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Clases de situaciones y de propiedades

Atendiendo a su aspecto léxico (también modo de acción o cualidad de la acción), los verbos —y, por extensión, los predicados— se suelen agrupar en una de las siguientes cuatro clases: 

1. Actividades: vender libros, llorar, llover, manejar un auto, trabajar.
2. Realizaciones o efectuaciones: comer un platillo, construir un dique, leer el diario, recitar un poema.
3. Consecuciones o logros: alcanzar la cima, caerse, llegar, perder las llaves.
4. Estados: creer en alguien, merecer un premio, residir en un lugar, saber algo, ser alto, tener plata. 

Es habitual dividir los últimos en estados permanentes (derivar del latín, ser alto), que se asimilan a las propiedades, y estados episódicos o transitorios (estar enfermo, figurar a la cabeza). Esta clasificación contiene piezas léxicas (llover, llegar) y grupos sintácticos (comer un platillo, vender libros). Los nombres que designan estos cuatro grupos se interpretan de la forma (relativamente técnica) en que se definen en la gramática de los modos de acción, y no en el sentido habitual con el que se caracterizan esas palabras en los diccionarios. Así pues, llover, por ejemplo, se incluye entre los predicados de actividad, aunque no exista un referente que pueda llevar a cabo la acción de llover; y perder las llaves se considera un predicado de consecución o logro, a pesar de que no se logre nada cuando tal situación tiene lugar. 

Los cuatro tipos de predicados presentados se suelen caracterizar en función de tres rasgos: 

 

duración

delimitación

dinamismo

1. Actividades

no

2. Realizaciones o efectuaciones

3. Consecuciones o logros

no

4. Estados

no

no

Como se ve, los predicados de los tipos 1, 2 y 4 poseen duración. Este es un rasgo léxico que se distingue de la imperfectividad, rasgo propio del aspecto morfológico (El aspecto verbal. Sus clases. El aspecto morfológico). La duración caracteriza aquellas situaciones que están sujetas a un desarrollo en el tiempo, o que simplemente lo ocupan: sonreír o nevar (actividades), recitar un poema (realización), estar enfermo (estado). No poseen duración los predicados del tipo 3, que designan eventos puntuales: caerse, ganar la carrera. El segundo rasgo pertinente es la delimitación (llamada más habitualmente telicidad, del gr. télos ‘fin’), que presenta valores positivos en los tipos 2 y 3. Permite agrupar los predicados en función de si las situaciones que designan poseen o no un final o un límite natural o intrínseco. Así, el proceso de leer un libro (realización) finaliza en el momento en el que se llega a su final, de forma similar a como el proceso de entrar en una sala (logro) concluye cuando se ingresa en ella. En los dos casos se trata, pues, de predicados internamente delimitados o télicos (también desinentes en la tradición gramatical española). 

Son predicados no delimitados o atélicos manejar un auto o trabajar (actividades), así como caber en un bolsillo o ser rubio (estados). En uno y otro caso se denotan situaciones sin límite natural. Ello no significa que no puedan estar sujetos a una acotación temporal (como es obvio, no se puede manejar un auto de manera indefinida), sino que tal límite no está determinado por su significado. Los límites que las situaciones atélicas admiten son externos, de modo que coinciden con la extensión temporal que ocupa la situación. Existen diversos recursos sintácticos para introducir tales límites externos, por ejemplo los grupos preposicionales de sentido temporal: bailar {durante dos horas ~ entre las tres y las cinco ~ hasta las siete}. Como las actividades y los estados coinciden en aceptar la duración y rechazar la telicidad o delimitación, suele decirse que los opone otro rasgo, llamado dinamismo. Este rasgo permite mostrar la noción de desarrollo o de progreso de cierta situación que sigue un curso en las primeras (trabajar), y su ausencia en los segundos (merecer). Los predicados de actividad pueden denotar movimiento (correr, jugar al fútbol, empujar un carro) o no expresarlo (pensar, dormir, oír la radio). Algunos predicados (vivir, habitar, dormir) pueden pertenecer a la clase de las actividades o a la de los estados. Así, vivir hace referencia a acciones en vivir intensamente la vida o en saber vivir, pero denota un estado (aproximadamente, ‘estar vivo’) en Los mosquitos viven pocos años. 

Los complementos preposicionales y adverbiales son sensibles a los rasgos de duración y telicidad. La presencia del rasgo de duración, junto con la ausencia de delimitación, explica que los predicados de actividad sean compatibles con los grupos preposicionales «{durante ~ por} + grupo cuantificativo temporal», a diferencia de los de consecución. Así, resultan naturales El técnico trabajó durante una hora en la cancha (País [Ur.] 4/10/2001); En la corte española bregué por 7 años (Roa Bastos, Vigilia), pero la lengua rechaza *Llegó durante dos horas, con verbo de consecución. Se exceptúan aquellos supuestos en los que se obtiene la interpretación denominada de estado resultante. Así, en [...] lo que paralizó por varias horas la ciudad capital (Universal [Ven.] 6/4/1999) paralizó equivale a ‘dejó paralizada’. 

