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Construcciones temporales con el verbo hacer: la construcción oracional

En la construcción oracional (Hace dos días que llegó) el verbo hacer, igualmente impersonal, es el verbo principal de una oración independiente, y su significado está próximo al de transcurrir o cumplirse. Su naturaleza verbal explica que pueda ser modificado por adjuntos temporales: Hoy hace dos días que llegó; Mañana hará un año de su boda. El grupo nominal temporal (dos días, en este ejemplo) es, como en la construcción adverbial, el complemento directo de hacer, pero ahora tiene significado cuantitativo, por lo que se interroga con cuánto, como en ¿Cuánto hace que viste a Emilia?, y no con cuándo, a diferencia de lo que ocurría con aquella (Construcciones temporales con el verbo hacer: la construcción adverbial). 

Con la construcción oracional se denota un intervalo. Se señala su inicio como el punto a partir del cual se realiza el cómputo temporal característico de las construcciones con hacer (Construcciones temporales con el verbo hacer: la construcción adverbial​​​​​​​). Este punto inicial del cómputo es designado por el tercer componente de la construcción. Se puede identificar a través de alguna de las pautas siguientes: el grupo preposicional «de + grupo nominal», como en Hace dos años de su muerte; el grupo preposicional «desde + grupo nominal u oración subordinada», como en Hace dos años desde su muerte ~ desde que murió; una oración subordinada: Hace dos años que murió. 

El grupo nominal de la primera de estas tres pautas —más común que la segunda— contiene un sustantivo eventivo: ... de su muerte, ... de la batalla, ... de la última final ganada La variante oracional de la segunda pauta no se extiende, en cambio, a la primera, al menos en la lengua actual: *Hace dos años de que murió. Cuando aparece una forma verbal atélica en la oración subordinada, se elige la tercera variante (Hace años que vive en Buenos Aires) en lugar de la segunda. Resultan forzadas, en efecto, oraciones como Hace años desde que vive en Buenos Aires, que solo se documentan de manera ocasional. A pesar de esta asimetría, el verbo de la subordinada denota en los dos casos el origen del cómputo temporal. Así, la forma vivo en Recién hará cinco años que vivo de lo que escribo (Mundo [Esp.] 8/8/1996) designa el punto en el que alguien comienza a vivir de cierta forma. Las construcciones con «que predicado atélico» denotan, pues, un intervalo, pero a la vez identifican su inicio. De hecho, admiten paráfrasis con «llevar + gerundio» («tener + gerundio» en algunos países): Solo llevo trabajando aquí dos semanas. 

En la lengua antigua se usaba con mucha frecuencia haber en lugar de hacer, tanto en la construcción adverbial como en la oracional: Todas las correcciones [...] ha mucho tiempo que las hice antes que ninguno (Herrera, Comentarios). Este uso se documenta en el español actual, restringido temporalmente al presente, sobre todo en ciertas fórmulas corteses y en el registro literario. Así, en el área antillana, México, parte de Centroamérica y España, no son raras expresiones como las subrayadas en Mucho tiempo ha que no nos vemos; Me dijo un alba de la primavera / Yo florecí en tu corazón sombrío / Ha muchos años, caminante viejo (Machado, Soledades); Ha cuarenta años que me he ocupado en no dormir (Leñero, Noche). Es también impersonal la construcción «ir para + grupo nominal», como en Pobrecita, no debería hablar así, que va para cuatro años que se murió (Grandes, Aires).

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