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El aspecto verbal. Sus clases. El aspecto morfológico

El aspecto verbal informa de la estructura interna de los sucesos. Nos permite saber si surgen, se terminan o se repiten, pero también si se perciben en su integridad o se muestran únicamente en un punto de su desarrollo (por tanto, inacabados). El aspecto verbal afecta, pues, al tiempo interno de la situación, y no a su vínculo (directo o indirecto) con el momento del habla. En razón de esta propiedad, se ha descrito también como un recurso gramatical que permite enfocar o focalizar ciertos componentes de las situaciones, a la vez que ocultar u omitir otros. Así, lo que diferencia a las oraciones Arturo lee el periódico y Arturo está leyendo el periódico no es el tiempo (presente en los dos casos), sino el aspecto, pues solo la primera puede presentar el acto de la lectura como un suceso repetido. Es muy controvertida la cuestión de en qué medida la categoría de ‘aspecto’ está presente en la lengua española. En esta gramática se considerará que desempeña un papel importante, pero se postularán menos distinciones aspectuales que en otros análisis. 

Atendiendo a la forma en que se mani esta, el aspecto verbal se divide tradicionalmente en tres grupos: aspecto léxico o modo de acción, aspecto sintáctico o perifrástico y aspecto morfológico o desinencial. El aspecto léxico, también llamado modo de acción, cualidad de la acción y accionalidad, se obtiene de la significación del predicado. Así, mientras que Luis llegó a Caracas denota una situación puntual, Luis vivió en Caracas alude a una situación durativa, en tanto en cuanto ocupa cierta extensión temporal. La oposición puntual / durativo es aspectual y se deduce del significado de los verbos llegar y vivir. El aspecto sintáctico o perifrástico corresponde a las perífrasis verbales, sobre todo a las llamadas de fase o fasales, aunque también a las tempoaspectuales, las escalares y las de gerundio. 

El aspecto morfológico se expresa a través de las desinencias verbales. Es el que se tiene en cuenta en la tradición gramatical para dividir los tiempos en perfectos e imperfectos, si bien en la actualidad es más frecuente hablar de tiempos perfectivos y tiempos imperfectivos. El aspecto perfectivo (también aoristo para algunos autores) focaliza las situaciones en su conjunto, de principio a n, y las presenta como completas o acabadas, como en Vimos la película. Se exceptúa la variedad denominada incoativa o ingresiva, que focaliza solo el inicio de la situación, como en Vimos la película a las nueve (‘Empezamos a verla a esa hora’). Expresan aspecto perfectivo canté, había cantado y habré cantado. Las formas imperfectivas canto y cantaba presentan la acción en su transcurso, sin referencia a su inicio o a su fin, como en Arturo leía una novela, por oposición a Arturo leyó una novela. Cantaré y cantaría pueden ser tiempos perfectivos en unos contextos (El próximo número de nuestra revista saldrá el 17 de julio) e imperfectivos en otros (Todos viviremos mejor). Junto al aspecto imperfectivo y el perfectivo, distinguen algunos autores el llamado aspecto perfecto, que otros consideran una variedad del perfectivo. El aspecto perfecto alude a cierto estado de cosas que resulta de un proceso previo. Así, El director ya se ha marchado (... ya se marchó en ciertas áreas) implica ‘El director ya no está aquí’, de forma que el ya no estar aquí el director es el estado resultante de la acción previa de marcharse. El llamado aspecto prospectivo es el característico de la perífrasis «ir a + infinitivo». 

Suelen distinguirse tres modalidades del aspecto imperfectivo: progresiva, iterativa o cíclica y continua. La variedad progresiva enfoca un punto o un intervalo del desarrollo de la acción, como en Recuerdo que yo te miraba. Ello da lugar a las alternancias canto ~ estoy cantando, cantaba ~ estaba cantando. Con la variedad llamada iterativa o cíclica se hace referencia a una serie abierta de situaciones que se repiten a lo largo de cierto intervalo, como en Maite se {levanta ~ levantaba} muy temprano, donde se entiende ‘diariamente’, ‘a menudo’. Repárese en que se levantaba no alterna aquí con se estaba levantando. La interpretación iterativa de los sucesos se puede obtener con recursos distintos de la morfología verbal. Así, si se omite la locución adverbial de frecuencia subrayada en Revivió con frecuencia la escena del columpio (Landero, Juegos), se obtiene la lectura de evento único. 

La variedad del aspecto imperfectivo llamada continua se caracteriza por focalizar cierta situación que se da o persiste a lo largo de cierto intervalo, como en Cuando era pequeña, llevaba el pelo corto, No se expresa, por consiguiente, proceso alguno (ni, en consecuencia, evento en progresión), ni tampoco se repite un evento o un estado de cosas. El aspecto continuo se extiende también al pretérito perfecto compuesto, ya que Así ha sido hasta ahora (Rulfo, Pedro Páramo) se interpreta como ‘Así sigue siendo’ en la mayor parte de los países americanos. 

Aunque pudiera parecer que el aspecto léxico y el morfológico codifican las mismas nociones (‘duratividad’, ‘límite’) y que, por consiguiente, no es necesario diferenciar el uno del otro, a lo largo de este capítulo y del siguiente se mostrará que gramaticalmente tiene mayor importancia la forma en que determinada noción aspectual se manifiesta que la caracterización que en términos únicamente semánticos se pueda hacer de ella. Se comprobará asimismo que el aspecto morfológico tiene capacidad para alterar las características gramaticales del aspecto léxico.

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