Рекламный блок

Alternancias modales en las subordinadas sustantivas

Las alternancias modales son los pares de contextos en los que un mismo predicado admite indicativo y subjuntivo. Son especialmente interesantes porque permiten comparar en detalle las diferencias de forma y de significación asociadas con cada modo. 

Las alternancias modales se deben en algunos casos a la existencia de distintos sentidos entre los predicados inductores. Por ejemplo, cuando sentir se usa como verbo de percepción (con un significado similar al del verbo notar) se construye con indicativo, como en Solo después sentí que él también me había herido (Borges, Brodie). Elige, en cambio, el subjuntivo cuando expresa una reacción afectiva; en tal caso equivale a lamentar: Siento que esto no pueda decirse en otra forma (Neruda, Canto). 

Se dan otras veces ciertos deslizamientos de sentido entre las clases semánticas de predicados, así como variaciones en la estructura informativa de la oración. En efecto, con el indicativo el hablante acentúa el valor informativo de la subordinada. No presenta, pues, su contenido como ordenado, enjuiciado, valorado, etc., en función del significado del predicado principal, al contrario de lo que ocurre con el subjuntivo. Entre los deslizamientos de sentido más notables están los siguientes: 

Comunicación > influencia: Con indicativo, los verbos de este grupo transmiten estados de cosas que se tienen por ciertos, mientras que con subjuntivo introducen peticiones, órdenes, sugerencias y otras formas de solicitar o requerir de alguien alguna actuación: Le dijo que {actuaba ~ actuara} de buena fe. 

Pensamiento > intención: Con el indicativo, el contenido de la oración subordinada manifiesta lo que se cree o se piensa: Yo pensaba que tenía tiempo de escapar (Hernández, F., Nadie); con el subjuntivo, por el contrario, expresa una toma de postura o una decisión: Inicialmente estaba pensado que participaran los dos equipos sevillanos con un tercer rival (Iapón [Esp.] 2/9/2002). Podría vincularse también a este proceso la alternancia modal con los verbos confiar (en) y esperar, visible por ejemplo en Espero que tendremos el gusto de verlo otra vez (Quiroga, H., Amor), frente a Espero que vuelva (Martín Gaite, Visillos). Cabe pensar en estos casos en una traslación semántica desde la afirmación de lo que se cree o se presenta como cierto, aunque sea en el futuro, hasta la expresión de un sentimiento de esperanza, que constituye una noción intencional. 

Entendimiento > estimación o empatía: Cuando los predicados de estas clases se construyen con indicativo, introducen contenidos aseverados, percibidos como verdaderos o presentados como nuevos en algún fragmento del discurso, como en Comprendí que estaba equivocada («Lo supe», «Me di cuenta de ello»). Con el subjuntivo, a la vez que se expresa aquiescencia o aceptación, se intenta poner de manifiesto que la situación descrita en la subordinada forma parte del trasfondo informativo que el hablante y el oyente comparten, o bien que el emisor desea presentarla como tal (uso temático): Comprendo que estés molesto conmigo («Lo admito», «Lo justifico»). 

Percepción > intención o voluntad: La elección del modo (con verbos como ver, mirar o imaginar) está en función de que predomine en estos predicados el sentido inactivo ( ̳recibir información relativa a lo que sucede‘) o se imponga en ellos el intencional ( ̳poner voluntad, esmero o diligencia en alguna cosa‘). Se percibe esta diferencia en el contraste entre Siempre veía que cada cosa estaba en su lugar («percibía, le parecía») y Siempre veía que cada cosa estuviera en su lugar («procuraba»). 

Aserción > justificación: En El maestro te ha explicado que las cosas no son como tú pensabas, el verbo explicar, con sujeto de persona, se asimila a un verbo de lengua. En cambio, en Eso explica que las cosas no sean como tú piensas, el subjuntivo introduce la causa o la razón de algo. 

Afección > aserción: Aunque los sujetos y los complementos oracionales de los verbos de afección se construyen en subjuntivo (Contextos que imponen el modo subjuntivo), algunos de ellos se usan en ocasiones en indicativo, más frecuentemente en el español americano que en el europeo: Me alegro de que terminaron ya el trabajo; Me preocupa que lo agarraron a él. El uso del indicativo en estos casos revela la intención de los hablantes de resaltar el contenido informativo de la subordinada. Una distinción similar explica la alternancia modal con los verbos presumir (de), vanagloriarse (de), jactarse (de), así como censurar, echar en cara, reprochar y otros semejantes. Compárese Se quejó de que el citado individuo había propalado infundios por la comarca (Casares, Dios) con Se queja de que la impiedad pretenda corromper el estudio de las ciencias naturales (Menéndez Pelayo, Heterodoxos). 

Temor > sospecha: El verbo temer suele construirse con subjuntivo en su complemento: Temo que algún deslenguado lo sepa (Muñoz Seca, Venganza). Cuando eligen el indicativo, temer o temerse expresan sobre todo «sospecha» o «recelo»: Temo que hallaré la muerte fría / envuelta en (bien que dulce) mortal cebo (Quevedo, Heráclito); Me temo que va a haber dificultades (Caballero Bonald, Pájaros). 

En el caso de los sustantivos abstractos hecho e idea (en estructuras del tipo el hecho de que..., la idea de que...), la alternancia modal puede ponerse en relación con la influencia del verbo principal, pero también con la estructura informativa de la oración, dado que el indicativo aporta la información nueva o relevante en un fragmento del discurso: Ca causa de esta impresión reside en el hecho de que estamos sometidos a un ritmo de vida progresivamente acelerado (Goytisolo, Estela). El subjuntivo se asocia, en cambio, con la información temática (en el sentido de presentada como conocida), sobre todo cuando el grupo nominal se sitúa en posición preverbal: El hecho de que varios individuos que cuentan una misma cantidad logren un resultado igual es para los psicólogos un ejemplo de asociación de ideas (Borges, Ficciones).

Materiales similares

Comentarios

avatar
  • Войдите: