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Los adverbios de localización y el tiempo verbal. Localización directa y localización de fase

Los adverbios de localización, que junto con los de duración y los de frecuencia constituyen el grupo de los adverbios de tiempo, especifican el momento o el período en que tiene lugar un determinado estado de cosas. Entre los intervalos denotados por el evento y por el adjunto temporal se puede establecer una relación de coincidencia o simultaneidad, como en Llegó a la oficina a las ocho en punto o en Durante sus años de estudiante, Arturo vivía muy despreocupadamente. En el primer caso coinciden dos puntos temporales, y en el segundo dos períodos. La relación puede ser también de inclusión, como en Habló con Luis el martes, donde el intervalo que ocupa el evento se incluye en el designado por el grupo nominal adjunto. Ilustran el caso opuesto las oraciones {A las cuatro de la tarde ~ En ese preciso instante} la niña estaba estudiando, donde es el adjunto temporal el que se incluye en el proceso denotado por estaba estudiando. Sobre la interpretación ingresiva o inceptiva, que se obtiene en Ayer comimos a las tres (‘Empezamos a comer’), con predicado télico, o en Bini lloró cuando le conté esta historia (Chavarría, Rojo), con predicado atélico, veánse El aspecto verbal. Sus clases. El aspecto morfológico y Caracterización deíctica. Restricciones relativas al modo de acción. 

Los adjuntos temporales de los verbos citar, convocar, esperar, quedar y solo unos pocos más poseen la capacidad de asociarse con eventos posteriores a los que estos predicados designan. Así, el complemento circunstancial que se subraya en Citó a Clara en su despacho el martes puede designar el día en el que se fija la cita, pero también aquel en el que ha de tener lugar. Se comportan de modo similar ciertos complementos predicativos de contenido prospectivo: El director quiere el informe a las nueve. El grupo preposicional «para + grupo nominal temporal» fuerza la lectura prospectiva y deshace la posible ambigüedad: Lo quiero para el jueves; Consiguieron un automóvil para las ocho de la noche (Bryce Echenique, Magdalena). Con «para + grupo nominal temporal cuantitativo» se denotan plazos previstos, pero no efectivos: Se fue para quince días, pero se quedó tres meses.

Si se atiende a la manera en que se orientan deícticamente, los adjuntos temporales de localización se pueden agrupar en estas tres clases: 

1. Adjuntos temporales orientados en relación con el momento del habla (anclaje deíctico).
2. Adjuntos temporales orientados en relación con un punto temporal que no sea el momento del habla (anclaje anafórico).
3. Adjuntos temporales orientados en relación con cualquier punto temporal (anclaje variable). 

Pertenecen al grupo 1 ayer, el próximo verano, «hace grupo nominal cuantificativo (hace dos lunes, hace mucho tiempo) o «dentro de grupo nominal cuantificativo (dentro de un rato, dentro de tres años). Pertenecen al grupo 2 expresiones como al día siguiente, dos semanas antes, al cabo de tres meses, la víspera o «hacía + grupo nominal cuantificativo» (hacía dos meses, hacía varios años), y también las formadas con la pauta «a + artículo determinado + grupo nominal temporal» (a las dos horas). Todas ellas se orientan respecto de un punto de la línea temporal diferente del momento de la enunciación. Así pues, en la primera opción (no en la segunda) del par Llegará {dentro de tres días ~ a los tres días} se habla de tres días que han de transcurrir desde el momento del habla. Si se da el contexto adecuado, pertenecen al grupo 3 «en el plazo de grupo nominal cuantificativo» y recientemente, ya que los períodos que denotan ambas expresiones se pueden medir a partir del momento del habla, como en Llegará en el plazo de dos días, pero también de otro punto temporal: Solo pudo establecerse que la joven había llegado recientemente del extranjero (Pérez-Reverte, Maestro). 

Los adjuntos temporales de localización admiten dos interpretaciones semánticas: la de localización temporal directa o de simultaneidad y la indirecta o de fase. En la elección de una u otra influye el que el predicado aparezca o no en un tiempo compuesto. En efecto, la oración El rehén había muerto a las cuatro y media tiene dos sentidos. En uno de ellos, el segmento subrayado designa la hora en que se produjo cierta muerte. Se localiza, por consiguiente, un determinado suceso (interpretación de localización temporal directa o de simultaneidad). En el segundo sentido, la oración equivale a El rehén ya había muerto a las cuatro y media, y de forma que el modificador a las cuatro y media no denota la hora de la muerte, que no se especifica, sino cierto punto temporal posterior a ella (localización indirecta). La localización indirecta se llama también de fase porque está en función de los llamados adverbios de fase ya y todavía, así denominados porque evocan un intervalo temporal (un estadio o una fase) que puede ser anterior (todavía) o posterior (ya) a la situación expresada por el predicado verbal al que modifican. La situación obtenida en la localización de fase se interpreta como resultado de la acción que se menciona. 

Los adjuntos temporales que aparecen en la interpretación de localización indirecta se interpretan bajo el ámbito de los adverbios de fase y denotan un punto indeterminado situado en el interior del intervalo que estos adverbios crean o evocan. Los adverbios de fase pueden omitirse y quedar sobrentendidos, como se vio en el ejemplo propuesto en el párrafo anterior, o en El cinco de enero, las tropas habían tomado la ciudad, que admite igualmente las dos interpretaciones. Su presencia, sin embargo, es más frecuente que su ausencia. Se admite a menudo la preposición para en la interpretación de fase, como en para esa hora, para entonces: Para entonces, la amistad entre la princesa y el poeta estaba ya hondamente consolidada (Valente, Palabras). Los complementos cuantitativos pueden dar lugar a un efecto acumulativo en la interpretación indirecta o de fase, como en A fines de enero la banda había robado (ya) cuatro bancos.

La interpretación de fase es característica de los tiempos compuestos, pero se da también con otros: A las cinco de la mañana, el sol (ya) {está ~ estaba} sobre el horizonte. La rechazan sistemáticamente hube cantado, en virtud de su condición de tiempo aspectualmente perfectivo, y canté, excepto en las áreas en las que adquiere los valores de he cantado (Caracterización deíctica. Distribución geográfica de los usos de HE CANTADO). He cantado solo admite en estos casos la interpretación de localización directa o de simultaneidad. Así, la expresión subrayada en A las cuatro se ha marchado el director designa únicamente el momento en que el director se marcha. No obstante, la interpretación de fase es compatible con la lectura habitual o cíclica de he cantado: Todos los días a las cuatro el director ya se ha marchado.

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