Los predicados de realización dejan en suspenso el componente télico al ser modificados por los grupos preposicionales encabezados por durante, lo que da lugar a la llamada interpretación de acción inconclusa. Así, la oración Leyó el diario durante media hora implica ‘No terminó de leer el diario’. Aun así, muchos hablantes prefieren emplear en estos casos «estar+gerundio», ya que inhibe más claramente el componente télico: Estuvo leyendo el diario durante media hora. Como durante se comporta la perífrasis «llevar + gerundio + grupo nominal temporal cuantitativo»: Llevamos meses dándole vueltas a esa cuestión; Llevo toda la mañana escribiendo esta carta

El grupo preposicional «en + grupo cuantificativo temporal» se combina con predicados télicos (realizaciones y logros), aunque se obtienen interpretaciones diferentes según modifique a unos u otros. Con las realizaciones, el intervalo temporal denotado es ocupado por el suceso mismo, como en Leyó el periódico en media hora; con los logros, el intervalo es anterior al suceso, como en Murió en unas pocas semanas (es decir, ‘después de transcurridas unas pocas semanas’. La construcción «tomarle o llevarle (a alguien) + grupo nominal temporal cuantitativo» muestra el mismo comportamiento: Le tomó media hora leer el periódico; A Rosa le llevó dos horas convencer a María Laura (Cortázar, Fuegos). Los predicados de actividad rechazan este complemento (*Te busqué en varias semanas), excepto que adquieran un límite convencional, como en En solo dos horas manejó [‘consiguió manejar’] la compleja máquina. No se recomienda el uso de la preposición en con el sentido de ‘dentro de’, como en Te recogeremos en dos horas. 

Las perífrasis «dejar de + infinitivo», «parar de + infinitivo» y «cesar de + infinitivo» requieren predicados durativos y no delimitados, por lo que se combinan preferentemente con actividades, como en ¡Para ya de quejarte!; Ha dejado de llover. No rechazan los predicados de realización, pero dan lugar a la interpretación de acción inconclusa: Dejó de leer el periódico porque lo interrumpieron, excepto si los predicados de realización se reinterpretan como predicados de actividad (Dejó de leer el periódico cuando perdió visión). Como es de esperar, las perífrasis mencionadas rechazan los predicados de consecución, a menos que estos puedan reinterpretarse como predicados de actividad en algún contexto. Así, la oración Dejó de perder las llaves tiene sentido porque alude al cese de cierto hábito. 

Las perífrasis «terminar de + infinitivo» y «acabar de + infinitivo» son sensibles a los rasgos de duración y delimitación, por lo que admiten predicados de realización (Terminó de leer el periódico) y también de actividad si pueden reinterpretarse como los primeros, como en Cuando terminaron de hablar (es decir ‘de hablar de ello’). La presencia de límite en los predicados de realización y consecución explica que acepten las construcciones «demorar(se) en + infinitivo» o «tardar en + infinitivo», aunque con ciertos cambios en el significado; Tardó tres meses en encontrar las llaves; Era la persona que he visto demorarse más tiempo en tomarse un café negro (Cabrera Infante, Habana). Se ha defendido que complementos como de un tirón, de un jalón, de una vez, poco a poco, por completo o indefinidamente pueden reproducir en la sintaxis este componente télico: leer la novela de un tirón, gastarse la herencia {de una vez ~ poco a poco}. 

Pueden ser télicos o atélicos los llamados verbos de cambio gradual o de consecución gradual (adelgazar, aprender, empeorar, envejecer). Se caracterizan por denotar procesos que van en aumento o en incremento. Así, adelgazar es un predicado delimitado o télico en Adelgazó en un año, pero no lo es en Adelgazó durante un año. Forman un grupo nutrido los verbos de acción que poseen usos como verbos de estado (casi siempre permanente): Los abetos se levantaban majestuosos a lo largo de la alameda; La carretera cruza el país de este a oeste. Se asimilan a las actividades, por el contrario, los predicados de estado que denotan comportamientos (ser amable, ser bueno, ser tacaño). 

No encajan propiamente en ninguno de los cuatro grupos a los predicados denominados semelfactivos (bostezar, chillar, golpear, saltar, tocar el timbre, toser) ni los frecuentativos (frecuentar, hojear, picotear, repiquetear). Los primeros designan situaciones que tienen lugar con una sola acción o un solo movimiento (lat. semel ‘una vez’). Estos verbos no encajan claramente en el grupo de los de consecución porque no admiten con facilidad los complementos introducidos por la preposición en (en un minuto). Los verbos frecuentativos describen una acción que es inherentemente iterativa. 

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