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Desarrollos de la noción de ‘copretérito’. Usos modales de CANTABA

Los llamados usos modales del imperfecto constituyen una manifestación del estrecho vínculo que existe entre las situaciones pretéritas y las irreales. Algunos desarrollos de la noción de ‘copretérito’ o de ‘pretérito referencialmente dependiente’ permiten establecer una estrecha conexión entre el significado de cantaba y los valores modales que puede expresar. El pretérito imperfecto puede anclarse, en efecto, en un dominio o un marco. Entre los términos que caracterizan esta noción en diversos sistemas terminológicos están los de escenario, espacio mental paralelo y plano inactual. Todos ellos comparten la idea de que el significado del imperfecto en cierto número de casos supone un alejamiento o distanciamiento del plano actual. El marco o dominio al que se hace referencia puede ser evocado por el hablante aunque no esté verbalizado. Así, no es sencillo determinar el intervalo temporal respecto del cual se ancla tenía en Luis tenía los ojos azules: al tratarse de una oración que contiene un predicado de estado permanente (es decir, un predicado que no está sujeto a más delimitación temporal que la existencial: Caracterización deíctica. Restricciones relativas al modo de acción), el marco corresponderá a la existencia referente del sujeto, que ha de ser evocada por el interlocutor, en lugar de a un período particular. Los usos modales que se examinan seguidamente se pueden explicar, por tanto, a partir de la noción tradicional de ‘copretérito’ concebida en el sentido amplio, de forma que permita incluir marcos o escenarios alejados del plano actual, que el hablante puede evocar. 

Se ha llamado imperfecto onírico o de figuración al que se usa en las oraciones en las que se describen hechos soñados o imaginados. En los ejemplos siguientes se subrayan con trazo discontinuo los recursos gramaticales a través de los cuales se puede introducir el escenario o el espacio mental al que se alude en el apartado precedente: 

Helena soñó que cocinaba en una olla que tenía el fondo roto (Galeano, Bocas); Era curioso: en mi sueño sentía menos horror que en la realidad (Benedetti, Tregua); Anoche tuve un sueño. Volvía muy tarde a mi casa. No había otra luz que la de la luna, y un silencio de muerte (Merino, Orilla). 

El imperfecto propio de las narraciones y cuentos se asimila también al imperfecto de figuración: La pobre vieja le fue contando, como para calmarlo, que había una vez un mozo que perdió a sus padres (Draghi, Noches), al igual que el llamado imperfecto lúdico: Tú hazte cuenta que vamos los dos en una barca. Oye, —¡qué‚ divertido! Tú eras el que iba remando; la mar estaba muy revuelta, muy revuelta (Sánchez Ferlosio, Jarama); Me cantaba al oído hasta que me obligaba a jugar a que éramos artistas (Bain, Dolor). 

Con el llamado imperfecto de cortesía se introducen situaciones que se interpretan en presente, pero que se enmarcan en un escenario supuesto o ficticio para alejarlas retóricamente de la realidad y atenuar así lo que en ellas se afirma o se demanda: Venía a pedirte un consejo; Le quería pedir el favor de que me guardara mi revólver (Alape, Paz). Comprende también este uso los enunciados en los que se solicitan disculpas (Me quería excusar por...) o se hacen sugerencias (¿No podíamos salir un poco antes?). Con querer y desear, así como con poder, el imperfecto de cortesía alterna con el condicional simple: Le {quería ~ querría} pedir un favor; ¿No {podíamos ~ podríamos} salir un poco antes? 

El llamado imperfecto citativo o de cita permite al hablante eludir la responsabilidad directa por sus palabras y presentarlas como información emitida por otros, con lo que se logra, de nuevo, evitar la rudeza que se asocia con el presente. Así pues, la oración ¿Tú jugabas al fútbol, no es cierto? significa aproximadamente (en la interpretación pertinente aquí) ‘¿Es cierta la información (conocida, oída, etc.) según la cual tú juegas al fútbol?’. Asimismo, el que pregunta Cómo te llamabas? no solicita necesariamente el antiguo nombre de su interlocutor. El uso citativo del pretérito imperfecto se ve favorecido por el ámbito amplio de la negación en las preguntas negativas. También lo favorecen los predicados que introducen el discurso directo, como en ¿No decías que hoy me lo contarías todo? (Regàs, Azul), que equivale aproximadamente a ‘¿No es cierto que decías que…?’. 

El pretérito imperfecto llamado prospectivo es característico de los sucesos anunciados, planificados o previstos: En principio, mi avión salía mañana a las 23.50; ¿A qué hora empezaba la película de esta noche? La situación pretérita respecto de la cual se evalúa como posterior el suceso anunciado puede no hacerse expresa, pero constituye un plan de actuación, por tanto un marco o un escenario en el sentido explicado en los apartados precedentes. El suceso planificado puede ser anterior o posterior al momento del habla, como en Mi avión salía {ayer ~ mañana}, pero el marco referencial es pasado en ambos casos. 

Así como el presente puede tener valores prospectivos en alternancia con el futuro (Presentes retrospectivos y prospectivos. Otros usos del presente), cantaba puede alternar con cantaría en este uso. En los ejemplos siguientes podría, por tanto, usarse irías por ibas y echarían por echaban: Llamé a tu oficina y me dijeron que hoy no ibas (Benedetti, Primavera); Ya creí que nos echaban el multazo (Sánchez Ferlosio, Jarama). Debido a su naturaleza imperfectiva, el pretérito imperfecto tampoco informa aquí acerca de si los sucesos se verifican o no, lo que hace plenamente significativas oraciones como Mi avión salía mañana, pero me lo tienen que confirmar El imperfecto de sentido prospectivo se utiliza a menudo para designar hechos frustrados. Aun así, esta información constituye una inferencia, por lo que suele expresarse explícitamente: Mi hermano llegaba {ayer ~ hoy ~ mañana}, pero algunos problemas de salud le han obligado a posponer el viaje. 

La alternancia de cantaba y cantaría es característica de la apódosis de las oraciones condicionales, de acuerdo con las pautas «Si tuviera, {daba ~ daría}», como en Derecho me iba al río, si no os viera (León, Nombres), y «Si hubiera tenido, {daba ~ daría}», como en Si nos hubieran dicho que llegaban esta tarde, hubiéramos preparado unas ores para recibirla (Barea, Forja). Se obtiene también con la conjunción condicional como: Como se retrasara un día más, no la {admitían ~ admitirían}, así como en las oraciones introducidas por alguna de las expresiones siguientes: con gusto, gustoso, de buena gana, de buen grado, de mil amores, yo que {tú ~ vos ~ usted}, yo en {tu ~ su} lugar, etc., como en De buen gusto me {iba ~ iría} ahora de vacaciones; Yo en tu lugar, me lo {pensaba ~ pensaría}. 

A las expresiones que se acaban de enumerar cabe agregar las pautas «Por mucho que tuviera, no {daba ~ daría}»; «Con tal de que tuviera, {daba ~ daría}», o «De tener, {daba ~ daría}», como en De poder hacerlo, me {iba ~ iría} con ustedes. A este mismo paradigma pertenece el gerundio de interpretación condicional: Bajando un poco el precio, seguro que {vendías~venderías} sin problema tu apartamento. La fórmula «Si tenía, daba» se puede usar con sentido contrafáctico, además de en la interpretación iterativa o habitual: Si se enteraban los demás, yo estaba perdido.

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