitivos en las exclamativas pronominales, pero sí en otras construcciones exclamativas. Expresan a menudo la inconveniencia de alguna acción que se presencia o a la que se ha aludido en el discurso precedente (¡Tratar así a un animal indefenso!) o, en general, la contrariedad manifiesta por algún estado de cosas (¡Educar a cuatro hijos para esto!; ¡Mira que no tener ni una cerveza que ofrecerle!). El infinitivo se subordina a menudo a alguna partícula modal, como mira que en el último ejemplo citado. Varias de estas expresiones están restringidas a determinadas áreas geográficas: ¡Ni modo de salir con esa lluvia!; ¡Dale siempre barajar!; ¡Y meta rogarle la señora! 

Los infinitivos independientes que forman oraciones interrogativas directas suelen transmitir la incertidumbre o la indecisión del hablante ante alguna actuación futura que se considera problemática: 

¿Qué hacer entonces? (Cabrera Infante, Tigres); ¿Cómo saber si una de sus balas había terminado con la vida de alguno de aquellos hombres? (Volpi, Klingsor); ¿Qué contestar? ¿Qué hacer? ¿Subirla, empujada a la fuerza, por la escalera6 (Aub, Calle). 

Sirven asimismo para introducir preguntas retóricas, como en Y ¿qué decir de las pieles de animalillos y de los plumajes pintados que le ofrendan cazadores y muchachos? (Carrasquilla, Marquesa). También se emplean para expresar la inconveniencia de lo que se hace, se va a hacer o se plantea (¿Por qué dedicar tanto tiempo a un asunto tan nimio?; Salgamos ya: ¿para qué esperar?; ¿Comerme yo ese plato de coliflor?). Otras veces sugieren alguna actuación que el que habla considera viable o hacedera (¿Por qué no tomar el camino del valle?).

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