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Características fundamentales de la concordancia de tiempos. Predicados restrictivos y no restrictivos

Se llama tradicionalmente concordancia temporal (lat. consecut o tempôrum) a la correspondencia que se establece entre dos formas verbales, una de las cuales (en adelante V1) aparece en una oración principal, y la otra (en adelante V2), en una oración subordinada. Esta relación de dependencia temporal es característica, en efecto, de las oraciones subordinadas, puesto que los tiempos absolutos orientan sus relaciones respecto del momento del habla, como se explicó en el capítulo precedente. En efecto, el verbo fue se orienta en relación con el momento de la enunciación en Pedro fue al cine el miércoles, donde el miércoles designa el miércoles anterior al día en que se habla. Ese mismo verbo se orienta, en cambio, en relación con contarán en Sus amigos contarán [V1] el domingo que Pedro fue (ha ido en algunos países) [V2] al cine el miércoles. Así pues, el miércoles del que ahora se habla no es el anterior al momento en que esas palabras se pronuncian, sino el miércoles anterior al domingo. Este hecho pone de manifiesto que los contextos de subordinación inhiben o dejan en suspenso el rasgo más característico de los tiempos simples: su vínculo deíctico con el momento del habla. Así pues, el predicado de la oración principal (contarán, en este ejemplo) pasa a inducir o a imponer sus propias coordenadas temporales en todos estos contextos. 

Aunque la concordancia de tiempos está estrechamente ligada con la traslación del discurso directo al indirecto, constituye un fenómeno de mayor alcance que este, pues se da también en contextos en los que no existe correspondencia entre ambos tipos de discurso, como en Rosa creyó que podía irse para regresar al juicio (Nuevo Día [P. Rico] 23/10/1997), que contrasta con *Rosa creyó: “Podré irme para regresar al juicio”. La traslación del discurso directo al indirecto requiere que determinados adverbios orientados deícticamente se reorienten para evitar correspondencias inadecuadas, como en Dijo que llegaría ayer < *Dijo: “Llegaré ayer”. 

Las dependencias que caracterizan la concordancia de tiempos se dividen tradicionalmente en tres tipos: relaciones de anterioridad, de posterioridad y de simultaneidad, en función de si V2 es anterior, posterior o simultáneo a V1. Buena parte de estas dependencias se deducen de los respectivos significados de cada uno de los tiempos verbales, de manera que el pretérito perfecto simple expresará anterioridad respecto del verbo principal, tanto si este aparece en una forma del pasado, como en El director nos comunicó que el proyecto se entregó a tiempo, como si está en futuro. Así, en Seguramente me comunicará el día {diez ~ *tres} que dejó el apartamento el día cinco, se excluye la variante con el grupo nominal el día tres porque la sintaxis de esta construcción hace imposible que la salida del apartamento sea posterior a su comunicación (siempre que se trate del mismo mes). 

Ya en las sintaxis latinas se observa que algunas propiedades semánticas de V1 determinan de forma esencial la dependencia temporal de V2. En función de este criterio, los predicados verbales pueden ser restrictivos o no restrictivos. Los predicados restrictivos orientan la interpretación temporal de sus complementos, a diferencia de los no restrictivos. Los primeros pueden ser de orientación prospectiva, retrospectiva y simultánea. La clase de los predicados de orientación prospectiva está formada por los siguientes grupos de predicados, entre otros: 

Predicados de influencia: aconsejar, amenazar (con), animar (a), obligar (a), ordenar, pedir, permitir, prohibir, prometer, proponer, recomendar, etc.
Predicados de voluntad o volición: desear, evitar, necesitar, querer, ser preferible, etc.
Predicados de predicción: adivinar, predecir, profetizar, etc.
Predicados de resolución o determinación: abstenerse (de), arriesgarse (a), atreverse (a), decidirse (a), exponerse (a), negarse (a), etc.
Predicados modales: convenir, ser inevitable, ser perentorio, ser urgente, etc. 

V2 se caracteriza, con algunas excepciones, por denotar situaciones posteriores a las expresadas por V1 cuando V1 es un predicado que pertenece a una de estas clases. Se obtienen así los contrastes siguientes: Te arriesgas a que te {despidan ~ *hayan despedido}; Te sugiero que {escojas ~ *hayas escogido} el verde. Sin embargo, los deseos, las necesidades o las expectativas pueden hacer referencia a situaciones actuales, pero también pretéritas. Así, los verbos de voluntad se caracterizan por admitir con más facilidad que otros los complementos oracionales de simultaneidad (Confío en que usted sepa lo que está haciendo; Espero que sea un enfado pasajero), e incluso los de anterioridad: Yo prefería que hubiera dicho boba o todavía tonta, pero no la rectifiqué (Cabrera Infante, Habana). 

Son predicados de orientación retrospectiva ciertos verbos que expresan valoración o juicio, como reprochar, censurar, criticar, reprender, alabar, entre otros. Aun así, si bien se refieren generalmente a actuaciones realizadas (Le criticaban que hubiera abandonado la empresa), tal orientación retrospectiva no es imprescindible en términos conceptuales. En efecto, la forma abandone (V2) en Le reprocharon duramente que abandone la empresa dentro de unos días y se vaya a trabajar a una multinacional equivale a ‘vaya a abandonar’. Expresa, pues, una situación posterior a V1. Los verbos arrepentirse y dolerse, que denotan posesión o manifestación de sentimientos, se suelen orientar asimismo retrospectivamente. 

Los predicados verbales que representan con más claridad la orientación de simultaneidad son los de percepción, lo que se considera consecuencia natural de que lo visto u oído se circunscriba al momento en que se percibe, como en Un vigilante {vio ~ oyó} que atracaban el banco y avisó a la policía. Cuando no se obtiene la relación de simultaneidad, la percepción conlleva cierta distancia, que se suele traducir en una interpretación intelectiva. Si se dijera Un vigilante {vio ~ oyó} que habían atracado el banco y avisó a la policía, el verbo ver tendría un sentido próximo a ‘deducir’, ‘percatarse’ o ‘llegar a una conclusión’. El verbo oír indica en esta oración que se trata de una traslación del discurso directo al indirecto, por tanto de cierta información proposicional reproducida. Entre los predicados que denotan sensaciones y sentimientos expresan simultaneidad aguantar, llevar {bien ~ mal ~ regular, etc.}, sobrellevar o soportar, entre otros, como en No soporta que la llamen a todas horas. Aun así, tampoco en estos casos se descartan enteramente las relaciones de posterioridad (No lleva bien que lo vayan a enviar a otra ciudad) ni las de anterioridad (No soporto que haya rechazado mi invitación). 

Los predicados no restrictivos no imponen ninguna restricción temporal de tipo léxico a V2. Los grupos más característicos son los predicados factivos, los de lengua y —en menor medida— los de pensamiento y conocimiento. La presencia en esta pauta de los factivos se debe a que las reacciones emotivas pueden ser independientes de la localización temporal de la situación que la provoca: Siento mucho que {haya tenido ~ tenga ~ tuviera ~ vaya a tener} problemas. Los verbos de lengua dan lugar a alternancias del mismo tipo: La prensa comunicará que {ocultaban ~ ocultan ~ ocultarán ~ ocultarían ~ habían ocultado} pruebas). Entre los del tercer grupo muestran este comportamiento pensar, creer, saber, concluir o deducir, como en Dedujeron que no {supimos ~ sabemos ~ sabíamos ~ sabremos ~ sabríamos ~ hemos sabido ~ habíamos sabido} solucionar el problema

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