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Factores sintácticos

Son más complejos que los anteriores, no solo por su número, sino también por las interrelaciones que se dan entre ellos, en algunas de las cuales intervienen a su vez los fonológicos. Solo se mencionan aquí algunas de las tendencias más marcadas. 

Los determinantes y cuantificadores se anteponen a todo el grupo nominal. Pueden ir delante del núcleo ciertos adjetivos. No se anteponen, en cambio, los grupos preposicionales. Los adjetivos posnominales suelen intercalarse entre el núcleo y los complementos argumentales: su fe ciega en la victoria, la llegada imprevista de su hijo, el canto monótono de la cigarra. No obstante, esta tendencia puede romperse por razones fonológicas o léxicas. Cabe atribuir a razones fonológicas (en concreto, al número de sílabas del grupo adjetival) el que resulte más natural los [viajes al extranjero] [demasiado precipitados] que los [viajes al extranjero] [precipitados]. A razones léxicas —en particular a la naturaleza modal del adjetivo razonable— se debe la gramaticalidad de secuencias como una interpretación de los datos razonable, por oposición a la de *el canto de la cigarra monótono. Los adjetivos de naturaleza modal proporcionan predicados (razonable, discutible, criticable...) que evalúan el argumento al que corresponden (una interpretación de los datos): ‘Es razonable que los datos se interpreten de ese modo’. 

La agramaticalidad de *el canto de la cigarra monótono desaparece si se suprime el artículo del complemento: el canto de cigarra monótono. Ello se debe a que de cigarra se asimila en tal caso a un adjetivo de relación. A la misma pauta corresponden el coche de carreras de Alonso o Esa era la casa de verano de Lorenzo Marcenaro (Galeano, Bocas). Los grupos preposicionales que se asimilan a los adjetivos de relación se anteponen, pues, fácilmente a los demás complementos y modificadores, incluidos los adjetivos calificativos. Existe, por otra parte, una marcada tendencia a que los grupos preposicionales de interpretación posesiva sigan a los demás adjuntos del nombre, como en el coche de dos puertas de tu amigo (que se prefiere a el coche de tu amigo de dos puertas) o la casa de la playa de la tía Rosa

En las nominalizaciones de acción suele rechazarse la expresión simultánea del agente y del paciente si ambos van introducidos por la preposición de, como en la aceptación [de los hechos] [del acusado]. La gramaticalidad de las secuencias así construidas mejora si el agente se antepone al paciente (la aceptación del acusado de los hechos) y, sobre todo, si la preposición que lo encabeza es por en lugar de de: la aceptación de los hechos por el acusado. Si la nominalización es de efecto, la expresión de agente y paciente mediante la preposición de (en los casos en que la aparición del paciente es posible: Los complementos argumentales en las nominalizaciones) no está sujeta a tantas restricciones: Es conveniente leer las descripciones de París de Víctor Hugo; Las fotografías del desierto de Arizona de Ansel Adams son espléndidas.

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