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Los complementos argumentales en las nominalizaciones

Como se explicó en Los complementos argumentales del nombre: sustantivos que los admiten, el término nominalización se aplica generalmente a los sustantivos derivados de una forma no nominal, que se caracterizan por que pueden manifestar sintácticamente, con ciertas restricciones, argumentos que corresponden a sus bases léxicas. Así, en Trazaba un cuadro [...] de lo que había sido nuestra administración de la isla en los años cuarenta y cincuenta (Edwards, Whisky), el posesivo nuestra y el grupo preposicional de la isla representan, respectivamente, el agente y el paciente de administración, funciones semánticas que el sustantivo hereda de su base administrar. El otro grupo subrayado, en los años cuarenta y cincuenta, es un adjunto, lo que pone de manifiesto que estos también pueden ser heredados. Cabe decir lo mismo de algunos predicativos, que resultan apropiados en las nominalizaciones: la aparición de Elena completamente desnuda (predicativo de Elena), la utilización del viento como fuente de energía (predicativo de el viento). 

Las nominalizaciones se pueden dividir en cinco grupos: 1) de acción; 2) de efecto o resultado; 3) de cualidad; 4) de agente y 5) de estado. Se ejemplifican algunas nominalizaciones de acción en los textos siguientes (se marcan con trazo discontinuo sus complementos argumentales): 

Su trasposición a un idioma que ignora las palabras compuestas tiene que agravar su inhabilidad (Borges, Historia); [...] la fácil sustitución de una pieza por otra (Goytisolo, Diario); [...] mi aproximación a la pintura y al dibujo (ABC Cultural 27/9/1996). 

En las nominalizaciones de acción (grupo 1) puede producirse ambigüedad entre los complementos subjetivos y los objetivos. Así, en la valoración de los candidatos, el grupo nominal los candidatos puede representar a los que valoran algo (complemento subjetivo) o a los que son valorados (complemento objetivo). La ambigüedad puede depender, por otro lado, de si el nombre de acción se deriva de un verbo transitivo o de su correspondiente intransitivo. Así, puede usarse la expresión la conclusión de los trabajos para expresar que ciertos trabajos concluyeron (interpretación intransitiva), pero también que fueron concluidos por alguien (interpretación transitiva). Del mismo modo, el hundimiento del petrolero corresponde a ‘El petrolero se hundió o se hundirá’, pero también a ‘Alguien hundió o hundirá el petrolero’. El sustantivo hundimiento se asocia de modo natural con un verbo transitivo (hundir), además de con uno intransitivo (hundirse), pero la mayor parte de los derivados en -miento prefieren la segunda opción. Así, calentamiento se asocia con calentarse (calentamiento del globo ‘El globo se calienta’), raramente con calentar; endeudamiento con endeudarse, raramente con endeudar; movimiento con moverse, no con mover; apasionamiento con apasionarse, no con apasionar, etc. 

Los argumentos del nombre pueden estar o no presentes en la interpretación de acción, ya que los sustantivos, al igual que los verbos, pueden poseer argumentos implícitos o sobrentendidos, como ponen de manifiesto los ejemplos siguientes: 

La reunión tuvo lugar en un amplio salón del hotel más lujoso del balneario (Benedetti, Porvenir); Debo repetir que el encuentro con Cayetana fue totalmente casual y no estaba combinado de antemano (Larreta, Volavérunt); Planean una invasión a gran escala (ABC 9/5/1997). 

Muchas nominalizaciones de acción pueden interpretarse también en el sentido de efecto, como explican los diccionarios. Así ocurre, por ejemplo, con recaudación, que designa la acción de recaudar en durante la recaudación, pero la cantidad recaudada (el efecto) en Entregaron la recaudación; o con compra, que denota acción en Hizo la compra rápidamente y efecto en Dejó la compra en la mesa. Las nominalizaciones de efecto aceptan mejor el plural que las de acción, de modo que las recaudaciones y las compras tienden a entenderse como resultados más que como sucesos. 

