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El infinitivo con verbos de percepción y causación

Han sido muy debatidas en todas las épocas la estructura e interpretación de las construcciones de infinitivo que dependen de verbos de percepción (Vio a Rocío salir de su casa; Se oía a los frailes cantar gregoriano) o de verbos de causación (Hizo a Sofía leer en voz alta el documento; Déjame decirte una cosa). 

La primera cuestión problemática es la función sintáctica que corresponde a los segmentos subrayados en el apartado anterior. Parece haber acuerdo actualmente en que se trata de complementos predicativos, lo que se ve confirmado por el hecho de que alternan con adjetivos y otras categorías que desempeñan la misma función: La vi sentarse ~ La vi cansada; Hazlo menguar ~ Hazlo más pequeño; Déjenlo descansar ~ Déjenlo en paz. 

Menos claras son las opciones que se plantean al segmentar estas oraciones. Podría pensarse en una estructura tripartita: Vio [a Rocío] [salir de casa], en la que el complemento directo de vio es a Rocío, y salir de casa sería una subordinada sustantiva que funciona como predicativo de ese complemento. Sin embargo, se ha observado en numerosas ocasiones en las que la expresión que designa «lo visto» en este tipo de oraciones no es exactamente Rocío, a diferencia de lo que este análisis da a entender. En muchas descripciones tradicionales se mantiene el análisis, heredado en parte de la gramática latina, según el cual los infinitivos mencionados se construyen aquí con sujetos en acusativo. De acuerdo con este análisis, que hoy se sigue considerando bien encaminado, la estructura sintáctica que corresponde a estas oraciones es bipartita: Vio [a Rocío salir de casa]. El segmento subrayado es el complemento directo del verbo principal, por lo que va marcado con la preposición a, pero a la vez es el sujeto de predicación de salir de casa. En esta opción, salir de casa se analiza como grupo verbal, en lugar de como oración subordinada sustantiva. La cuestión aquí planteada afecta a la mayor parte de los predicativos del complemento directo que se llaman seleccionados. En efecto, decir Hizo a Sofía partícipe de sus secretos no implica «Hizo a Sofía», sino que significa aproximadamente «Hizo que Sofía fuera partícipe de sus secretos». 

Tampoco existe acuerdo sobre la interpretación de las oraciones paralelas a las anteriores en las que el grupo nominal no lleva a, como Veo salir el sol u Oigo cantar el ruiseñor. Una posibilidad es extender a estas secuencias el análisis esbozado en el apartado anterior, lo que hace compatible la segmentación Veo [salir el sol] u Oigo [cantar el ruiseñor] con la sustitución de los grupos nominales por pronombres: Lo veo salir; Lo oigo cantar. Otra opción sería considerar que los segmentos marcados constituyen el objeto directo del verbo principal. Aunque el primer análisis es hoy mayoritario, se ha aducido a favor del segundo el hecho de que el segmento encerrado entre corchetes pueda focalizarse de la forma en que lo hacen otras unidades sintácticas (Lo que veo es salir el sol). 

Los verbos de percepción más usados en esta construcción son ver y oír, pero se construye también con mirar, notar, observar, percibir y sentir. El verbo escuchar aparece en ella con más frecuencia en el español americano que en el europeo, a menudo con el sentido de oír. Todos muestran restricciones cuando se construyen con infinitivo. Así, no suelen admitir la negación (*Me vieron no salir) ni el infinitivo compuesto (*La vieron haber llegado), y resulta forzada la pasiva (La vieron ser castigada). La percepción que los verbos expresan en estas oraciones es física (Lo vi salir), lo que las diferencia de las subordinadas sustantivas de verbo finito que complementan a verbos de juicio: Vi [«comprendí»] que me entendía. Los infinitivos que se mencionan no denotan estados o propiedades (*La veo tener mucha suerte; *Te observo ser ahora más aplicado). La restricción no se extiende, sin embargo a la len$ gua antigua: ¿Quién te movió a matarme mis soldados, pues veías ser imposible el escaparte? (Cervantes, Quijote II), lo que hace pensar a algunos autores que la estructura sintáctica de estas últimas oraciones podría ser distinta. 

