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Sus propiedades gramaticales

Los sustantivos contables designan conceptos susceptibles de ser computados o enumerados. En consecuencia, pueden usarse en plural con modificadores diversos: determinantes definidos (las casas, mis amigos, estas familias), numerales cardinales (tres mesas, cuatro palabras), indefinidos (muchos viajes, varias actitudes, bastantes contratiempos, cuántas manzanas), e incluso sin modificador alguno (Faltan detalles). En cambio, los nombres no contables, que designan magnitudes que se interpretan como sustancias, son cuantificables, pero no enumerables. No se construyen, por tanto, en plural, sino en singular y pueden ir acompañados de los indefinidos mucho, poco, bastante, demasiado, harto, tanto, cuanto (o cuánto), etc. y sus variantes de género, como en mucho pan, poca alegría, harta paciencia, demasiada arena, tanto esfuerzo, cuánta agua. Rechazan, en cambio, los numerales, el adjetivo medio (se dice la mitad de la arena, no *media arena) y ciertos indefinidos, como varios, diversos o determinados. Nótese que los sustantivos alegría, paciencia y esfuerzo poseen significación abstracta, pero se comportan gramaticalmente como agua, arena o pan y, por tanto, como no contables. Se asimilan también en buena medida a los no contables los pluralia tántum (agujetas, apuros, celos, cimientos, comestibles). Aunque se usan casi siempre en plural, no aportan información de pluralidad, por lo que no designan entidades enumerables. Así, el sustantivo agujetas, que aparece en Me volví trabajosamente porque algo parecido a las agujetas, unas agujetas espantosas, me paralizaban de cintura para abajo (Grandes, Edades) admite los cuantificadores pocas o muchas, pero no otros como varias o cinco

Los nombres no contables en singular alternan con los contables en plural en ciertas funciones sintácticas, fundamentalmente la de objeto directo y la de sujeto en posición pospuesta. Las dos clases de sustantivos se oponen conjuntamente a la de los contables en singular, que suelen rechazarse en tales entornos: 

Compraré pan [no contable en singular] ~ Compraré libros [contable en plural] ~ *Compraré libro [contable en singular]. Hay público [no contable en singular] en la sala ~ Hay periodistas [contable en plural] en la sala ~ *Hay periodista [contable en singular] en la sala. No abunda el talento [no contable en singular] ~ No abundan las oportunidades [contable en plural] ~ *No abunda la oportunidad [contable en singular]. Salía agua [no contable en singular] ~ Salían alumnos [contable en plural] ~ *Salía alumno [contable en singular]. 

Los contables en singular se admiten, sin embargo, en la interpretación de tipo o clase con el verbo abundar: No abunda la perdiz roja. 

El paralelismo entre los sustantivos contables en plural y los no contables en singular ha sido atribuido a que muchos de los nombres no contables constituyen una suerte de plurales léxicos, en el sentido de que denotan conjuntos de partículas (trigo, arena) o bien de individuos (público, gente). A esta misma razón se atribuye el que la preposición entre, que se construye con términos en que está presente la idea de pluralidad, acepte sustantivos continuos en singular, como se ve en los ejemplos siguientes: 

En un ángulo del patio y entre el humo sofocante, el Manteca cocía elotes (Azuela, Abajo); [...] sin ver la culebra que estaba entre la yerba (Alemán, Guzmán II); La ropa de ella, arrancada a jirones, aparecía por el suelo, entre la inmundicia (Sábato, Héroes). 

También los verbos que seleccionan argumentos colectivos —como en reunir un ejército— satisfacen la idea de pluralidad con nombres no contables: Voy amontonando basura en el patio (Donoso, Pájaro); La saliva se acumula debajo de la lengua (Morón, Gallo). 

Unos pocos adjetivos se construyen de forma característica con nombres no contables. Así ocurre con abundante, cuya presencia ha sido interpretada como el diagnóstico más seguro del carácter no contable de un sustantivo. Lo admiten, en efecto, aceite, agua, arena, armamento, bibliografía, cabellera, caza, correspondencia, dinero, fruta, ganado, información, licor, lluvia, munición, pasto, pelo, sangre y muchos más. No obstante, el adjetivo es rechazado por algunos de ellos, sobre todo con los de carácter abstracto, y puede aparecer, en cambio, con algunos sustantivos que no son continuos, como cena, desayuno, merienda, refrigerio, etc.: [...] el sustancioso y abundante almuerzo (Navarro Villoslada, Urraca); Fue una cena abundante que apenas probé (Leguina, Nombre). También el adjetivo copioso tiende a combinarse con nombres continuos, pero de forma aún más laxa que abundante.

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