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Elección del modo con preposiciones, adverbios e interjecciones

Se construyen en subjuntivo las subordinadas sustantivas que ejercen la función de término de las preposiciones sin y para: Lo hizo sin que su madre se diera cuenta; Ca invitó para que viera que aún la quería, y también de a y por cuando expresan finalidad, como en Ca juventud debe luchar por que la libertad sea una realidad (Hora 19/7/2000). También introducen subjuntivo numerosas locuciones preposicionales, como a costa de, a efectos de, a fin de, a instancias de, a tiempo de, al abrigo de, al margen de, con miras a, con visos de, en contra de, en detrimento de, en espera de, en lugar de, en orden a, en perjuicio de, en prevención de, en vez de, en vísperas de y so pena de. Muchas de estas locuciones se refieren a situaciones futuras, en especial a lo que se desea alcanzar o prevenir, así como a diversas situaciones no experimentadas. De este modo, la proximidad entre en prevención de y para que no pone de manifiesto contenidos negativos similares. Con hasta y desde se elige el subjuntivo en el entorno de los predicados de sentido prospectivo (Has de trabajar hasta que te canses). El subjuntivo con desde es raro fuera de la correlación desde... hasta..., como en Quiero que trabajes desde que yo me vaya hasta que vuelva.

Los adverbios encima y además admiten subordinadas sustantivas como complemento preposicional, normalmente en indicativo: Encima de que se trata de una misión difícil, Scavino me tiene entre ojos (Vargas Llosa, Gantaleón); Pero Don Diego había perdido la serenidad, y la inteligencia se le extraviaba, además de que las argucias del escribano lo habían aligerado de sus mezquinos ahorros (Mujica Lainez, Escarabajo). La misma pauta se extiende a después cuando equivale a encima, como en Uno de los periodistas peruanos residentes en Quito le había tachado de agente del Gobierno «después de que le dimos todo tipo de facilidades para que realizase su trabajo» (Mundo [Esp.] 10/2/1995). Para el modo en los usos temporales de después véase Elección del modo con las conjunciones subordinantes

Los adverbios de duda y de posibilidad, como quizá(s), tal vez, acaso, a {lo ~ la} mejor, posiblemente, probablemente, seguramente se caracterizan por inducir indicativo o subjuntivo dentro de su propia oración. El subjuntivo puede aparecer en estas construcciones si el adverbio precede al verbo y no está separado de él por una pausa. Así, junto a Quizá {oyó ~ oyera} la conversación, se obtiene {Oyó ~ *oyera} quizás la conversación; del mismo modo, Posiblemente {es ~ seas lo mejor contrasta con {Es ~ *sea}, posiblemente, lo mejor; y Probablemente {vendrá ~ venga} se opone a Probablemente, {vendrá ~ *venga}. Cuando ambos modos son posibles, la elección depende en gran medida de la manera en que se interprete la estructura informativa de la oración. Se suele preferir el subjuntivo si la información introducida no es focal o no se presenta como nueva. Así, la información que aporta el sujeto de la subordinada en Tal vez sea cierto que la naturaleza pone en marcha sus propios mecanismos de supervivencia (Regàs, Azul ) se presenta como si fuera compartida por el oyente, a diferencia de lo que sucedería con el indicativo (Tal vez es cierto...). Expresan asimismo duda o posibilidad la locución adverbial capaz (que), usada en casi todos los países americanos. Se suele construir con indicativo: Y capaz que no se va (Hayen, Calle), pero no rechaza el subjuntivo: Ojo que estos datos capaz que no sean exactos (Clarín 21/10/1987). La locución puede que (solo semilexicalizada en algunos países americanos) se construye siempre con subjuntivo, como en Tú ríete, puede que estés hablando con un genio (Landero, Juegos). El adverbio de duda igual, propio de la lengua coloquial de varios países, se usa solo con indicativo: Claro que igual no me veían, porque los fantasmas pueden ver pero a ellos no se les ve (Martín Gaite, Nubosidad). 

Las interjecciones que se construyen con oraciones subordinadas suelen hacerlo solo con uno de los dos modos, por tanto sin alternancia. A partir de la estructura «ser una lástima que + subjuntivo» se crea la interjección lástima, que se construye con el mismo modo: ¡Lástima que de este poema tan en la cuerda del autor no queden más que rasguños sueltos! (Menéndez Pelayo, Heterodoxos). Lo mismo ocurre con ojal| (que), considerado por unos adverbio y por otros interjección: Ojalá todo salga bien (Rulfo, Pedro Páramo); Ojalá que Hugo no acabe haciendo una de las suyas (Guelbenzu, Río). Así se asimila a las interjecciones, por lo que induce el subjuntivo en oraciones como Así te mueras, cabrón (Trapiello, Amigos). Las expresiones adverbiales por fin, finalmente, al fin y otras similares favorecen a veces el subjuntivo en las subordinadas relativas cuando se usan en contextos exclamativos, como muestra el contraste entre Por fin dices algo que tenga sentido (en alternancia con el indicativo) y *Dices algo que tenga sentido. 

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