Algunos verbos de causación (notablemente hacer, dejar y mandar) se asimilan a los de percepción en su estructura sintáctica. Así, el pronombre las en Las mandó llamar no designa las personas que reciben la orden, sino las que son llamadas. Otros verbos de significado similar no presentan, sin embargo, el mismo comportamiento. La oración Co obligaron a firmar, por ejemplo, muestra un objeto directo de obligar (el pronombre lo), además de un grupo preposicional como complemento de régimen; en Le permitió salir, por su parte, la oración de infinitivo es el objeto directo de permitir, y el pronombre le el objeto indirecto, como indican las formas pronominales en Se lo permitió. Los verbos causativos dejar y hacer están sujetos a restricciones sintácticas parecidas a las de los verbos de percepción, como el rechazo de la negación ante el infinitivo (*Me hicieron no salir) o de los tiempos compuestos (*Me dejaron haber salido). Son poco naturales en esta pauta los infinitivos pasivos, que solo se registran esporádicamente: La dejó ser acariciada, ser contemplada, ser gustada y relamida (Martín$Santos, Tiempo). Estos verbos no presentan, en cambio, las limitaciones semánticas propias de los verbos de percepción, por lo que los infinitivos pueden denotar estados, como en Pobre criatura si la dejamos ser como las demás (Mastretta, Mal). 

Es característica de los verbos de percepción y de los causativos la tendencia a constituir un predicado complejo con el infinitivo: ver pasar, hacer temblar, oír entrar, etc. Es habitual que el infinitivo aparezca junto al verbo principal, al menos en la lengua oral. Es más común en ella, en efecto, la pauta que corresponde a las secuencias No se oía cantar a los pájaros; Veía caer la lluvia; La policía hizo abandonar el edificio a todo el mundo que la que muestra el orden contrario: No se oía a los pájaros cantar; Veía la lluvia caer; La policía hizo a todo el mundo abandonar el edificio. Los objetos directos pronominales pueden incidir en estos casos sobre el infinitivo (Hizo averiguar algunas cosas > Hizo averiguarlas) o bien anteponerse al verbo principal (> Las hizo averiguar). 

La creación de predicados complejos representa una forma de restructuración sintáctica que se suele denominar reanálisis. En El leísmo se señala que incluso en las variedades no leístas (La vi entrar; La dejó entrar) aparecen con más facilidad pronombres de dativo si el infinitivo lleva complemento directo: Le vi cruzar la calle; Le dejó leer el libro. Este hecho pone de manifiesto, piensan algunos gramáticos, que una vez creado el predicado complejo, el complemento directo pronominal es evitado por muchos hablantes porque competiría con otro complemento directo (la calle, el libro) en su misma oración. El proceso resulta especialmente notorio en el caso de hacer. Alternan, en efecto, La crisis {la ~ le} hizo desistir, con un solo complemento directo, pero si el infinitivo se construye con otro complemento directo, se favorece el pronombre de dativo, incluso entre hablantes no leístas: La crisis le hizo perder mucho dinero. Aun así, la alternancia «dativo – acusativo» se da más frecuentemente en el español americano que en el europeo, donde es rara la variante con acusativo. 

Cuando los infinitivos que forman los predicados complejos mencionados llevan como complemento directo un pronombre personal, como en Le hizo leer el libro > Le hizo leerlo; {La ~ Le} vi cruzar la calle > {La ~ Le} vi cruzarla, dicho pronombre puede anteponerse y combinarse entonces con otro pronombre átono. En tales casos, el primero siempre adopta la forma se, fuera o no originalmente dativo: Le hizo leerlo > *Le lo hizo leer > Se lo hizo leer; La vi leerlos > *La los vi leer > Se los vi leer. Véase Posición de los pronombres átonos en relación con el verbo

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