Las nominalizaciones de efecto son compatibles con el argumento agente (Llevaba en la cartera la dimisión de Álvaro), pero este no se expresa en ellas mediante por o por parte de (también por su parte), a diferencia de las nominalizaciones de acción. La presencia del complemento que designa al paciente favorece casi siempre la interpretación de acción en lugar de la de efecto, de modo que la compra de la mercancía y la construcción del edificio aluden a las acciones de comprar y construir, respectivamente (no a lo comprado y lo construido). Constituyen excepciones los nombres de efecto que expresan representaciones, interpretaciones o descripciones de ciertos actos, como filmación, representación, reproducción, traducción: Ella condescendió a explicarle que era la exacta reproducción de un diseño de Leonardo da Vinci (Mujica Lainez, Bomarzo). 

Las nominalizaciones de cualidad son sustantivos derivados de adjetivos, por lo que denotan propiedades. Los seres a los que estas se atribuyen constituyen sus argumentos: la aspereza del corcho, la sordera del abuelo. Pueden, además, aparecer con otros complementos heredados del adjetivo de la base, como los subrayados en la amabilidad del anfitrión con sus invitados, sufidelidad a la causa, o en Lo que ella veía claro es que tenía que ser ella, no yo, quien preguntara a Ranz, no tanto en la seguridad de que a ella le contaría cuanto de que a mí no lo haría (Marías, J., Corazón). Aunque no constituye una pauta frecuente, algunos nombres de cualidad pueden ser también nombres de acción. En efecto, limpieza es nombre de cualidad en Que también el Alma aprueba / la limpieza de su fe (Lope Vega, Peregrino), pero nombre de acción en Hace mucho tiempo que debimos hacer la limpieza (Gironella, Millón). 

Las nominalizaciones de agente se forman con sustantivos derivados de verbos. Se construyen normalmente con complementos que corresponden al objeto directo del verbo (complementos objetivos) introducidos por de, como los subrayados con trazo discontinuo en los ejemplos siguientes: 

La muerte del desequilibrado acuchillador de don Sebastián Bergua, y violador de doña Margarita y de la artista, fue [...] (Vargas Llosa, Tía); Los tripulantes de un vapor que había fondeado en la isla estaban despellejados (Bioy Casares, Invención); Era Victoria, la sigilosa vengadora de Rubén Fornaris (Cabrera Infante, Habana). 

No obstante, se mantienen también los argumentos heredados de los verbos correspondientes cuando están encabezados por otras preposiciones, como en un aspirante a becario, una investigadora en Psicología Clínica. Es frecuente que el complemento objetivo sea sustituido por un posesivo: el comprador de la finca > su comprador; nuestros lectores; tu defensora; sus torturadores. No aparece el agente en esta pauta porque está incorporado semánticamente en el sustantivo. 

Se forman con mayor facilidad las nominalizaciones de agente si los complementos nominales son genéricos, se construyen sin artículo y se asimilan a los adjetivos de relación, como en el cantor de tangos, una vendedora de diarios, la teje- dora de sueños, un conocedor de vinos (sería extraño ... de este vino), la escritora de cuentos (más común que ... de este cuento), un visitador de enfermos o en [...] un triste soplador de vidrios (García Márquez, Otoño). Los nombres de instrumento muestran asimismo la propiedad que se acaba de describir: una trituradora de residuos, un buen conductor de electricidad. 

Las nominalizaciones de estado se diferencian de las de cualidad en que las primeras tienen bases verbales, mientras que las segundas las poseen adjetivales. Entre las de estado destacan las que aluden a sensaciones, impresiones, emociones, actitudes y diversos estados de conciencia. Se subrayan los complementos que constituyen sus argumentos con trazo discontinuo: 

Los animaba una motivación más alta: el deseo de que sus hijos crecieran con la certeza de que la familia es la base de todo bien (Donoso, Casa); Sin embargo, la creencia en la capacidad de la ciencia para “el perfeccionamiento de la especie humana”, así como para servir de modelo en la reorganización social de la sociedad, ha sufrido profundos altibajos desde el Setecientos (Sánchez Ron, Ciencia); Me atormentaba el recuerdo de todo aquello (Semprún, Federico Sánchez). 

La preposición que lleva el complemento del sustantivo puede no ser admitida por el verbo de origen, y viceversa. Contrastan, en efecto, su gusto por la buena mesa con *Le gusta por la buena mesa, y Se admira de todo con *su admiración de todo.

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